Dilma Rousseff dice que invitará al Papa al Mundial de Futbol

Federico Lombardi informa que Francisco también cuenta con pasaporte del Vaticano.
Jorge Mario Bergoglio la recibirá el viernes.
Jorge Mario Bergoglio la recibirá el viernes. (Fabio Frustaci/EFE)

Brasilia y Ciudad del Vaticano

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, informó que invitará al papa Francisco, un fanático del futbol, a la Copa del Mundo en Brasil.

“Voy a invitarlo a la Copa del Mundo”, dijo la presidenta brasileña, al anunciar que tiene previsto encontrarse con el pontífice el viernes en el Vaticano.

Rousseff participará en el Vaticano del Consistorio que designará nuevos cardenales, entre estos el brasileño Orani Tempesta, arzobispo de Rio de Janeiro, y será recibida por el pontífice.

La mandataria destacó que el Papa es aficionado del equipo argentino San Lorenzo: “Él tiene que ser seguidor de su equipo, yo le iré a Brasil”, dijo Rousseff.

Antes de informar de su intención de invitarlo al Mundial, que se celebra del 12 de junio al 13 de julio, Rousseff elogió al papa: “tiene un compromiso con los más pobres. Lo respeto mucho por eso y también por el hecho de que es un papa latinoamericano, argentino”.

En el mítico estadio Maracaná de Rio de Janeiro, donde se jugará la final del Mundial, el equipo del papa (San Lorenzo) perdió la semana pasada 2-0 contra el club brasileño Botafogo, en el marco de la segunda fase de la Copa Libertadores.

En una anterior visita al Vaticano, tras el nombramiento de Francisco, Rousseff había bromeado que Argentina podía tener al Papa, pero Dios era brasileño.

Doble nacionalidad

El Papa, aunque desea seguir viajando como ciudadano argentino, para lo que renovó el pasaporte de su país natal, posee también documentos del Vaticano, explicó el portavoz de la sede pontificia.

“El papa desea mantener sus documentos como argentino, pero eso no quiere decir que no tenga pasaporte de aquí. Es el jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano y goza de todos los derechos que ello implica”, precisó Federico Lombardi.

Francisco le comunicó al embajador argentino ante la Santa Sede, Juan Pablo Cafiero, que quería seguir viajando por el mundo con el pasaporte argentino, “sin privilegios”, por lo que pidió la renovación de sus documentos.

El gesto, a casi un año de su elección, fue interpretado como un mensaje de humildad y cercanía con sus compatriotas, que tienen que pedir visa para viajar a muchos países como la mayoría de los latinoamericanos.

Tradicionalmente, los papas solían viajar con pasaportes emitidos por el Vaticano, dejando de lado los documentos de sus países originarios.