Ante empate técnico, Lula hace propaganda por Dilma

A cinco días de las votaciones presidenciales, el político más popular del país dice que el “segundo mandato de su sucesora será mejor que el primero”.
Dilma Rousseff y Luiz Inácio Lula da Silva ayer en un acto de campaña de la candidata a la reelección.
Dilma Rousseff y Luiz Inácio Lula da Silva ayer en un acto de campaña de la candidata a la reelección. (Paulo Whitaker/Reuters)

Brasil

Como los jugadores veteranos que ingresan al campo en los últimos minutos de una final, el ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva se embarcó de lleno a la campaña proselitista de su correligionaria Dilma Rousseff, la mandataria que aspira a ser reelecta el próximo domingo en una disputa cerrada con en el candidato socialdemócrata Aécio Neves.

"El segundo mandato de Dilma va a ser mejor que el primero, lo digo por mi experiencia, el segundo gobierno mío (2007-2011) fue mucho mejor que el primero (2003-2007)", dijo ayer Lula, presidente honorario del Partido de los Trabajadores (PT), a la región nordeste del país a la que pidió respaldar a la presidenta "sin dudarlo" y que representa el segundo colegio electoral con 143 millones de votantes.

Fue en esos estados miserables donde los tres gobiernos del PT, entre 2003 y la actualidad, desplegaron sus millonarias políticas de ayuda social, como la Bolsa Familia, que socorre a unos 50 millones de personas, y Mi Casa, Mi Vida, el plan que construyó más de 2 millones de viviendas populares.

En la primera vuelta del 5 de octubre Dilma, una economista nacida en una familia acomodada que gusta de la pintura italiana renacentista y habla francés, recibió buena parte de los votantes pobres y de la nueva clase C, en la última década.

Pero no es ella, sino Lula, con su voz cascada de beber aguardiente de caña, quien seduce a los pobres y a 40 millones de brasileños recién llegados a la clase media.

Luego de haber superado un cáncer a la laringe diagnosticado en 2011, Lula declaró ayer estar en condiciones de cruzar el país en actos proselitistas y hasta de "correr diez kilómetros y después nos tomamos dos copas de cachaca (destilado de caña), para festejar el triunfo de Dilma".

Falta de carisma y sin complicidad con el público, Dilma Rousseff debió acudir a la ayuda de Lula para mantener en pie sus esperanzas de ganar en el balotaje del próximo domingo.

Ningún analista riguroso apuesta arriesgar un resultado luego ante la paridad de los contendientes, la agencia Datafolha informó ayer que Dilma tiene el 52% de las intenciones de voto contra el 48 % de Aécio Neves, con un 2 por ciento de margen de error hacia arriba y hacia abajo.

Aécio Neves pertenece al Partido de la Socialdemocracia Brasileña, que gobernó entre 1995 y 2003 con Fernando Henrique Cardoso, un intelectual prestigioso pero bastante impopular, cuyo gobierno concluyó con más de 60% de reprobación.

El senador y candidato Aécio Neves tuvo un desempeño exitoso en San Pablo, el estado más rico y poblado, con 40 millones de habitantes, en Río de Janeiro y en las entidades del sur del país, donde está las provincias con mayor porcentaje de blancos.

"Aécio es un niño de papá" que le "regalará" el país a los banqueros internacionales, y va a "rifar" a la petrolera Petrobras, tronó la semana pasada Lula en un acto proselitista en la región amazónica, ante miles de personas que lo escuchaban con atención a pesar del calor y la humedad sofocantes.

Lula acusa a Neves y los banqueros de "sembrar el odio" hacia los pobres y los petistas, y también culpó a Fernando Henrique Cardoso de tener "prejuicio" hacia quienes no fueron a la universidad.

En la recta final hacia el segundo turno Lula fue convocado por el PT como un "salvador de la patria" para garantizar los votos del primer turno y sumar a los que se abstuvieron o votaron en blanco desencantados con Rousseff debido a la inflación en alza, la economía estancada y los precarios servicios públicos.

Fuentes cercanas al PT consultadas por MILENIO en Brasilia y Sao Paulo coinciden en que la relación entre Lula y Rousseff se desgastó en los últimos meses, lo cual explicaría su ausencia en parte de la campaña de la primera vuelta.

Pero esas divergencias habrían quedado atrás y ahora están codo a codo para garantizar un cuarto gobierno consecutivo del PT.

Al cierre de esta crónica ambos se dirigían al barrio de Itaquera, zona de favelas en el este de San Pablo, donde los esperaban jóvenes estudiantes y algunos simpatizantes del popular club Corinthians, del cual es hincha Lula.