Una Cúpula de Hierro contra la ira palestina

El sistema antimisiles israelí demuestra a diario su capacidad para derribar cohetes lanzados desde la Franja de Gaza.
Cada unidad protectora expulsada al cielo cuesta unos 20 mil dólares.
Cada unidad protectora expulsada al cielo cuesta unos 20 mil dólares. (Tsafrir Abayov/AP)

Tel Aviv

Suenan las alarmas por misiles en la ciudad de Tel Aviv y la gente corre de inmediato a refugiarse en las escaleras de las casas, junto a sus automóviles o en el refugio más próximo. Las sirenas se escuchan durante 90 segundos y después, un ruido sordo. El sistema antimisiles Cúpula de Hierro (Iron Dome) ha interceptado el cohete. Pueden respirar tranquilos.

El sistema de defensa se activa cuando un cohete procedente de la Franja de Gaza amenaza con impactar en una zona habitada del territorio israelí. Poco después, se produce un estallido en el cielo: la “Cúpula de Hierro” ha derribado el cohete, del que solo quedan trozos que ya no pueden explotar, aunque sí herir a la gente.

Desde la noche del lunes pasado, los milicianos palestinos dispararon más de 690 cohetes contra Israel. La mayor parte de ellos cayeron en campo abierto, pero la Cúpula de Hierro interceptó 140 cerca de grandes ciudades, como Tel Aviv y Jerusalén.

La técnica no es perfecta y puede fallar al interceptar algún proyectil lanzado desde la Franja de Gaza o desde el territorio de Líbano.

Pero según el Ejército israelí, en la actual ola de violencia ha funcionado correctamente en casi 90 por ciento de los casos, interceptando cohetes dirigidos a, por ejemplo, el aeropuerto de Ben-Gurión, el centro de Tel Aviv, e incluso la central nuclear de Dimona.

Este sistema antimisiles ha cambiado también la psicología del conflicto. Mientras en la Franja de Gaza deben contar sus muertos tras cada ataque israelí, en Israel todavía no se reportó ningún muerto directamente relacionado con el lanzamiento de cohetes.

“Con la Cúpula de Hierro la población se siente segura”, afirma Yossi Kuperwasser, director general del Ministerio Israelí para Asuntos Estratégicos. “Y al gobierno le proporciona tiempo”, agrega el funcionario.

Si ya hubiera habido víctimas civiles israelíes, la presión sobre el gobierno del primer ministro derechista Benjamín Netanyahu sería mayor, explica Kuperwasser.

“Si no fuera por la Cúpula de Hierro, tendríamos que haber marchado (ofensiva terrestre) hace días en Gaza”, afirma.

Atrás han quedado ya las discusiones sobre el sentido o sinsentido del sistema antimisiles.

Hace unos años se criticaba su elevado costo, pues según la prensa local cada disparo cuesta unos 20 mil 400 dólares. Además, se creía que la milicia radical palestina Hamás encontraría pronto la manera de burlar la Cúpula de Hierro.

Pero cuatro años después de que comenzase a funcionar, muchos israelíes se sienten hoy seguros gracias a ella.

El diario israelí Yediot Acronot ya ha bautizado al sistema como “cúpula dorada”. Y también las redes sociales se llenan de alabanzas.

“No volveré a quejarme sobre los altos impuestos”, escribe un usuario de Twitter. “Daría mi última camisa por este bebé”, afirma otro, mientras que para algunos es un arma del todopoderoso: “Damos gracias a Dios por el ‘Iron Dome!’”.