Diálogo de paz oxigena a Maduro y divide a oposición

Al convocar a un diálogo de pacificación, el presidente chavista de Venezuela ha logrado ganar un poco de tiempo y acentuar las diferencias entre los moderados y los sectores más radicales de la ...

Caracas

Cercado por protestas, desabastecimiento y derrumbe de su popularidad, el presidente socialista Nicolás Maduro logró oxigenarse al convocar a un diálogo de pacificación, que además reavivó las divisiones en la variopinta oposición entre moderados legalistas y radicales que quieren forzar un cambio de gobierno.

Con los cancilleres de Unasur y el nuncio apostólico de Caracas como testigos, el gobierno y el sector moderado de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) adelantan, desde hace casi un mes y a paso lento, mesas de trabajo y reuniones para buscar una salida a tres meses de manifestaciones, con saldo de 42 muertos y más de 800 heridos.

Pero desde los primeros acercamientos para el diálogo, el ala radical de la coalición opositora se marginó ante el rechazo tajante de Maduro a una "ley de amnistía" para los denominados "presos políticos", requisito innegociable de ese sector para participar.

Aunque el diálogo sigue sin alcanzar acuerdos concretos, su inicio ayudó a Maduro a "comprar tiempo (frente a la crisis), desactivar los núcleos de protestas legitimando la interlocución con un sector de la oposición, y reavivar el viejo debate y fisuras en la MUD entre radicales y moderados, duros y pragmáticos", explicó a la AFP el politólogo John Magdaleno.

"El gobierno ganó cierta oxigenación, pero la protestas continuarán", advirtió el analista Ángel Oropeza. Aunque las manifestaciones han bajado de intensidad, hoy se registraron enfrentamientos entre antimotines que lanzaron bombas lacrimógenas y recibieron piedras de una decena de jóvenes radicales en distintos puntos de Caracas y se conoció la detención de siete personas. Para el miércoles está convocada una marcha que pretende llegar a la Fiscalía, en el centro de la capital.

Los sondeos señalan que casi el 60% de los venezolanos reprueba la gestión del mandatario y un tercio lo responsabiliza de la crisis en el país petrolero, golpeado por una inflación de casi el 60% anual y una severa escasez de productos básicos como café, leche o papel higiénico.

Con el diálogo, se manifestaron las diferencias en la MUD. Dirigentes radicales como Leopoldo López (preso desde el 18 de febrero acusado de instigar a la violencia en las protestas y todavía en espera de juicio) o la diputada destituida María Corina Machado y el alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, promueven la estrategia "La Salida", que busca presionar por la renuncia de Maduro con las protestas.

Críticos a cualquier propuesta que se aleje de la Constitución, líderes del sector moderado como el ex presidenciable Henrique Capriles o el secretario ejecutivo de la MUD y cabeza en los diálogos con el chavismo, Ramón Aveledo, rechazan acompañar esa vía, aunque apoyan las protestas pacíficas.

No obstante, Oropeza descarta por ahora una "fractura" de la MUD y ve como "naturales las diferencias" en una coalición conformada por 32 partidos con ideologías que van desde marxista-leninistas, socialdemócratas a social-cristianos, y liberales de derecha y extrema derecha. "Leopoldo y Machado no están con el diálogo, pero siguen en la MUD", agrega el analista.

En un esfuerzo por mantener la cohesión de la oposición, Aveledo y Capriles defienden constantemente la liberación de López -líder del partido Voluntad Popular-, de dos alcaldes opositores y del emblemático ex comisario Iván Simonovis, preso hace diez años y acusado de homicidio durante el breve golpe de Estado contra Hugo Chávez en 2002.

En medio de una crispación social y política como la que vive Venezuela, los analistas consideran que para que el diálogo tenga éxito se necesitan resultados a corto plazo. Lejos de facilitar el camino, el gobierno ordenó allanamientos a opositores y lanzó nuevas acusaciones contra varios de ellos, de conspirar en alianza con Estados Unidos para promover un golpe de estado con las manifestaciones.

