Destrucción de arsenal químico en Siria, más fácil que las negociaciones: diplomáticos

El emisario de la ONU y de la Liga Árabe para el conflicto sirio, Lajdar Brashimi, duda que se pueda celebrar una conferencia de paz a mediados de noviembre en Ginebra, como pretende el secretario ...
Masked female rebel fighters walk alongside their trainer in a street at the Salaheddin district of the war-battered northern Syrian city of Aleppo on October 8, 2013. The world's chemical watchdog said it will send a second team of inspectors to help dismantle Syria's arsenal, as regime warplanes bombed rebels in the northwest of the country. AFP PHOTO / KARAM AL-MASRI
Masked female rebel fighters walk alongside their trainer in a street at the Salaheddin district of the war-battered northern Syrian city of Aleppo on October 8, 2013. The world's chemical watchdog said it will send a second team of inspectors to help dismantle Syria's arsenal, as regime warplanes bombed rebels in the northwest of the country. AFP PHOTO / KARAM AL-MASRI (AFP)

Nueva York

La destrucción del arsenal químico sirio, que se anuncia como una compleja tarea, podría incluso resultar más fácil que la instalación de una mesa de negociaciones entre el gobierno y la oposición, estiman diplomáticos y expertos.

La Organización de Naciones Unidas (ONU) realiza una riesgosa operación de destrucción de armas químicas del régimen de Bashar al Asad y estima que, por ahora, el gobierno está cooperando en la iniciativa.

De manera paralela, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, tiene previsto realizar a mediados de noviembre en Ginebra una conferencia de paz - Ginebra 2 - , con la participación de delegaciones del régimen sirio y de la oposición armada. Pero el emisario de la ONU y de la Liga Árabe en Siria, Lajdar Brahimi, duda que se logre el encuentro en el plazo fijado.

Ambas partes se enfrentan desde hace 30 meses en una encarnizada batalla que dejó más de cien mil muertos y las armas continúan abundando en el país. "Por ahora ambas partes siguen creyendo que pueden ganar y los cínicos predicen que no habrán negociaciones hasta que no estén las dos de rodillas", estima un diplomático. "Todavía no es el caso", añade.

Tanto el gobierno como la oposición prometieron estar presentes en Ginebra, pero con condiciones. En la conferencia Ginebra 2 se abordarán las grandes líneas de un acuerdo internacional sobre una transición política en Siria, firmado el 30 de junio de 2012 en Ginebra.

El objetivo es que el régimen y la oposición se pongan de acuerdo sobre un gobierno transitorio de coalición dotado de plenos poderes, previo a la realización de elecciones libres. Brahimi dijo el fin de semana pasado que "no hay certeza" de la celebración de Ginebra 2 a mediados de noviembre. "Es una misión casi imposible", comentó respecto a su mediación.

El gobierno formó una delegación para Ginebra 2, dirigida por el ministro de Relaciones Exteriores sirio, Walid Mualem, pero este se niega a que se discuta la suerte del presidente Asad. La ONU y los países occidentales dudan por su parte que esta delegación tenga un verdadero poder de decisión.

El jefe de la Coalición Nacional Siria (oposición) Ahmad Jarba confirmó el jueves su participación en la conferencia pero rechaza discutir ni con un "régimen criminal" ni con Irán - aliado de Damasco - que quiere participar. La situación se ve más complicada aún desde que esta coalición fue desaprobada por grupos extremistas.

Ante esta situación, Rusia concluyó que quizás serán necesarias dos delegaciones de opositores, pero la ONU insiste en que participe una delegación única. "Para Brahimi, el verdadero desafío será encontrar una delegación representativa de la oposición y una delegación gubernamental que tenga el poder de hacer avanzar las cosas", analiza un diplomático de la ONU.

La crisis, producto del ataque químico en la periferia de Damasco el 21 de agosto, acercó a la grandes potencias pero no mejoró sus relaciones con los protagonistas del conflicto. "El principal obstáculo de Ginebra 2 es que los rebeldes extremistas reprochan a Estados Unidos no haber atacado a Asad" luego del 21 de agosto, afirma Richard Gowan, de la Universidad de Nueva York.

"De ahora en adelante Washington tendrá más dificultades para dirigir negociaciones de paz", agrega. Por otro lado, Damasco debe estar preocupado al ver que "Rusia, su aliado desde hace tiempo, coopera ahora con países que reclaman la caída del régimen de Asad", estima William Keylor, profesor de relaciones internacionales en la universidad de Boston.

Sin embargo, hasta ahora ni la eliminación programada de su arsenal químico, ni la perspectiva de una conferencia de paz parecen inquietar al presidente sirio.

"Aunque tenga que hacer concesiones sobre las armas químicas, la única amenaza para él sería un cambio en la situación militar", concluye David Bosco, de la American University en Washington. "Siente que el régimen lleva la delantera y la oposición pierde terreno".