Cuba-Estados Unidos, entre cambios y resistencias

Ayer entraron en vigor las nuevas medidas establecidas por Washington que buscan allanar el camino a las pláticas que se realizarán el miércoles con el gobierno de Raúl Castro.
Oficina de Intereses de EU.
Oficina de Intereses de EU. (Alejandro Ernesto/EFE)

La Habana

Los gobiernos de Cuba y Estados Unidos se reunirán el próximo miércoles en La Habana para dar el primer paso institucional hacia la normalización de sus relaciones, suspendidas desde 1961, acontecimiento del cual están pendientes sectores de todas las filiaciones políticas en ambos países.

La subsecretaria de Estado, Roberta Jacobson, encabezará la delegación estadunidense, en medio de pronunciamientos favorables al diálogo tanto del gobierno cubano como de personalidades de la política, la economía, la cultura y las ciencias de la isla.

Washington, en tanto, delimitó el escenario en que tendrán lugar las conversaciones, al poner en práctica desde ayer nuevas regulaciones que quitan sustento a su embargo a Cuba, al facilitar que los estadunidenses viajen y comercien con el país caribeño. Además se autorizaron, por primera vez, inversiones directas en el emergente sector privado.

Solo el ex presidente Fidel Castro no se ha pronunciado sobre estos cambios abiertos por su hermano menor, el mandatario Raúl Castro, y su par estadunidense Barack Obama el 17 de diciembre pasado.

Fidel, de 88 años, es considerado símbolo de la resistencia cubana a diez administraciones, demócratas y republicanas, en Washington desde 1959.

Se desconoce aún cómo el gobierno cubano asumirá la implementación en su territorio de las nuevas disposiciones de Washington, que sin bien "no permiten suponer la apertura a corto plazo de un Wal-mart en La Habana, si abren las puertas del lado estadunidense a comercializar entre miniempresas (privadas) y cooperativas cubanas, desde materiales de construcción hasta herramientas, accesorios de automotores y equipamiento agrícola", en el decir de entendidos.

Se ha informado oficialmente que Jacobson discutirá hasta el jueves próximo con los cubanos temas migratorios y referidos a la apertura de la primera embajada estadunidense en la isla, después de que Washington cerrara sus puertas en 1961. No obstante, "es improbable que el nuevo escenario planteado por la Casa Blanca pase inadvertido en esas conversaciones", según estudiosos de las relaciones con EU, consultados por MILENIO.

Contrarios al cambio de política de Washington se han pronunciado los voceros de la oposición, principalmente del exilio radical de Miami y del lobby anticastrista en el Congreso de EU.

Desde La Habana, Berta Soler, vocera del grupo Damas de Blanco, dijo esta semana que "el acercamiento no es buena noticia". La oposición interna y el exilio han pedido a la Casa Blanca tener presencia en las pláticas.

Sin embargo, una encuesta publicada por el diario The Washington Post y la cadena ABC reflejó que 60% de los estadunidenses respalda la normalización de relaciones. Entre los demócratas, el nivel de apoyo se eleva a 77%, mientras baja a 49% en los republicanos, quienes controlan las dos cámaras del Congreso de EU.

En este contexto, los senadores Robert Menéndez (por Nueva Jersey), demócrata de origen cubano, y el republicano Bob Corker, titular del Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadunidense, consideraron "muy difícil" la confirmación por esa Cámara de un embajador ante La Habana.

Desde 1977, EU cuenta con una Sección de Intereses en el mismo edificio en el que estuvo su embajada y aspira a que siga siendo su sede diplomática con el nuevo status.

El establecimiento de la oficina fue resultado de una negociación entre el presidente Jimmy Carter y Fidel Castro. Cuba dispone de una sección similar en Washington.

El ex diplomático cubano Jesús Arboleya aseguró al semanario Progreso que pese a la oposición del lobby anticastrista en Washington "para el Congreso (de ese país) resultará muy difícil impedir que el presidente Obama actué hasta donde crea conveniente dentro del marco que le permite la ley".