Nombres y Caras: Daniel Martínez, nuevo gobernador de Montevideo

Este ingeniero industrial, socialista, ex ministro de Industria y senador desde 2010, toma las riendas de la capital de Uruguay tras imponerse este domingo en los comicios municipales.
El socialista Daniel Martínez, uno de los tres postulantes del Frente Amplio (FA) para dirigir la capital uruguaya, anuncia su triunfo
El socialista Daniel Martínez, uno de los tres postulantes del Frente Amplio (FA) para dirigir la capital uruguaya, anuncia su triunfo (EFE)

Montevideo

Daniel Martínez, ingeniero industrial, ex ministro uruguayo de Industria y senador socialista desde 2010, se convertirá en el nuevo gobernador de Montevideo y escribirá un nuevo hito en su carrera política, que comenzó a los 16 años como dirigente sindical y militante político en la clandestinidad.


A la espera del recuento oficial de los votos de la jornada electoral departamental y municipal de este domingo, los sondeos a pie de urna aseguran que este uruguayo de 58 años, del oficialista Frente Amplio (FA), será el encargado de dirigir la ciudad que acoge a la mitad de los 3.4 millones de habitantes del país.

"Mi madre murió con 94 años rezando por mí, para que yo no me fuera al infierno porque decía que era comunista. Yo le aclaraba que era socialista, pero para ella era todo lo mismo", explicó Martínez en una reciente entrevista en plena campaña electoral.

Este "hiperactivo pero no obsesivo", como se define, y educado en centros cristianos aunque hoy dice no creer en Dios, fue prematuro en los principales capítulos de su vida: se afilió al Partido Socialista con 16 años, se casó a los 19 con la que asegura sigue siendo la mujer de su vida y fue padre por primera vez a los 21 -tiene tres hijas y otros tantos nietos-.

En aquella época, la de la dictadura cívico militar uruguaya (1973-1985), decía ser "marxista puro y duro" y hoy afirma adorar a Rosa Luxemburgo y percibir que la vida le hizo "paciente" y le hizo "entender".

Miembro entonces -también en la clandestinidad- de la ejecutiva de la principal central sindical uruguaya, el PIT CNT, ingresó como empleado de la empresa estatal de hidrocarburos ANCAP en 1979, de la que en 1983 fue expulsado por motivos político sindicales.

Dos años después, ya en democracia, volvió a ocupar su puesto, que no abandonó hasta 1991, cuando decidió marcharse al sector privado y abandonar también el secretariado ejecutivo del sindicato.

"En parte me di cuenta que era demasiado idealista y que el mundo era otra cosa. Decidí pasar a ser militante de base y dedicarme a mi carrera. Fue más que nada: 'mirá qué idealista, discutía estas cosas con tanta pasión y al final tenía razón el otro'", comentó en una entrevista con el portal Montevideo.com.

En 2005, el primer presidente de izquierdas de la historia de Uruguay, Tabaré Vázquez, le llamó para ofrecerle ser presidente de la empresa en la que tantos años había trabajado. Y la idea de volver a ANCAP, esta vez como a su cúpula, no le hizo dudar.

Eso sí, el adiós a dicho cargo llegó en 2008, para asumir como ministro de Industria, Energía y Minería, que ocupó durante poco más de un año. "Así como me siento 'ancapiano' todavía, también me siento dirigente sindical. Me doy cuenta que tengo una sensibilidad y un respeto por el movimiento sindical que de repente mucha gente no tiene porque no tiene tradición", dijo para la revista Paula.

Para el actual ministro de Economía y ex vicepresidente del país, Danilo Astori, la "gran contracción al estudio, a la preparación de los temas y al diálogo político, con organizaciones sociales pero sobre todo al diálogo con la gente" son las principales bazas de Martínez.

Mejoras en el tránsito vial y en la limpieza son dos de los puntos clave de su propuesta para dirigir la capital de Uruguay, convencido de que todo eso requiere inversiones importantes. También quiere reducir el número de cargos políticos, de los cuales tiene una visión muy crítica.

Es "un tipo cálido, simpático, dicharachero, dinámico y talentoso", dice de él el ex intendente de Montevideo Mariano Arana (1994-2005). "Hace tiempo que se está preparando para encarar esta gran responsabilidad", matiza Astori, uno de sus grandes apoyos dentro del FA.

No obstante, ya en 2010 su nombre se barajaba para la candidatura montevideana, aunque finalmente el FA optó por proponer a la comunista Ana Olivera como candidata única por esa colectividad, quien acabó venciendo.

Su bisabuelo paterno era del Partido Nacional -de orientación conservadora- y fue enviado como diplomático a Francia en 1905, por lo que su abuela y su padre eran franceses, lo que le permite tener hoy la nacionalidad gala.

El FA lo postuló en febrero de este año como uno de los candidatos a gobernar Montevideo, y hoy consiguió barrer incluso al "efecto Mujica" y superar a Lucía Topolansky, esposa del ex presidente uruguayo y otra de las candidatas por el bloque oficialista.