Décima ejecución en Texas en 2014: un ex pandillero de origen mexicano

Miguel Paredes, condenado por asesinar a tres miembros de una banda rival en 2000, cuando recién había cumplido 18 años, fue ejecutado mediante una inyección letal.

Washington

Miguel Paredes, un ex pandillero de origen mexicano condenado por asesinar a tres miembros de una banda rival en 2000, se convirtió el martes en la décima persona ejecutada este año en Texas (EU), mientras otra ejecución prevista en Misuri fue aplazada.

Paredes, que pasó los últimos trece de sus 32 años en el corredor de la muerte, fue ejecutado mediante una inyección letal hacia las 23:54 hora GMT en Huntsville, indicó Jason Clark, portavoz de las prisiones de Texas (sur de Estados Unidos).

Se trata de la ejecución número 31 de este año realizada en Estados Unidos. No se informó que sustancia le fue inyectada, pese a las recientes polémicas por los productos utilizados en recientes ejecuciones que se convirtieron en tortuosas agonías. En 2013 se realizaron 39 ejecuciones en Estados Unidos de las cuales 16 tuvieron lugar en Texas.

Miembro activo de una banda conformada según autoridades por latinos en San Antonio, Paredes fue condenado por el asesinato, que cometió cuando recién había cumplido 18 años, de tres integrantes de un grupo rival cuyos cadáveres reconoció que transportó e incineró con la ayuda de dos cómplices.

La Corte Suprema de Estados Unidos rechazó una apelación que alegaba que Paredes tuvo una defensa poco eficiente y que sufría de problemas de comportamiento de origen médico que no fueron tenidos en cuenta durante el juicio.

La apelación también reclamaba que Paredes, cuyos padres emigraron a Estados Unidos desde el estado mexicano de Guanajuato, vivió una infancia difícil como miembro de una familia que tuvo 20 hijos y en un vecindario donde había frecuentes problemas de alcoholismo y narcotráfico.

La Corte por el contrario ordenó detener a último momento la ejecución en Misuri de Mark Christeson, de 35 años, que estaba prevista para las 05:00 hora GMT. Desde 1977, cuando se reanudaron las ejecuciones, Estados Unidos ha dado muerte a más de 1,390 presos.

Más de tres mil condenados a muerte están actualmente en cárceles estadunidenses, entre ellos unos 60 mexicanos, pese a que ese país ha obtenido fallos en tribunales internacionales para impedir la aplicación de la pena capital a sus nacionales.