Crónica: Los parisinos se aferran a la normalidad…en estado de emergencia

A pesar de que sus habitantes se esfuerzan por llevar una vida normal, los mensajes del gobierno y la amenaza de nuevos ataques hacen que París se halle totalmente blindado.
Gendarmes franceses hacen guardia ante los famosos almacenes Printemps, en París
Gendarmes franceses hacen guardia ante los famosos almacenes Printemps, en París (AFP)

París

Los parisinos se aferran a la normalidad, a salir a la calles, a volver a los restaurantes, a las terrazas…Pero esto contrasta con los continuos mensajes del Gobierno que recuerda que tras los ataques terroristas del pasado viernes la ciudad se encuentra en estado de emergencia, un París totalmente blindado.

La extrema seguridad se siente desde la llegada al aeropuerto, los controles de pasaportes son para todos, no solamente para los que no son comunitarios porque incluso a los propios europeos se les pide pasaporte o Documento Nacional de Identidad (NIE).

Además, en los pasillos de las terminales áreas hay constantes patrullajes de policías nacionales y militares. “Estamos en guerra”, es el mensaje que lanza ante los medios de comunicación el presidente Francois Hollande.

Los mismos patrullajes se repiten en las calles y los hoteles continúan registrando cancelaciones de manera extraordinaria en una ciudad que recibe 30 millones de turistas al año y que es la más visitada del mundo.

"Cancelación de hospedaje"

Ante esto, los especialistas en el sector del turismo prevén –según la prensa gala- caídas importantes en la inminente la temporada de navidades que se avecina. “Los teléfonos no paran de sonar y las noticias son siempre las mismas: cancelación de hospedaje”, cuenta Henry, empleado de recepción de un importante hotel en el centro de París.

Es verdad, hay miedo, pero los franceses con ese orgullo que le caracteriza les hace aferrarse a que la normalidad debe llegar ya, mientras que los turistas ya se pueden mover cómo y por donde quieren pues todos los sitios públicos y los 150 museos están reabiertos. También reabrió Euro Disney que funciona con toda normalidad para recibir a los 40 mil turistas que le visitan al año.

Y todo esto se quiere prolongar durante tres meses, es la petición que hizo el presidente Hollande en la presentación de su anteproyecto de Ley para que se continúe en Estado de Emergencia. Hollande quiere, además, que haya cinco mil policías más, otros 2,500 funcionarios de justicia y dos mil más en aduanas para tener una Francia más segura.

Una decena de camarógrafos y fotógrafos hace su trabajo en el Museo Louvre, que es vigilado por al menos 20 militares que se pasean con sus fusiles en ambas manos. Uno de ellos se acerca a un camarógrafo y le pide: “Graba lo que quieras, pero a nosotros no. De lo contrario, me tendrás que dar la cinta”.

Pero basta darse un paseo por los Campos Elíseos para ver la vigilancia extrema que hay en las tiendas de lujo y en muchas de los concesionarios de coche franceses, un símbolo nacional de este país.

“Me incomodo que incluso por entrar a una tienda como Zara, que de lujo no tiene nada, me revisen el bolsillo. Entendemos la alarma que se vive pero es incómodo y a la vez te pone a pensar, te meten miedo”, explica Sara, una española que pasea por la zona.

Otros que también están sufriendo los estragos de lo ocurrido son los taxistas de la capital. Farid, un marroquí de 37 años y residente en París desde hace catorce, cuenta que muchos de los clientes han decidido bajarse del vehículo por sus características físicas.

“Además, lo notan por mi acento. Pero ser marroquí o musulmán no es sinónimo de terrorista. En nuestra religión está prohibido matar a otra personas pero, qué le vamos a hacer, uno no se puede pasar el tiempo dando explicaciones”, señala en español. “Lo aprendí de mi hermano que vive en España. Si las cosas siguen así, lo mejor es irme y me dice (su hermano) que las cosas allá no están tan mal”.

Mientras tanto, el portaviones Charles de Gaulle, el buque más importante de la armada francesa, va en camino del Mediterráneo oriental, donde triplicará la capacidad operativa para bombardear al Estado Islámico en Siria e Irak. “Estamos en guerra”, no deja de recordarle Hollande a los franceses.