Cuba: 20 años después del “maleconazo” y los balseros

Los cubanos recordaron hoy el disturbio callejero más importante desde la revolución de 1959, y el éxodo posterior de 37 mil personas en balsas para llegar a Miami.
Un grupo de balseros cubanos, en su intento de cruzar el estrecho de Florida para llegar a EU, el 31 de agosto de 1994
Un grupo de balseros cubanos, en su intento de cruzar el estrecho de Florida para llegar a EU, el 31 de agosto de 1994 (AFP)

La Habana

Los cubanos recordaron hoy el aniversario 20 del “maleconazo”, quizás el disturbio callejero más sonado desde el triunfo de la revolución en 1959,  y el estremecedor episodio que siguió después, cuando unos 37 mil nacionales se lanzaron al mar en balsas para llegar a Miami y escapar de la peor crisis que registrara la historia republicana.

De entonces a la fecha, 600 mil cubanos han emigrado legalmente, según cifras oficiales, aunque en menor medida el flujo de indocumentados continúa, estimulado por la existencia en Estados Unidos desde 1966 de una ley  que concede a los isleños el privilegio de residencia automática,  si logran llegar a ese país por cualquier vía y de cualquier forma.

Este año se han contabilizado 183 indocumentados, 16 de ellos en México. Otros 118 fueron capturados por la Guardia Costera estadunidense antes de arribar a ese país y  repatriados a la isla, en virtud del acuerdo migratorio vigente entre los dos gobiernos,  a partir del maleconazo y la crisis de los balseros.

Sin embargo, la reedición ahora de hechos similares  “parece improbable”, consideran sociólogos, por ser Cuba , dicen, “un país distinto del que era en 1994”, cuando los cortes de fluido eléctrico por falta de petróleo –hoy la oferta de electricidad sobrepasa la demanda-  llegaron hasta las 16 horas diarias y demasiadas familias desayunaban solo infusiones.

Había desparecido la Unión Soviética, aliado multifacético que permitió a Cuba sobrevivir al bloqueo de EU –ahora las alianzas se reparten entre Venezuela , China y Brasil- ,  y mientras en Miami el exilio se preparaba para regresar triunfante, en la isla unos resistían la crisis, soñando cada noche con comida sin renunciar a sus creencias políticas, y otros buscaban la forma de fugarse.

Para alcanzar ese fin,  lo mismo era ocupado un barco surto en puerto, que asaltada alguna de las lanchas que hacen travesía en la bahía de La Habana. “Yo estuve una semana cogiendo la lanchita de Regla, con alguna ropa en una mochila,  para ver si se la llevaban pa´Miami”, dijo a MILENIO Zurayma Álvarez, ahora de 32 años.

En tal desasosiego, decenas de personas se agolparon aquel 5 de agosto en el Malecón, a la espera de embarcaciones que la radio de Miami dijo vendrían a buscarlos.  Pero las lanchas nunca llegaron, fue otro de los rumores del momento,  y la aglomeración devino disturbio, con saqueos de negocios y gritos contra el gobierno, algo nunca visto en Cuba después de 1959.

La asonada abarcó una zona populosa de la capital, que se mantuvo en erupción hasta que quienes no renunciaban a sus creencias políticas  – no hubo policías antimotines-, retomaron metro a metro las mismas calles dando vivas a Fidel Castro,  quien también llegó al lugar.

Siete días después y luego de varios llamamientos a Washington para que dejara de estimular las salidas ilegales, Castro abrió las puertas a los balseros. El 9 de septiembre fue firmado el acuerdo migratorio.