A la espera de tomar una taza de café con Barack Obama

Después de cuatro cartas enviadas al hoy presidente de EU, desde cuando él era candidato, la economista de 75 años Ileana Rosa Yarza Paneque recibió respuesta del mandatario.

La Habana

Admira, aprecia el arte de los muralistas mexicanos, pero sobre todo el de José Clemente Orozco. Le gustan Los Panchos y Agustín Lara. También María Félix y Arturo de Córdova. Le agrada el tequila. Es economista y su profesión la llevó a viajar por muchos países. Habla bien inglés. Tuvo cuatro hijos, pero uno de ellos falleció. Ataviada con una ligera blusa blanca con motivos florales, se bambolea en una silla mecedora y presenta así:

—Yo soy cubana, caribeña y latinoamericana. Me llamo Ileana Rosa Yarza Paneque. Vivo en el Vedado. Nací el 8 de agosto de 1940. Tengo 75 años y voy para 76...

—¿Y cómo se dio la relación con él?

—Antes que fuera presidente, lo conocí por televisión cuando estaba haciendo su campaña electoral. Yo visitaba una familia mía muy querida en East Hampton, Nueva Jersey, la de un primo mío que es veterano de la Segunda Guerra Mundial. Ya falleció, por cierto. Él era demócrata. Veíamos la campaña y a mí me gustaba mucho cómo Obama se desempeñaba. Me gustó su cultura, su educación, su ética, su caballerosidad. Le escribí un par de cartas y luego la NBC vino y me entrevistó.

Cuando Barak Obama ganó la presidencia, ella lo vivió como un triunfo propio:

—Yo me puse muy contenta. Y brindamos con champaña por su elección. Ahí le escribí una carta donde le dije: "Mire, anoche celebré su victoria, lo felicito, me encanta que el pueblo americano haya sabido escogerlo a usted, porque era el mejor de los candidatos. Me encanta que sea negro, me encanta que sea abogado, me encanta que se haya hecho a usted mismo, me encanta todo de usted. Le pido que por favor trabaje para quitar el embargo, ese castigo cruel de los Estados Unidos a Cuba que nos ha hecho sufrir mucho". Es una página arrogante de Estados Unidos. Una página negra de su historia.

Esa fue la tercera carta que le envió, recuerda la abuela cubana mientras se sigue meciendo en el sombreado patio de la entrada de su casa. Piensa en Obama...

—Ni recibí respuesta ni esperé respuesta. El año pasado Obama anuncia que el embargo no funcionó. Y le hago una cuarta carta, ya mucho más emocionada, donde lo trato hasta de hijo, porque realmente me emocioné mucho. Le dije esto, que lo sentí y lo siento: "Me puedo morir ya, porque ya oí a un presidente americano decir que el embargo no funcionó".

Obama no le respondió por cuarta vez.

—Tampoco esperé respuesta, ¿por qué me va a contestar?

Luego se reanudaron las relaciones diplomáticas. Y...

—Cuando anuncia que viene a Cuba es cuando yo le digo: "Qué bueno que vienes a Cuba. Por favor, antes de irte del poder, haz todo lo posible por quitar el embargo y ven a tomarte una taza de café conmigo".

Atrevida la mujer: invitaba a su casita al hombre que suele ser considerado el político más poderoso del mundo. El 18 de febrero se la mandó por email, por la website de la Casa Blanca. Hace apenas unos días reporteros de una agencia estadunidense llegaron a su casa para entrevistarla. Le mostraron una foto donde Obama firma una carta. "¿Esto qué es?", les preguntó. "Usted está dando vueltas por el internet en el mundo entero", señora, le respondieron. Obama, al fin, luego de cuatro intentos sin respuesta, le respondía.

—La carta llegó a las dos de la tarde. Es ésta. Éste es el sobre... —muestra un gran sobre amarillo tipo papel manila. Es toda sonrisas.

FIRST CLASS. DO NOT BEND. MRS. ILEANA R. YARZA.

CALLE: 13 No. 870 e/ 4 y 6, Vedado

Plaza de la Revolución, La Habana

Cuba / CP: 10400.

¿Qué habrá sentido? Le brilla la mirada tras sus lentes de aumento. "Una sorpresa muy grande, una cosa inesperada porque, ¿por qué me va a escribir a mí un presidente?

No es un presidente. Es Obama presidente. Un hombre con sensibilidad. No es porque sea el presidente americano, es porque es el presidente Obama. Big difference...

La carta. La lee en inglés...

"THE WHITE HOUSE.

WASHINGTON, DC 20502

14 de marzo, 2016.

"Querida Ileana:

Gracias por sus amables palabras. Agradezco su apoyo durante los años y espero que esta nota, que le llegará a usted por la vía del primer vuelo directo de correspondencia entre Estados Unidos y Cuba en más de 50 años, sirva como un recordatorio de una brillante nueva etapa entre las relaciones entre nuestras dos naciones.

"Espero visitar La Habana para seguir apoyando esta relación y destacar nuestros valores compartidos y espero también tener tiempo para poder disfrutar una taza de café cubano.

Sinceramente,

Barak Obama."

–¡Wow! ¡Imagínate tú, lo deseo mucho! Digo, que por qué no va a venir. Si ya me contestó una carta, igual viene. No me late fuerte el corazón, pero me dice que sí, que va a venir. Claro, yo no soy nada de nada. Yo comprendería que no viniera...

—¿Y qué café le va a dar si viene?

Cubita (dice con mirada orgullosa). Es bien fuerte. Es bien fuerte (subraya). Le serviré poquitico... –sonríe con mirada pícara.

—¿Y qué le va a hacer?

—Le voy a dar un abrazote. No le voy a dar apretón de manos, le voy a dar un abrazote...

Ahí se queda Ileana balanceándose en su mecedora, en su casa con ese letrero que tiene a la entrada: "Bienvenidos a la república independiente de mi casa". La mujer que recibió una carta de Obama y que le dijo que tratará de tomarse un café con ella, en su casa...