El jueves, ordenó desalojar cuatro campamentos de jóvenes opositores en Caracas y detener por varios días a cientos de ellos, lo cual desencadenó una serie de disturbios que terminaron con otro policía muerto. "Esas son señales de intransigencia, de escasa voluntad de ceder, lo que representa un aumento de los obstáculos para que la oposición permanezca en las mesas", opinó Magdaleno.

De un lado, la oposición "tiene el desafío de exhibir resultados para justificar su permanencia" en el diálogo, dice Oropeza. De otro, el gobierno procura evitar roces con el ala dura del chavismo, vigilante de que los acuerdos no permitan "la impunidad" de los opositores. El gobierno venezolano y la oposición reanudarán este jueves el diálogo luego de postergar en dos ocasiones su quinta reunión con los cancilleres de Unasur y el nuncio apostólico, informó este lunes en Bogotá la ministra de Relaciones Exteriores de Colombia, María Angela Holguín.

"Esperamos que esta semana las cosas avancen, ya están sobre la mesa esas prioridades que quiere la oposición e igualmente el gobierno y sobre eso hay unas reuniones técnicas (...) vamos a ver los resultados y esperamos que al final de esta semana veamos por lo menos una luz", añadió la canciller.

Aun está pendiente la revisión -caso por caso- de la situación de los opositores detenidos (como alternativa a la amnistía) y conformar una comisión de la verdad que investigue los 145 casos de violaciones de los derechos humanos en las protestas.

De otra parte, la alianza opositora venezolana Mesa de la Unidad Democrática (MUD) informó hoy de la "paralización" de las reuniones técnicas de trabajo con el Gobierno en el marco del proceso de diálogo hasta el próximo jueves, cuando se espera que lleguen al país los cancilleres de la Unasur.

"Se han paralizado esas reuniones hasta que lleguen los cancilleres de la Unasur que parece que llegan el jueves para poder hacer así un balance de todo lo que ha pasado en su presencia", dijo a Efe uno de los representantes de la MUD en el proceso de diálogo, el presidente del partido Copei, Roberto Henríquez.

Asimismo, el secretario ejecutivo adjunto de la MUD, Ramón José Medina, difundió en su cuenta de Twitter una publicación del sitio web La Patilla que recoge sus propias declaraciones en las que indica que estas reuniones están suspendidas en rechazo "a la represión injustificada contra estudiantes y manifestantes".

Según esta publicación se suspendieron las reuniones de los grupos de trabajo de las Comisiones de Amnistía, Comisión de la Verdad, Descentralización y de Designación de los Miembros de los Poderes Públicos.

Se espera que la cuarta reunión para el proceso de diálogo entre el Gobierno y la oposición que se inició el 10 de abril pasado se realice el jueves próximo con la presencia de los tres cancilleres de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) que se han comprometido a acompañar la conversaciones que buscan aliviar la crisis política en Venezuela.

La canciller de Colombia, María Ángela Holguín, que integra la comisión de cancilleres junto a sus colegas de Ecuador, Ricardo Patiño, y de Brasil, Luiz Alberto Figueiredo, confirmó hoy en Bogotá que el jueves se realizará esa reunión entre las partes en conflicto.

"El día jueves tendremos reunión para retomar esos diálogos. Esta primera fase ha sido, yo lo diría como de catarsis, los dos lados se han dicho mucho de lo que tienen, no habían tenido reuniones entre Gobierno y oposición desde hace quince años", dijo Holguín en un programa institucional del Gobierno colombiano.

Mientras, Venezuela se mantiene bajo un clima de protestas y hoy se produjeron nuevos enfrentamientos entre grupos encapuchados y la Policía que impidió el paso de una marcha hacia el centro de Caracas en la que se pedía la liberación de once personas arrestadas el jueves pasado tras ser desalojadas de campamentos de manifestantes.

Las protestas antigubernamentales se han sucedido durante los últimos tres meses en su mayor parte de manera pacífica, aunque incidentes violentos han dejado un saldo de 42 muertos, el último de los cuales el mismo día del desalojo de los campamentos, y más de 800 heridos.