Deterioro humanitario en este de Ucrania, violentos combates en Donetsk

El embajador ruso en Naciones Unidas, Vitali Churkin, reclamó al Consejo de Seguridad "medidas de urgencia" pero Occidente responsabilizó a Moscú de la situación.
Una mujer muestra su disgusto mientras retira los escombros de su café, destruido por los combates entre ucranianos y prorrusos en Slavyansk
Una mujer muestra su disgusto mientras retira los escombros de su café, destruido por los combates entre ucranianos y prorrusos en Slavyansk (AFP)

Donetsk

El embajador ruso en la ONU, Vitali Churkin, pidió hoy al Consejo de Seguridad "medidas de urgencia" ante el deterioro de la situación humanitaria en el este de Ucrania, pero Occidente volvió a responsabilizar a Moscú de la situación.

Rusia, que había pedido esta reunión del Consejo, convocada a última hora, calificó de "desastrosa" la situación en Donetsk y Lugansk y lamentó que Kiev "siga intensificando sus operaciones militares".

"Rusia puede poner fin a todo esto" dejando de apoyar a los separatistas, replicó la representante adjunta estadunidense, Rosemary DiCarlo, y recordó que las agencias de la ONU y las ONG "estaban en el lugar, listas para incrementar su ayuda en caso necesario".

Al menos dos civiles murieron el martes en combates entre tropas ucranianas y separatistas prorrusos en un barrio del oeste de Donetsk, el principal bastión de los insurgentes, que se seguía vaciando de su población. "Dos civiles murieron", indicó la alcaldía en un comunicado, después de que informara sobre "intensos combates a las 17:00 horas (14:00 hora GMT) en el barrio de Petrovski", al extremo oeste de Donetsk, así como de "fuertes explosiones y disparos".

De manera regular se escuchaban explosiones provenientes de Marinka, localidad aledaña al barrio de Petrovski, en la periferia sudoeste de la ciudad, desde donde se elevaban columnas de humo. Los combates se intensifican desde hace unos días en los alrededores de Donetsk, la ciudad más grande de la cuenca minera de Donbass, lo que hace temer un asalto.

Desde la capital, Kiev, un portavoz militar confirmó que las fuerzas ucranianas se habían "acercado" a los barrios periféricos de Donetsk. "Esto no quiere decir que se esté llevando a cabo un asalto, de momento se trata de preparar la liberación de la ciudad", indicó Andri Lysenko ante la prensa.

Sin embargo, Lysenko indicó que las tropas ucranianas se retiraron hoy de la estratégica ciudad de Yasynuvata, a 20 km al norte de Donetsk, "para no poner en peligro a los civiles". Esta ciudad había sido reconquistada el domingo.

La estrategia desarrollada hasta ahora por Kiev consiste en confinar a los insurgentes de Donetsk hasta que se agoten sus recursos, aislándolos de la frontera rusa, por donde las autoridades ucranianas y los occidentales aseguran que transitan los combatientes y las armas que motivaron las sanciones económicas sin precedentes introducidas contra Rusia.

El presidente ruso Vladimir Putin ordenó hoy al gobierno preparar medidas en respuesta a dichas sanciones. El primer ministro ruso Dmitri Medveded reconoció por su parte que las medidas occidentales podrían obligar a Moscú a aumentar los impuestos.

El Estado mayor ucraniano instó el lunes a los civiles a que huyan de las zonas rebeldes y delimitó "corredores humanitarios" en Donetsk, pidiendo a los insurgentes que respeten el alto el fuego. "No detenemos a nadie, todo el mundo es libre de huir", afirmó un insurgente en un puesto de control, donde la AFP vio varios vehículos que transportaban sobre todo a ancianos. Gran parte de la población civil ya ha salido de la ciudad.

Según cifras publicadas hoy por la ONU, al menos 285 mil personas han huido el este de Ucrania, en mayoría (168 mil) a Rusia, y el flujo se intensifica, alcanzando 1,200 personas por día desde hace dos semanas. La preocupación por la suerte de los civiles crece, sobre todo en Lugansk, donde no hay agua ni electricidad. Un civil murió la noche del lunes en Gorlivka, otro bastión de los separatistas.

La ONG Human Right Watch reprocha a los separatistas haber ocupado hospitales y tomado ambulancias y medicamentos, impidiendo que los civiles reciban cuidados y violando las normas humanitarias que rigen en tiempos de guerra. También se mostró preocupada y pidió investigaciones sobre los tiros de artillería, aparentemente procedentes de las fuerzas ucranianas, que alcanzaron unos cinco hospitales en el este de Ucrania desde junio.

La operación lanzada hace cuatro meses por Kiev para poner fin a la insurrección armada prorrusa ha dejado ya más de 1,100 muertos, según la ONU, y se ha intensificado en las últimas semanas. Rusia lanzó el lunes maniobras militares implicando más de 100 aviones de combate en la frontera, lo que según Washington "solo hacen aumentar la tensión".

La diplomacia estadunidense también afirmó tener nuevas pruebas de que Rusia "abastece de armas y material a los separatistas y que los entrena". El portavoz ucraniano Lysenko denunció hoy las violaciones del espacio aéreo ucraniano por helicópteros militares rusos, y tiros de artillería contra las tropas ucranianas desde territorio ruso. Según él, 45 mil soldados rusos están concentrados en la frontera ucraniana.

La brecha abierta entre los occidentales y Moscú tras la anexión de Crimea a Rusia no ha hecho más que agravarse con la insurrección en el este de Ucrania y el derribo del vuelo MH17 de la compañía Malaysia Airlines por un misil en zona rebelde el pasado 17 de julio.

Unos 110 expertos retomaron hoy las labores de búsqueda de los restos humanos de las 298 víctimas de la tragedia. Japón y Suiza anunciaron hoy nuevas sanciones contra personas y empreas, separatistas y rusos, acusados de contribuir a destabilizar la situación en  Ucrania.