Dimisión de Aguirre pone contra las cuerdas a Rajoy

La ahora ex dirigente del PP niega su responsabilidad en la trama de corrupción de su partido, aunque admite que “debería haber vigilado mejor” para evitar conductas irregulares.
Esperanza Aguirre, de 63 años, es una de las políticas españolas más populares de las dos últimas décadas.
Esperanza Aguirre, de 63 años, es una de las políticas españolas más populares de las dos últimas décadas. (Luca Piergiovanni | EFE)

Madrid

La destacada dirigente del Partido Popular español (PP, conservador), Esperanza Aguirre, dimitió ayer en el contexto de una investigación judicial y policial por supuesta corrupción que afecta a su formación.

Aguirre, de 63 años, es una de las políticas españolas más populares de las dos últimas décadas, periodo en el que fue ministra de Cultura durante el gobierno de Jose María Aznar (1996-1999), presidenta del Senado (1999-2002) y presidenta de la región de Madrid (2003-2012).

Hace unos días agentes de la Guardia Civil entraron en la sede del PP de Madrid, del que Aguirre fue presidenta hasta ayer, en busca de pruebas sobre el supuesto financiamiento ilegal del partido.

Aguirre comentó entonces que no le constaba que hubiera ese tipo de financiamiento, aunque ayer dijo que las noticias de los últimos días resultan tan graves que ella prefería dimitir de su responsabilidad al frente del PP madrileño, que dirigió desde 2004.

Los socialistas fueron los primeros en reaccionar e instaron al jefe del ejecutivo en funciones, Mariano Rajoy, a "seguir el camino" de Aguirre, quien reconoció que debería "haber vigilado mejor" la rama del PP para evitar conductas irregulares.

También la propia Aguirre envió en su comparecencia ante la prensa un mensaje a Rajoy, con quien ya había tenido choques, al subrayar que "no es tiempo de partidismos ni de personalismos, sino de sacrificios y cesiones".

La corrupción es uno de los grandes problemas a los que se enfrentan el PP y su líder, quien llegó a admitir que la había perjudicado más que sus impopulares medidas ante la crisis económica que azota el país desde 2008.

"Nos ha hecho mucho daño", insistió en un acto de su partido.

Los escándalos surgidos en las últimas semanas en Madrid y en la Comunidad Valenciana (este) se convirtieron, además, en un escollo para Rajoy a la hora de tratar de recabar apoyos para encabezar un hipotético gobierno, tarea que asume ahora el socialista Pedro Sánchez con negociaciones entre varias fuerzas.

Todo ello en un momento político especialmente delicado en el país, que sigue sin ejecutivo casi dos meses después de las elecciones del 20 de diciembre, cuando ningún partido logró los escaños suficientes para gobernar en solitario.

"Quien no sabe limpiar su partido no puede limpiar España de corrupción", dijo hace unos días el líder de Ciudadanos (centro-dercha), Albert Rivera.

El dirigente emergente no es el único que cuestiona el liderazgo de Rajoy. Algunos sectores del PP también consideran que es necesaria una renovación. El PP madrileño es investigado en los últimos años por la existencia de tramas corruptas, en especial al nivel local, con cargos municipales que recibían comisiones de empresarios.

La propia Aguirre tuvo en su gobierno a dos consejeros investigados: el de Deportes, Alberto López Viejo, y el de presidencia, Justicia e Interior, Francisco Granados, que fue segundo del PP y que está en prisión desde 2014 por corrupción.