Dandismo a la africana

Aunque el 90% de la población del Congo vive en la miseria, de acuerdo con la ONU, existe en ese país un grupo que invierte lo poco que tiene en ropa de marca y su afición al dandismo.
La SAPE es un juego de palabras con el verbo francés "se saper", que significa vestirse de forma elegante.
La SAPE es un juego de palabras con el verbo francés "se saper", que significa vestirse de forma elegante. (AFP)

República democrática del Congo

¿Dónde está escrito que los dandis tengan el monopolio de la elegancia? Mama África se gasta lo poco que gana en ropa refinada, la gran pasión de esta madre de seis hijos que se ha convertido en la reina de las "sapeuses" de Kinshasa, ajena al qué dirán.

"Soy 'sapeuse' desde que nací", sonríe esta mujer de 32 años, cuyo verdadero nombre es Maguy Ndumza, miembro de la nueva generación de la llamada Sociedad de Ambientadores y Personas Elegantes (SAPE), un movimiento congoleño de personas que tienen la elegancia como religión.

Sentada en la estrecha terraza de su pequeña casa roída por la humedad, a Maguy Ndumza no le preocupan sus modestas condiciones de vida. "Por ahora, lo único que me interesa es la ropa. El resto vendrá después", afirma.

En esta ocasión lleva una falda y una chaqueta de color caqui de la marca Kenzo, de un valor de 2 mil dólares.

Mama África dedica parte de sus ingresos a comprar ropa de marca, y no duda en endeudarse cuando la situación lo requiere.

Dandismo a la africana, la SAPE -juego de palabras con el verbo francés "se saper", que significa vestirse de forma elegante-, es un movimiento de moda popular nacido en el Congo-Brazzaville cuando era colonia francesa, después de la Segunda Guerra Mundial.

Los excombatientes que regresaban de la metrópoli trajeron al país la elegancia a la francesa.

Tras la descolonización, el movimiento se extendió a ambas orillas del río Congo en los años 1960. En la República Democrática del Congo (RDC), la SAPE estuvo encarnada por estrellas de la canción que le dieron un aire extravagante.

A los "sapeurs" les encanta exhibirse con ropa de lujo y excéntrica. La mezclan libremente para fabricarse atuendos originales. Entre los modelos indispensables destaca el traje tres piezas, el 'kilt' o falda escocesa y los vaporosos pantalones japoneses.

Pero la afición a esta ropa costosa suscita a menudo incomprensión o incluso reprobación en la RDC donde, según la ONU, 90% de la población vive en la miseria.

Aunque prefieren estrenarla, muchos "sapeurs", por falta de medios, se las arreglan para obtener estas vestimentas a través de la diáspora, o las compran a los numerosos ropavejeros de Kinshasa.

Las mujeres no son una excepción aunque, además, tienen que luchar contra arraigados prejuicios.

Algunas llevan trajes masculinos y se pasean con un bastón en la mano y una pipa entre los labios, un estilo que a menudo hace que sean tildadas de "lesbianas".

"Algunos hombres me dicen que debería vestir la túnica africana o ponerme faldas, que la SAPE no me va, que voy a ahuyentar a los hombres y que no me podré casar", explica Mama África.

"¡Si a los hombres les molesta, no es mi problema!", agrega.

Pero las "sapeuses" también están contribuyendo a cambiar las mentalidades. "Antes de empezar en la SAPE ya me gustaba vestirme como un chico", explica Mamie Musau Katumba, una comerciante de 30 años. "Al principio, mi familia era reticente, pero ahora no ve ningún inconveniente", agrega esta madre de dos hijos.

Para el famoso cantante congoleño Papa Wemba, apodado el "rey de la SAPE", el debate no tiene razón de ser. "Ellas prefieren una imagen masculina [...] A mí no me molesta. Están defendiéndose, demostrando que también están aquí, que existen", explica.

Aunque el mundo de la SAPE es eminentemente masculino, algunas mujeres consiguieron imponerse.

Pero han colgado sus costosas ropas en el armario. "Se han convertido en mamás que ya solo hablan de sus recuerdos", señala Papa Wemba. Como la tímida Clementina, que se hizo "sapeuse" en la adolescencia para impresionar a sus "amigas blancas", y hoy a los 65 años recuerda su "falda negra" fetiche.

Una nueva generación de "sapeuses" emerge gracias a Bwapwa Kumeso. Creador en 2009 de la marca Kadhitoza, "reclutó" y entrenó a seis futuras "sapeuses". Entre ellas figura Mamie Musau Katumba, conocida como Mamitcho Kadhitiza, hoy una de las figuras ascendentes del movimiento.

"Para mí las mujeres en la SAPE es algo normal", alega Bwapwa Kumeso. ¿Cómo explicar entonces que sean tan pocas? "Encuentran que es vergonzoso pavonearse por la calle, dar el espectáculo...".

Anne Mushima, vendedora de material escolar, respalda la nueva ola femenina. "¡Es bueno para la paridad! ¡No podemos quedarnos siempre detrás de los hombres!, explica delante de su parada en el mercado de la Libertad.