El Salvador y Venezuela se oponen a nuevo gobierno en Brasil

Los presidentes de El Salvador y Venezuela llamaron a sus embajadores en Brasil para solicitar su regreso tras el inicio del juicio contra Rousseff.
Salvador Sánchez Cerén, presidente de El Salvador  dijo no reconocer el nuevo gobierno de Brasil, encabezado por Michel Temer.
El presidente de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén dijo no reconocer el nuevo gobierno de Brasil, encabezado por Michel Temer. (Reuters)

El Salvador y Venezuela

El presidente de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén, dijo que no reconoce al nuevo gobierno de Brasil, encabezado por Michel Temer, quien tomó el mando de la primera economía latinoamericana tras la decisión de los legisladores de ese país de iniciar un juicio político a la mandataria Dilma Rousseff.

La medida apartó a Rousseff de su cargo por hasta 180 días debido a presuntas violaciones a las leyes presupuestarias.

"Hemos tomado la decisión de no reconocer a ese gobierno provisional, porque hay una manipulación política y vamos a mandar a llamar a nuestra embajadora para que regrese al país", dijo Sánchez Cerén en un discurso desde un pueblo al oeste de la capital.

A Dilma Rousseff "la suspenden y la someten a un juicio, por algo que no se ha comprobado que es delito. Es una manipulación política la que se ha dado", dijo Sánchez, cuyo partido, el ex guerrillero Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), tiene fuertes vínculos con el Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil.

Gobiernos izquierdistas de Latinoamérica han dicho que la líder brasileña es víctima de un golpe de Estado, mientras que el secretario general del bloque sudamericano Unasur, Ernesto Samper, afirmó que la suspensión de Rousseff afecta la gobernabilidad democrática en Brasil.

Maduro pide a embajador en Brasil viajar a Caracas para evaluar caso

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, pidió a su embajador en Brasil que viaje a Caracas para evaluar la decisión de los legisladores de ese país de iniciar un juicio político a la mandataria Dilma Rousseff, medida que la aparta provisionalmente de su cargo.

La suspensión de Rousseff por hasta 180 días debido a presuntas violaciones a las leyes presupuestarias, fue considerada como injustificada por el secretario general del bloque sudamericano Unasur y los gobiernos izquierdistas de la región hicieron eco del argumento de que la líder brasileña es víctima de un golpe de Estado.

"Le pedí al embajador nuestro en Brasil, Alberto Castelar, que se viniera hasta Caracas y me he reunido con él junto a la canciller. Estuvimos evaluando esta dolorosa página de la historia de Brasil otra vez", dijo Maduro en una cadena de radio y televisión.

Maduro no aclaró si retiró al embajador desde Brasil o si se trata sólo de una consulta.

El mandatario socialista, un aliado cercano del Gobierno de Rousseff, calificó la decisión de los legisladores brasileños como "una jugada totalmente injusta".

El Senado de Brasil aprobó el jueves la apertura de un juicio político contra Rousseff, por lo que el vicepresidente Michel Temer asumió interinamente la presidencia de la mayor economía de Latinoamérica.