Promete Rousseff luchar contra la corrupción

Luego del escándalo de sobornos que envuelve a la empresa Petrobras, la mandataria brasileña prometió enviar al Congreso un paquete de medidas para facilitar y aumentar las penas contra los corruptos.
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff.
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff. (AFP)

Brasilia

La presidenta Dilma Rousseff inició ayer su segundo mandato en Brasil con un llamado urgente a un “pacto nacional contra la corrupción” ante el escándalo que enloda a Petrobras, y anunció ajustes económicos para enfrentar la desaceleración sin tocar a los pobres.

Rousseff propuso un pacto nacional contra la corrupción en momentos en que se amplía un escándalo de sobornos que involucra a la petrolera y a las grandes constructoras.

“Estoy proponiendo un gran pacto nacional contra la corrupción que involucre a todas las esferas del gobierno y todos los núcleos de poder, tanto en el sector público como privado”, afirmó Rousseff.

“Democratizar el poder significa combatir enérgicamente la corrupción, que ofende y humilla a los trabajadores, a los empresarios y a los brasileños honestos y de bien. La corrupción debe ser extirpada”, expresó Rousseff en un discurso de 45 minutos en el Congreso Nacional, después de prestar juramento junto con su vicepresidente, Michel Temer.

La mandataria prometió un paquete de leyes para castigar con más fuerza a servidores públicos que se enriquecen de forma ilícita. Al referirse al caso de Petrobras, Rousseff dijo que se investigará “con rigor todo lo que se hizo mal” para prevenir un episodio similar.

Treinta y nueve personas están siendo procesadas por la justicia y varios políticos aliados del gobierno pueden correr la misma suerte. La policía estima que la red de corrupción movió unos cuatro mil millones de dólares en la última década.

Dilma Rousseff asumió su segundo mandato —y último de manera consecutiva— en un escenario opuesto al que heredó de su predecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, hace cuatro años.

Pidió a los brasileños brindar confianza para poner en marcha medidas que corrijan el rumbo de la economía, que en 2010 llegó a crecer 7.5%, pero este año por momentos se contrajo. Brasil se tornó dependiente de sus materias primas, las cuales han sufrido caídas en los precios y la demanda.

“Vamos a demostrar que se pueden hacer ajustes de ahorro sin revocar los derechos conquistados o traicionar las políticas sociales”, aseveró Rousseff.

Los ajustes son medidas impopulares como recortes de gastos y aumentos de impuestos que el gobierno necesita para equilibrar sus cuentas, que registraron un déficit en 2014. Se estima que la economía creció solo 0.2% en 2014.

Rousseff nombró como ministro de Hacienda a un connotado banquero con doctorado en la Universidad de Chicago. Joaquim Levy es conocido por sus medidas en recorte de gastos y reducción de deuda, definida como la prioridad del gobierno.

La ceremonia arrancó con un tradicional desfile de investidura en el que Rousseff y su hija Paula viajaron en un Rolls Royce modelo 1952, que ha sido usado por todos los presidentes desde ese año. Ambas saludaron a la gente que se congregó a lo largo del Eje Monumental de Brasilia. Fue resguardada por cuatro mil policías y bomberos.

Casi 30 mil simpatizantes del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT, en el poder desde hace 12 años) acompañaron, bajo el aplastante sol de Brasilia, la ceremonia de investidura de esta ex guerrillera de 67 años que en octubre triunfó en segunda vuelta, por apenas 3%, contra el socialdemócrata Aécio Neves.

En su discurso frente a legisladores y luego frente a partidarios, Rousseff resaltó que Brasil erradicó el hambre en el país y sacó a 36 millones de personas de la pobreza extrema.

El gobierno informó que 14 jefes de Estado asistieron a la ceremonia.

Entre ellos estuvieron el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro; de Bolivia, Evo Morales, y de Uruguay, José Mujica, así como la mandataria de Chile, Michelle Bachelet. Los vicepresidentes de Estados Unidos, Joe Biden, y de China, Li Yuanchao, también asistieron.

Al dirigirse a los visitantes de las misiones diplomáticas, Rousseff dijo que mantendrá la prioridad en relaciones con países de América Latina y que fortalecería el Mercosur.

Agregó que quería vigorizar las relaciones con Estados Unidos tras desencuentros debido al escándalo de espionaje por parte de Washington a Brasilia. Tras la ceremonia, Biden y la mandataria se reunieron en privado.

ACERCAMIENTO CON MÉXICO

El secretario de Relaciones Exteriores mexicano, José Antonio Meade, externó a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, su deseo de que México y su país fortalezcan sus lazos de amistad y de colaboración en los ámbitos político, económico y de cooperación.

El canciller, quien acudió en representación del presidente Enrique Peña Nieto a la ceremonia de toma de posesión del segundo mandato de Rousseff, reiteró la invitación para que la jefa de Estado realice una visita a México.

Durante su estancia en Brasilia, el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) se reunió con el nuevo canciller de Brasil, Mauro Vieira, con quien coincidió en la necesidad de mantener el proceso de fortalecimiento de los vínculos entre países.

José Antonio Meade conversó con el mandatario de Costa Rica, Luis Guillermo Solís; los vicepresidentes de Portugal, Paolo Portas; de Argentina, Amado Boudou; y el de Nicaragua, Omar Halleslevens. Asimismo, con los cancilleres de Perú, Gonzalo Gutiérrez Reinel; de Chile, Heraldo Benjamín Muñoz Valenzuela; de Haití, Pierre Duly Brutus; de Guatemala, Carlos Raúl Morales; de Sudáfrica, Maite Nkoana-Mashabane; Turquía, Mevlüt Çavusoglu, y de Palestina, Riyad Al Malki. (Notimex/Brasilia)