Críticas a Erdogan por llamar a periodista "desvergonzada"

El primer ministro turco, favorito para lograr la presidencia en los comicios de este domingo, criticó duramente a una columnista que hizo una pregunta comprometida a un opositor.
Erdogan (d) saluda a sus simpatizantes junto a su mujer, Emine (i) durante un acto electoral hoy en Ankara
Erdogan (d) saluda a sus simpatizantes junto a su mujer, Emine (i) durante un acto electoral hoy en Ankara (AFP)

Estambul

El primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan se enfrentaba a las críticas hoy por calificar a una periodista de "mujer desvergonzada". Amberin Zaman, que escribe para The Economist y el periódico turco Taraf, preguntó al principal dirigente opositor Kemal Kiliçdaroglu durante un debate televisivo si una sociedad musulmana podía cuestionar a sus autoridades.

Tras esa pregunta, en un acto electoral en la ciudad de Malatya el jueves, Erdogan, dado como ganador de los comicios presidenciales del 10 de agosto por las encuestas, se refirió a Zaman sin nombrarla. "Una militante disfrazada de periodista, una mujer desvergonzada [...] Recuerde cuál es su lugar. A usted se le ha dado una pluma y está escribiendo una columna en un periódico [...] e insulta a una sociedad de 99% de musulmanes", afirmó el primer ministro.

En un comunicado, The Economist dijo que "la intimidación de periodistas no tiene cabida en una democracia. Con Erdogan, Turquía se ha convertido en un lugar cada vez más difícil para el periodismo independiente". Zaman también contestó al primer ministro turco en su columna, afirmando: "Usted está linchando a una mujer musulmana que ha sacado una foto de lo que usted está haciendo porque las mujeres son un blanco fácil, ¿no?".

A fines de julio, el viceprimer ministro turco, Bulent Arinç, había afirmado que "una mujer no debe reír de forma fuerte en público", levantando una polémica en Turquía, un país en donde la mayoría de la población es musulmana pero el Estado es laico. El candidato de la oposición, Ekmeleddin Ihsanoglu había contestado a Arinç, afirmando: "Necesitamos escuchar la risa alegre de las mujeres".