Detienen a empleada de cárcel que ayudó a reclusos fugados

Joyce Mitchell, de 51 años, afronta una pena máxima de siete años de cárcel por promover contrabando en primer grado y colaborar en la fuga de dos presos del centro correccional Clinton, en el ...
Agentes de policía inspeccionan un área boscosa en Elsinore, estado de Nueva York, a la búsqueda de los dos presos fugados
Agentes de policía inspeccionan un área boscosa en Elsinore, estado de Nueva York, a la búsqueda de los dos presos fugados (AFP)

Nueva York

La funcionaria de prisiones que ayudó a los dos reclusos que se escaparon hace una semana de una cárcel de máxima seguridad en el estado de Nueva York ha sido detenida por las autoridades, con cargos de promover contrabando en primer grado y colaborar en la fuga.

Según anunció el Departamento de Policía en una rueda de prensa, Joyce Mitchell, de 51 años, afronta una pena máxima de siete años de cárcel, tras ser arrestada después de su confesión ante los investigadores de la policía estatal.

En su confesión, especificó que ofreció a los presos, todavía en busca y captura, acceso a un teléfono celular y metió de contrabando herramientas en el centro correccional Clinton. Mitchell, que daba clases de confección a los reclusos, fue relevada de su puesto de trabajo desde el pasado fin de semana.

La prensa local también apuntó que Mitchell también facilitó a los presos el acceso a brocas para llevar a cabo su huida y el diario Times Union asegura que también hizo gestiones para poner a su disposición un vehículo cuando los dos presos se fugaran de la cárcel, pero al parecer abandonó sus planes después de sufrir un "ataque de ansiedad".

Joyce Mitchell "suministró equipamiento o herramientas" que permitieron a los dos fugitivos, considerados como extremadamente peligrosos, escaparse de la cárcel situada en el norte del Estado de Nueva York, afirmó a la cadena CNN Andrew Wylie, fiscal del municipio de Clinton.

"No voy a entrar en detalles de qué exactamente fue introducido en la cárcel", agregó el fiscal. Pero la mujer "no llevó herramientas eléctricas (...) según nuestra investigación", precisó Wylie. El fiscal descartó de esta forma la hipótesis de que se les habría suministrado a los dos presos el material necesario para perforar las paredes de las celdas, por donde luego se escabulleron.

La empleada del penal habría suministrado además a los detenidos, que eran vecinos de celda, hojas metálicas de serruchos, dos pares de lentes con linternas y brocas (mechas de taladro), según fuentes policiales citadas por CNN.

Desde el inicio de la investigación, Joyce Mitchell había sido citada por los medios estadounidenses como cómplice potencial de los reos David Sweat y Richard Matt, y señalaban que se habría enamorado del primero de ellos.

Las autoridades aseguraron que, de momento, no hay cargos contra su marido, a pesar de que algunos medios apuntaron su posible implicación en el caso. David Sweat y Richard Matt se fugaron el pasado sábado del centro correccional Clinton, en la localidad de Dannemora, perforando las paredes de sus celdas y, por medio de un túnel y conductos internos, alcanzaron una alcantarilla a las afueras del recinto carcelario.

Mientras, y en medio de una fuerte lluvia, continúa adelante la operación de busca y captura de los dos reclusos en la que están participando medio millar de efectivos locales, estatales y federales apoyados por unidades caninas y helicópteros.

La búsqueda de los dos presos se centraba hoy en una zona boscosa a pocos kilómetros de la prisión, aunque las autoridades del estado vecino de Vermont también han activado los protocolos de seguridad ante la posibilidad de que hayan cruzado la frontera.

"Vamos por ustedes", fue el mensaje que lanzó el comandante de policía Charles E. Guess en la rueda de prensa, que tuvo lugar en la localidad de Seranac, al norte del estado de Nueva York.

Conocida como "Pequeña Siberia" entre los habitantes de la zona, el centro correccional está considerado de máxima seguridad y cuenta con una población carcelaria de tres mil reclusos y tiene una plantilla de 1,400 empleados.

"Cada día conseguimos más información"

La empleada de la cárcel fue interrogada de forma casi cotidiana y colaboró con la policía. "Por ahora, continuamos trabajando con ella hasta establecer una cronología de cómo ocurrió (la fuga), su grado de implicación. Cada día conseguimos más y más información de su parte", agregó.

Según los medios, Joyce Mitchell también se habría comprometido a recoger a los dos convictos en un automóvil luego de su fuga, pero se habría arrepentido de ello y, en su lugar, fue a un hospital adonde llegó presentando un cuadro de pánico.

El Wall Street Journal, por su parte, reveló que los responsables de la cárcel habrían estado investigando en los últimos doce meses qué tipo de relación mantenía Mitchell con David Sweat, ya que trabajaban juntos en un taller de confecciones del penal.

Los dos asesinos integran un selecto grupo de presos que lograron fugarse de esta prisión, construida en 1845, y cuyas circunstancias tan espectaculares alimentaron de inmediato las sospechas de que habrían contado con complicidad interna.

Los reos escaparon tras perforar las paredes de sus celdas y de haber cortado gruesas cañerías metálicas con aparatos eléctricos, antes de abrirse camino en medio de un laberinto de túneles debajo de la cárcel y, finalmente, salir a una calle adyacente a la prisión desde una cloaca.

David Sweat, de 35 años, cumplía cadena perpetua por el asesinato de un asistente del sherif del Estado de Nueva York en 2002. Richard Matt, de 49 años, cumplía una pena de 25 años por haber secuestrado en 1997 a su ex jefe laboral, de 76 años, a quien golpeó hasta la muerte y luego descuartizó. Ambos fueron dados por desaparecidos cuando se hizo la revisión de presos del penal, cerca de la frontera con Canadá.