Di Blasio: la encrucijada que pasa por casa

El alcalde de Nueva York busca apagar la tensión racial tras la muerte de un negro a manos de un agente blanco.
La policía detuvo ayer a 83 personas que protestaron.
La policía detuvo ayer a 83 personas que protestaron. (Elizabeth Shafiroff/Reuters)

Nueva York

Él es blanco y tiene un hijo mulato. Fue elegido alcalde comprometiéndose aliviar las tensiones entre la fuerza policial más grande de Estados Unidos y las comunidades negras, que se sienten maltratadas y creen incluso que la policía puede hacerles daño.

Bill de Blasio habló el miércoles por la noche con la voz entrecortada sobre la decisión de un jurado investigador de no encausar a un policía blanco que provocó la muerte de Eric Garner, un hombre negro al aplicarle una maniobra asfixiante y apeló a las experiencias de su propia familia para establecer un vínculo emocional con los neoyorquinos, muchos de los cuales quedaron desencantados con el dictamen.

Contó que él y su esposa Chirlane, quien es de raza negra, se vieron obligados a tener dolorosas conversaciones con Dante, su hijo adolescente, acerca de “los recaudos especiales que hay que tomar si se produce un encuentro con agentes de la policía”.

“Me he preocupado por años, Chirlane se ha preocupado: ¿Está a salvo Dante cada vez que sale de noche?”, expresó el alcalde. “Y no me refiero solamente a las lamentables realidades del crimen y la violencia en algunos de nuestros barrios, sino a si está a salvo de la gente en la que tendría que confiar para su protección”.

Recordó cómo el presidente Barack Obama lo miró la semana pasada, durante una reunión en la Casa Blanca luego de los episodios de violencia ocurridos el mes pasado en Misuri, cuando un jurado investigador decidió no enjuiciar a otro policía blanco en relación con la muerte de otro negro, Michael Brown.

“El presidente de Estados Unidos, que había conocido a Dante hacía unos meses, dijo que Dante le recordaba a él mismo cuando era adolescente”, expresó De Blasio en un discurso en Staten Island. “Dijo: ‘Sé que tú ves esto desde una perspectiva muy personal’. Y le respondí que así era”.

Esa perspectiva ayudó a Di Blasio a llegar adonde está ahora. Una publicidad en la que Dante habla de la promesa de su padre de poner fin a la política de la policía de “stop and frisk” —que permitía interrogar a cualquier persona que pareciese sospechosa y la cual había sido declarada discriminatoria hacia negros e hispanos por un juez— fue una de las principales razones por las que, siendo casi un desconocido, trepó pronto al primer lugar en las encuestas de opinión.

De Blasio pidió calma y exhortó a los manifestantes a que “no empañen el nombre (de Garner) con actos de violencia y vandalismo”, al tiempo que les dijo que comprendía su frustración.

El alcalde pasó buena parte de su primer año en el cargo haciendo fuerza para que las comunidades negra e hispana reciban un trato más justo de la policía neoyorquina. Esas comunidades son una parte importante de su base política y hoy conserva mucha más popularidad entre ellas que entre los blancos.

Además de suspender “stop and frisk”, su gobierno dispuso que no se arreste a las personas sorprendidas con pequeñas cantidades de mariguana, lo que redujo significativamente la cantidad de detenciones, que según algunos sectores afectaban desproporcionadamente a las minorías.