Deudos de víctimas de deslave en Colombia esperan sepultar a familiares

Los equipos de rescate prosiguen la búsqueda de desaparecidos tras la riada, que mató a más de ochenta personas en el municipio de Salgar, mientras los deudos de las víctimas esperan que los ...
Trabajadores de rescate revisan a una perra llamada "Esperanza", que fue encontrada entre los escombros después del deslave
Trabajadores de rescate revisan a una perra llamada "Esperanza", que fue encontrada entre los escombros después del deslave (AFP)

Salgar

Deudos de víctimas de la tragedia en el municipio de Salgar, noroeste de Colombia, esperaban hoy encontrar pronto a sus familiares desaparecidos para enterrarles, luego de que fueran arrasados por la riada que mató a más de 80 personas y destruyó decenas de casas.

Los equipos de rescate proseguían la búsqueda de desaparecidos, mientras que la iglesia de Salgar se preparaba para organizar un acto masivo de despedida a los fallecidos ya identificados. "(El jueves) comenzarían a llegar los cuerpos y se haría también una ceremonia colectiva", dijo a la AFP el párroco de Salgar, Rubén López.

Dado que "es posible que la cantidad de personas que quieran asistir a esta ceremonia sea bastante grande", se prevé que el sepelio colectivo sea organizado en el parque principal del municipio en vez de en la parroquia.

Según el último balance de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), al frente de las labores de rescate, se han encontrado 83 cadáveres entre los escombros, de los cuales 54 han sido identificados en la morgue de Medellín, ubicada a unos cien kilómetros del poblado.

"Lo esperado es que falten pocos cuerpos. La operación está estable y tiende a finalizar e iniciar el proceso de recuperación", dijo Carlos Iván Márquez, director de la UNGRD. En Salgar, los supervivientes esperaban noticias frente a la entrada del cementerio, donde custodiados por soldados, ingresaban y salían cuerpos recuperados de entre el lodo de la quebrada La Liboriana, desbordada la madrugada del lunes.

Las fuertes precipitaciones desgarraron las montañas en los alrededores, y se llevaron por delante el poblado La Margarita, ante el estupor de sus pobladores, dedicados mayormente al cultivo de café. "Busco a mi hermanito que se desapareció. Desde anteayer no lo hemos podido encontrar", explicó a la AFP Luz Arboleda, un ama de casa.

El hermano de Luz tenía 33 años. La esposa falleció en la tragedia, y sus dos hijos, de 14 y 11 años, se salvaron. Los pequeños engrosan la lista de niños huérfanos que deja la avalancha. "Yo quisiera que siguieran la búsqueda hasta que todas las familias podamos tener a los hermanos, hijos, padres, nietos, sobrinos... lo que sea de la familia", agregó Arboleda.

Hallan bebé con vida

Entre las ruinas en las que quedó la aldea de Las Margaritas han surgido señales de esperanza como el hallazgo con vida de un bebé de once meses, cuyos padres y otros doce integrantes de su familia fallecieron en la avalancha. El niño tiene traumatismos en el cráneo, tórax y diferentes contusiones pulmonares y ahora está bajo la tutoría de su tía abuela.

Con el optimismo de ese rescate, continúan trabajando los integrantes de los equipos de salvamento bajo la certeza de que las horas juegan en su contra y las posibilidades de encontrar más supervivientes se reducen. Sin embargo, el caos sigue apoderándose de la zona, que fue arrasada después de que la quebrada Liboriana se desbordara el lunes a causa de las fuertes y constantes lluvias.

El agua fuera de su cauce ocasionó una avalancha que prácticamente arrasó Las Margaritas y afectó tres barrios del perímetro urbano de Salgar, donde los habitantes se resguardan en albergues mientras continúan las labores de rescate y reconstrucción. Los lugareños todavía mantienen miedo ante el alud del lunes, lo que ha causado escenas de pánico hoy, cuando se expandió el rumor de que había una nueva avalancha en ciernes.

Ante esa situación se produjo una evacuación temporal, según informaron a Efe fuentes del Cuerpo de Bomberos que trabajan en la zona. Actualmente las autoridades mantienen un control y monitoreo en el área para prevenir otra tragedia, si bien descartaron que se pueda producir otro alud ya que actualmente el cauce del río está "totalmente despejado".

En paralelo a esas labores de búsqueda y control, los equipos intentan elaborar una lista de desaparecidos, cuyo número aún no se ha fijado. Para conseguirlo deben enfrentar otra tragedia, ya que familias enteras que se encontraban en la zona han desaparecido y no ha quedado nadie para dar parte de ellas, por lo que los rescatistas estiman que el número final de muertos se eleve hasta los cien.

Hasta el momento 83 cadáveres han sido recuperados de la zona de la tragedia y trasladados hasta Medellín, capital del departamento de Antioquia, según el Instituto Nacional de Medicina Legal. En total, el organismo ha realizado 77 necropsias e identificado plenamente a 54 personas: 29 mujeres y 25 hombres.

Las labores están condicionadas por el lodo y rocas arrastradas por la avalancha, por lo que algunos de los equipos de auxilio explicaron a periodistas que es posible que haya cuerpos atrapados bajo tierra que no puedan ser rescatados.

Sin hogar pero vivos

Entre los casi 800 damnificados que perdieron sus casas y enseres por la riada, reinaba también el dolor, aunque disminuido por el hecho de haber conservado la vida. "Yo perdí la casita, pues al menos me queda la vida y que no tengo que lamentar en la familia víctimas. De resto, eso es lo que reconforta a uno. Porque los vecinos sí lo perdieron todo, su familia y todo", dijo a la AFP Roger Londoño, sobreviviente del deslave.

"Uno lo material lo va volviendo a construir, uno lo va volviendo a hacer", recalcó. Para los damnificados, el presidente Juan Manuel Santos prometió ayudas de arriendo y una vivienda reconstruida, así como una indemnización de unos siete mil dólares.

La esposa de Santos, María Clemencia Rodríguez, acudió hoy a Salgar para entregar ayudas humanitarias a los más de cien niños que se vieron afectados por la tragedia. "Estamos muy tristes porque, la verdad, estamos viendo de primera mano tantas familias damnificadas, tantos niños que están necesitando nuestro apoyo y por eso estamos aquí apoyándolos a todos", dijo Rodríguez durante su visita.

Al tratarse de un municipio de unas 17,600 personas, carente de una infraestructura adecuada para atender la emergencia, se han trasladado hasta el lugar más de 450 rescatistas y agentes de diversas entidades estatales. Los deslaves y aludes por fuertes lluvias son usuales en Colombia, un país tropical atravesado por tres cordilleras.

Mientras tanto, el país se sigue preguntando si la tragedia se pudo haber evitado y si había posibilidad de prever esta catástrofe. En ese sentido, el defensor del Pueblo, Jorge Armando Otálora, solicitó la intervención de los organismos de control para establecer si el Plan de Ordenación Territorial del municipio advertía un riesgo inminente o si presentaba un escenario a futuro con relación a las condiciones topográficas y climatológicas.

Sobre esa base se determinará si hay lugar a presuntas responsabilidades individuales de los servidores públicos, según Otálora. Asimismo, pidió tener en cuenta las advertencias del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), según las cuales 57 municipios del país están en alerta roja por deslizamientos.

En paralelo, al Gobierno ha iniciado las labores para reconstruir el municipio y hoy se desplazó hasta Salgar el ministro de Vivienda, Luis Felipe Henao. Allí tuvo la oportunidad de escuchar las historias y necesidades de los damnificados y se comprometió trabajar para dar una solución de vivienda digna.