Cruzada contra hambre tiene elementos para el éxito: FAO

El director general de la FAO, José Graziano Da Silva, aseguró que la cruzada contra el hambre en México "tiene los elementos fundamentales y el compromiso político" para que tenga éxito.
Los comedores comunicatrarios beneficiarán a más de 500 familias
Los comedores comunitarios son una de las acciones de la cruzada contra el hambre en México. (Verónica Cruz )

Roma, Italia

La Cruzada contra el Hambre emprendida por México cuenta con los "elementos fundamentales" y el compromiso del presidente Enrique Peña Nieto para alcanzar resultados muy positivos, afirmó el director general de la FAO, José Graziano da Silva.

El director general de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estuvo presente en México en 2013 para el lanzamiento de esa iniciativa gubernamental.

Cuestionado sobre su balance sobre ese programa a más de un año de haber entrado en vigor, declaró que espera tener los datos para realizarlo en 2015.

Al participar en la presentación del informe El estado de la seguridad alimentaria en el mundo (SOFI 2014), Graziano da Silva dijo sin embargo que el primer balance de la FAO es que se trata de un programa muy bien enfocado.

"Hay muy buena interacción entre el gobierno nacional y los gobiernos estatales. Hay recursos financieros a nivel federal", resaltó.

"Nos gusta en particular que la Cruzada contra el Hambre contemple la participación de la sociedad civil y del sector privado", anotó.

Dijo que "tiene los elementos fundamentales y el compromiso político del presidente Peña Nieto para que pueda tener éxito".

Graziano da Silva, además de la directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos (PMA), Ertharin Cousin, y el subdirector del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), John McIntire, participaron en la presentación del SOFI 2014 en la sede de la FAO en Roma.

El informe destacó la tendencia positiva en la reducción del número de personas con hambre, aunque reconoció que hay aún 805 millones de personas que padecen ese flagelo en el planeta.

El SOFI de este año incluyó siete estudios de caso -Bolivia, Brasil, Haití, Indonesia, Madagascar, Malawi y Yemen- que ponen de relieve algunas de las formas en que los países abordan el hambre.

Estos países fueron elegidos debido a su diversidad política, económica –en particular el sector agrícola- y a sus diferencias culturales.

Bolivia, por ejemplo, ha creado instituciones para involucrar a una amplia gama de partes interesadas, en particular los pueblos indígenas antes marginados.

El programa Hambre Cero de Brasil, que situó el logro de la seguridad alimentaria en el centro de la agenda gubernamental, es la base del progreso que llevó al país a lograr tanto los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) como los objetivos de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación, de reducir a la mitad el número de personas desnutridas para 2015.

Según el reporte, los actuales programas de erradicación de la pobreza extrema en Brasil se basan en el enfoque de vincular políticas para la agricultura familiar con la protección social de forma muy inclusiva.

Haití, donde más de la mitad de la población sufre subalimentación crónica, sigue todavía luchando para recuperarse de los efectos del devastador terremoto de 2010.

El documento señaló cómo el país ha adoptado un programa nacional para fortalecer los medios de vida y mejorar la productividad agrícola, favoreciendo el acceso de los pequeños agricultores familiares a los insumos y servicios.

Indonesia ha adoptado marcos legales y establecido instituciones para mejorar la seguridad alimentaria y la nutrición. Su mecanismo de coordinación de políticas comprende ministerios, ONG y líderes comunitarios.

Madagascar está saliendo de una crisis política y está reanudando relaciones con los socios internacionales de desarrollo destinadas a luchar contra la pobreza y la desnutrición.

También trabaja en asociación para crear resiliencia frente a las crisis y las amenazas climáticas, incluyendo ciclones, sequías y plagas de langostas, que a menudo afligen a la nación insular.

Malawi ha alcanzado la meta de los ODM sobre el hambre, gracias a un compromiso sólido y persistente para impulsar la producción de maíz.

Sin embargo, la malnutrición sigue siendo un problema: el 50 por ciento de los niños menores de cinco años sufre retraso del crecimiento y el 12.8 por ciento tienen falta de peso.

En tanto, conflictos, crisis económica, baja productividad agrícola y pobreza han hecho de Yemen uno de los países con mayor inseguridad alimentaria del mundo.

Además de restablecer la estabilidad política y económica, el gobierno pretende reducir el hambre en un tercio para 2015 y lograr que el 90 por ciento de la población disfrute de seguridad alimentaria para el año 2020.

El informe también será un elemento clave de la Segunda Conferencia Internacional sobre Nutrición (CIN2) que tendrá lugar en Roma del 19 al 21 de noviembre, y que la FAO está organizando conjuntamente con la Organización Mundial de la Salud.

Estar reunión intergubernamental de alto nivel busca, a nivel global, un compromiso renovado para combatir la malnutrición, con el objetivo general de mejorar la alimentación y elevar los niveles de nutrición.