Deja Israel en libertad a exsoldado condenada por filtrar secretos militares

Kam, que después de un extenso debate en la sociedad israelí se libró del cargo de espionaje -castigado con hasta la cadena perpetua-, ha salido de prisión tras treinta meses en una celda.

Jerusalén

La Comisión de Indultos del Servicio de Prisiones dejó hoy en libertad a la joven Anat Kam, condenada en 2011 por filtrar a un periodista secretos militares de los que se había apropiado siendo secretaria de un alto mando durante su servicio militar.

"Me siento estupenda", dijo la joven al salir esta mañana de la prisión Nevé Tirza, donde cumplió dos tercios de una condena original de tres años y medio por delitos de apropiación de material clasificado y su filtración a un periodista del diario Haaretz.

Kam, que después de un extenso debate en la sociedad israelí se libró del cargo de espionaje -castigado con hasta la cadena perpetua-, ha salido de prisión tras treinta meses en una celda.

"Retroactivamente, haría las cosas de otra manera", dijo hoy a medios locales al llegar a la casa de sus padres en Jerusalén, donde fue recibida por familiares y amigos.

Al salir de prisión varios activistas de derecha la recibieron con gritos de "traidora", a los que ella no reaccionó, según la edición digital del diario Yediot Aharonot.

De 26 años, la exsoldado se aprovechó de su acceso a material clasificado de carácter militar para grabar más de 2.000 documentos en un disco que luego entregó al periodista Uri Blau, que difundió algunos de los detalles.

Una de las informaciones indicaba que el Ejército había violado disposiciones judiciales para aplicar su política de asesinatos selectivos de milicianos y líderes palestinos sólo en caso de que no pudieran ser arrestados.

Apoyado en las informaciones presuntamente filtradas por la exrecluta, el diario denunció que esa exigencia no fue respetada en el asesinato selectivo de tres milicianos palestinos en Cisjordania en 2007.

Blau, que durante toda la investigación estuvo en el extranjero, fue condenado a cuatro meses de servicios a la comunidad después de que se declarara culpable de posesión de documentación militar clasificada, que tuvo que devolver al Ejército en su totalidad.

Ante las fuertes críticas, la Fiscalía también cerró un acuerdo con Kam y, a cambio de una confesión, redujo los cargos de forma considerable, eludiendo una posible condena por espionaje que le habría llevado a prisión durante largos años.

La joven, que aspiraba a trabajar como periodista, fue inicialmente condenada a cuatro años y medio, de la que el Tribunal Supremo recortó doce meses en un recurso posterior.

Hoy ha salido de prisión al aplicarle la Comisión de Indultos el recorte pertinente de un tercio de la condena por "buen comportamiento".