Desplazados turcomanos chiitas, atrapados entre rebeldes y Kurdistán

Decenas de familias que huyeron de Tal Afar, conquistada por los yihadistas sunitas, que atacan a las minorías, buscan refugiarse en el Kurdistán, pero les resulta difícil hallar alojamiento.
Familias iraquíes que huyen de la violencia en la ciudad norteña de Tal Afar, en el campamento kurdo de Aski Kalak, 40 km al oeste de Erbil
Familias iraquíes que huyen de la violencia en la ciudad norteña de Tal Afar, en el campamento kurdo de Aski Kalak, 40 km al oeste de Erbil (AFP)

Al Khazar

Decenas de familias que escaparon de una ciudad turcomana chiita conquistada por los yihadistas sunitas en el norte de Irak tratan de encontrar refugio en el sur del país, pero se encuentran atrapadas entre los insurgentes y los kurdos. Estas familias de Tal Afar, conquistada por insurgentes sunitas así como importantes sectores del norte y del oeste del país, se refugiaron inicialmente en la ciudad de Sinjar, para después dirigirse hacia los campamentos en las cercanías de la región autónoma del Kurdistán iraquí.

Debido a que no cuentan con la protección de un habitante de la región, esas familias no pueden entrar al Kurdistán, ni siquiera acceder al aeropuerto de Erbil. Aproximadamente 1.2 millones de personas fueron desplazadas por la violencia en Irak este año, incluyendo a cientos de miles desde el comienzo de la ofensiva de los rebeldes el 9 de junio.

Numerosos desplazados se instalaron en hoteles de Kurdistán, con un estatuto de turistas que les exime de encontrar un garante local. Otros no pudieron llegar a la región y se encuentran en campamentos cercanos al puesto de control de Al Khazar, junto a la principal ruta que une a las zonas árabes del norte de Irak y de Erbil.

Las personas alojadas en los campos son libres de partir, pero ante la falta de rutas seguras y de acceso al transporte aéreo, no tienen más alternativa que quedarse, reconoció Dindar Zebari, un responsabe de las relaciones públicas del Kurdistán. Amnistía Internacional, que el martes advirtió que los yihadistas radicales del Estado Islámico atacaban a las numerosas minorías de la región (turcomanos chiitas, shabaks, yezidis y cristianos), pidió el miércoles al Kurdistán que abriese sus puertas.

Las autoridades del Kurdistán iraquí "tienen la obligación de autorizar a los civiles iraquíes que tratan de escapar a los combates a entrar o a transitar por su territorio", insistió Amnistía Internacional.