Derecha portuguesa gana legislativas, pierde la mayoría absoluta

El primer ministro Passos Coelho se declaró "listo para formar gobierno" tras conocerse que su alianza de centroderecha logra 39.16% de los votos frente un 31.77% del socialista Antonio Costa.
El primer ministro portugués, Pedro Passos Coelho (i), acompañado del líder de la coalición, Paulo Portas, celebra su triunfo
El primer ministro portugués, Pedro Passos Coelho (i), acompañado del líder de la coalición, Paulo Portas, celebra su triunfo (AFP)

Lisboa

Tras cuatro años de austeridad, el primer ministro portugués, Pedro Passos Coelho, logró ganar las elecciones legislativas del domingo, sin obtener no obstante la mayoría absoluta en un Parlamento, que gira a la izquierda.

Los cuatro escaños de los diputados del extranjero serán atribuidos el 14 de octubre pero la alianza gubernamental ha obtenido 104 de los 226 atribuidos hasta el momento (132 en 2011), contra 85 para el Partido Socialista (74 en 2011).

Según los resultados oficiales en un 85% de circunscripciones, la alianza gubernamental de centroderecha del primer ministro, en el poder desde 2011, obtenía un 39.16% de votos, y el Partido Socialista del ex alcalde lisboeta Antonio Costa un 31.77%.

Passos Coelho ya dijo que está "listo para formar gobierno" y el líder de la oposición socialista portuguesa, Antonio Costa, reconoció su derrota y aseguró que no piensa dimitir.

El Bloque de izquierda, formación similar a Syriza, que gobierna en Grecia, ha obtenido el mejor resultado de su historia con un 10.2% de sufragios y 19 escaños, en yugar de los 8 precedentes. Supera así al Partido Comunista, que aliado con los Verdes obtiene un 8.3% de votos y 17 escaños, siete más que en 2011.

El conjunto de la izquierda dispone de la mayoría de escaños parlamentarios y, si supera divergencias, podría impedir la formación de un gobierno estable dirigido desde la derecha.

"Espero que el país no esté bloqueado al día siguiente de las elecciones por falta de mayoría en el Parlamento", se había inquietado el viernes Pedro Passos Coelho, que pidió a los portugueses que le dieran "la estabilidad necesaria para gobernar".

"El PS no contribuirá a una mayoría de bloqueo si no está en condiciones de proponer una alternativa creíble de gobierno", indicó Costa la noche del domingo. El partido PAN (Personas, animales, naturaleza) entra en el Parlamento con un disputado 1.4%. La abstención alcanzó un 43.1%.

Tras haber comenzado con pronósticos negativos, la coalición de gobierno fue ganando seguidores en los sondeos de las últimas semanas de campaña electoral, pero el resultado de este domingo se queda muy lejos del 50.4% logrado por la derecha cuando hace cuatro años apartó del poder al socialista José Sócrates.

Sin mandato claro

Y sobre todo, Passos Coelho no ha obtenido un mandato claro que le permita formar un nuevo Gobierno estable y tendrá que manejarse con un parlamento mayoritariamente de izquierda, por falta de aliados potenciales de derechas.

"El PS puede formar gobierno", lanzó enseguida Jerónimo de Sousa, dirigente del Partido Comunista, y afirmó que la coalición "obtuvo el número más alto de votos pero encajó una derrota". Una alianza entre el PS y la izquierda antiliberal se toparía con divergencias en principio insuperables.

La salida del euro exigida por el Partido Comunista portugués y la reestructuración de la deuda preconizada por el Bloque de Izquierda son líneas rojas que los socialistas no parecen dispuestos a pasar.

Desde la llegada de la democracia en 1974, Portugal ha tenido varios gobiernos minoritarios, tanto de izquierda como de derecha, y sólo uno completó su mandato.

Sin mayor entusiasmo, los electores se han resignado a votar de nuevo a la alianza gubernamental, que ha sacado al país del abismo financiero a costa de una severa cura de austeridad, pero le han negado el cheque en blanco.

Elegido en junio de 2011, Pedro Passos Coelho, de 51 años, centrista liberal, tomó las riendas de un país al borde del default. Su predecesor, el socialista José Socrates, acababa de pedir una ayuda de 78 mil millones de euros a la Unión Europea (UE) y al Fondo Monetario Internacional (FMI).

El espectro de la quiebra

"La derecha logró transmitir el mensaje de que el regreso de los socialistas al poder significaría la bancarrota, como en 2011", comentó a la AFP el politólogo Antonio Costa Pinto. Tras un plan de rigor sin precedentes, con aumento de impuestos y cortes salariales, hoy el país registra una recuperación aún frágil y baja el desempleo.

El socialista Antonio Costa, de 54 años, que prometió "pasar la página de la austeridad" respetando las reglas europeas, buscó desmarcarse de la pesada herencia de Socrates.

Pero los muy mediáticos problemas judiciales de Socrates también marcaron la campaña socialista. Detenido por corrupción y blanqueo de dinero en noviembre de 2014, el ex primer ministro portugués se encuentra desde septiembre bajo arresto domiciliario.

La crisis griega, que los portugueses siguen muy de cerca, podría también haber pesado a favor de la coalición de derecha, que no cesó de comparar a los socialistas portugueses al Syriza.

Otra ventaja para la derecha, la campaña de Costa perdió claridad con un discurso que a veces se dirigía a la izquierda y a veces al centro. "Era una estrategia errónea porque las elecciones siempre se ganan en el centro", estimó el politólogo José Antonio Passos Palmeira.