Detenido el responsable del naufragio de inmigrantes en Italia

Kaled Ben Salam, tunecino de 35 años, fue detenido gracias al testimonio de los inmigrantes que lograron salvar la vida, quienes revelaron que el "capitán" y supuesto traficante responsable de la ...

Roma

El tunecino Kaled Ben Salam, de 35 años, ha sido detenido como supuesto responsable del barco de inmigrantes en situación irregular que naufragó el pasado jueves al tratar de llegar a la isla italiana de Lampedusa, una tragedia que, por el momento, se ha cobrado 287 muertos, según el último balance oficial.

En una rueda de prensa desde la isla italiana de Sicilia, Renato di Natale, fiscal de la localidad de Agrigento, cabecera judicial a la que pertenece Lampedusa, informó hoy de la detención de Ben Salam, uno de los 155 supervivientes de la tragedia, tras la que se estima que aún hay más de cien desaparecidos.

En la detención del tunecino fue clave el testimonio de los inmigrantes que lograron salvar la vida, quienes apuntaron a que el "capitán" y supuesto traficante responsable de la travesía de indocumentados era un "white man" (hombre blanco, en inglés), una característica que, por su color más claro de la piel, le distinguía del resto de ocupantes del barco, procedentes del cuerno de África.

Además de la acusación de tráfico de indocumentados, sobre Ben Salam pesa la de homicidio voluntario múltiple, pues era consciente del riesgo de embarcar a más personas de las que permitía el barco, y también de naufragio, dado que pudo ser él o alguien que recibió una orden suya, quien prendiera fuego a una manta o toalla para que otros barcos supieran de los problemas de la nave.

La Fiscalía de Agrigento, a la que se suma ahora investigando la Dirección Antimafia de Palermo por trata de seres humanos, sospecha además que el tunecino pudo ser el responsable de otro desembarco de indocumentados, 250 en total, en Lampedusa el pasado 11 de abril.

Los investigadores divulgaron hoy las transcripciones de los testimonios que algunos de los supervivientes les han facilitado y que hablan de que cada uno de los viajeros pudo pagar entre mil y dos mil dólares por una travesía marítima que partió de Misurata (Libia), lo que ha podido dar a la supuesta red que la organizó entre 500 mil y un millón de dólares.

"Salí el 2 de octubre hacia las 3 de la mañana junto a tres primos míos de la costa de Misurata, a bordo de un pesquero en el que éramos unos 500. Viajé en la zona intermedia de la embarcación. Para la organización del viaje contacté con un sudanés, al que le pagué 3,400 dólares en total por mi familia", dice uno de los testimonios.

Tras 24 horas de navegación, el barco avistó Lampedusa y en ese momento comenzó a entrar agua, por lo que uno de los responsables, que algunos identifican como el propio Ben Salam, prendió fuego a una manta o una toalla para dejarse ver por los otros barcos.

Fue entonces cuando, según el testimonio de los supervivientes que han declarado, esa persona, al ver que se quemaba las manos, lo dejó caer al suelo, donde había combustible, extendiéndose el fuego en el barco y haciendo que la gente en la cubierta se concentrara en el mismo lugar, lo que llevó después a que la nave volcara.

"Cuando llegamos cerca de Lampedusa, nos detuvimos unas dos horas y no sé por qué. Creíamos que desde Italia ya nos habían visto y que iban a venir a recogernos, pero nadie vino. Se acercaron dos barcos, a los que hicimos muchos gestos. Eran pesqueros. Nuestro motor estaba parado, entraba agua. Y en un momento dado el capitán o su asistente prendió fuego a la toalla", asegura otro testigo.

El hecho de que algunos pesqueros pasaran cerca del barco y no prestaran auxilio ha generado una gran indignación, por el hecho de que exista el miedo por parte de los marineros de que tener problemas con la justicia si lo hacen, pues en Italia la inmigración ilegal es delito desde 2009.

Esta circunstancia ha hecho además que los supervivientes sean ahora investigados por la Fiscalía de Agrigento, aunque Di Natale dijo que esto no es más que un protocolo habitual en virtud de la existencia de este delito, que ha llevado a investigar a unos trece mil indocumentados desde 2009, pero que normalmente su oficina pide el archivo del caso en situaciones similares.

"De todos modos, los marineros de Lampedusa saben que está el código de navegación que impone el rescate de quien está en peligro. Por lo tanto, ninguno será nunca investigado por complicidad con la inmigración ilegal, a menos que se demuestre que se dedican a trasladar a indocumentados desde otro barco", dijo el fiscal.

Mientras, los buzos italianos continuaron hoy las labores de recuperación de los cuerpos de las víctimas del naufragio del jueves pasado en Lampedusa, en tanto dos buques rescataron en aguas sicilianas a más de 400 inmigrantes.

"Es una operación difícil a causa de las cuerdas y de los cables que flotan en el agua", señaló Ricci, quien explicó que tras arrastrar los cuerpos con una cuerda hacia la superficie, estos deben ser subidos a las lanchas. "Es muy agotador", agregó.

Según el testimonio de Mussiie Ghebberhiert, uno de los supervivientes del naufragio, interrogado por el procurador de Agrigento (Sicilia) al mediodía de hoy, "el barco transportaba a 545 personas, entre las que había unos 20 niños cuyas edades oscilaban entre unos meses y ocho años".

Solo 155 personas pudieron ser rescatadas, lo que hace temer que el balance alcance los 300 o 390 muertos. Hasta ahora se recuperaron 288 cuerpos, tras haber encontrado 24 al mediodía de hoy y otros catorce esta tarde, según el comandante Filippo Marini, portavoz de los guardacostas.

"La mayoría éramos de origen eritreo, y como mucho diez eran etíopes", añadió Ghebberhiert, precisando que las únicas personas a bordo "de piel clara" eran "el capitán y su ayudante". Este último, muy joven o incluso menor de edad según los testimonios, se encuentra entre los desaparecidos.

En total, hoy respondieron a las preguntas de los investigadores seis supervivientes, que explicaron que pagaron cada uno entre mil y dos mil dólares para realizar la travesía. Los inmigrantes alojados en el centro de acogida de Lampedusa protestaron hoy por sus difíciles condiciones de vida arrojando colchones al exterior e intentando bloquear autobuses, aunque la situación no fue a más.

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) pidió por su parte "la restructuración del centro de acogida de Lampedusa", cuyas condiciones actuales califica de "absolutamente inaceptables".

Por otra parte, el flujo de ilegales en las aguas del mar Mediterráneo no cesa, y dos embarcaciones salvaron a más de 400 migrantes en la noche del lunes. Un buque de carga con bandera panameña, el [i]Begonia G., [/i]salvó a 263 migrantes, que dijeron ser sirios y palestinos, a más de 100 km de las costas sicilianas. El grupo, que fue llevado al puerto siciliano de Catania (este), contaba con 63 mujeres y 80 niños.

Otro buque, con bandera danesa, embarcó, por su parte, a 141 inmigrantes, al parecer sirios, entre ellos 39 mujeres y 28 niños. La embarcación se dirigía al puerto de Pozzallo, en Sicilia.

Mañana se espera que el presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durao Barroso, la comisaria europea de Interior, Cecilia Malmstrom, y el primer y viceprimer ministro de Italia, Enrico Letta y Angelino Alfano, respectivamente, visiten Lampedusa, considerada por muchos como la puerta de entrada a Europa de la inmigración ilegal por mar.