Crisis del "shutdown", catapulta para los comicios de 2014

Demócratas y republicanos buscan sacarle provecho a la crisis del presupuesto para lograr un mayor dominio en el Legislativo.
Mark Begich, senador demócrata, inició una campaña acusando al "Tea Party" por la falta de acuerdos.
Mark Begich, senador demócrata, inició una campaña acusando al "Tea Party" por la falta de acuerdos. (Win Mcnamee/AFP)

Washington

Los estadunidenses responsabilizan a los legisladores por la actual parálisis del gobierno federal, pero eso no impide a demócratas y republicanos explotar la crisis para obtener réditos políticos teniendo en la mira a las elecciones de medio mandato de 2014.

Al ingresar ayer el gobierno al décimo día de parálisis sin solución a la vista, los legisladores aprovechan la pesadilla vuelta realidad para presionar en favor de sus posiciones y recaudar fondos.

A 13 meses de las elecciones legislativas de medio mandato, los grupos políticos lanzan avisos publicitarios en televisión y radio en estados y distritos clave.

El senador Mark Begich, demócrata de Alaska en posición vulnerable para la reelección, recurrió a un aviso en la radio para atacar a “una pequeña pandilla de cabezas de chorlito” por “tener al país de rehén debido a la reforma de salud”.

Otros anuncios apuntan contra legisladores con nombre y apellido, como el republicano Tom Latham de Iowa.

“Tom Latham se unió al Tea Party en el Congreso y cerró nuestro gobierno, sacando del trabajo a centenares de miles de estadunidense, impidiendo las clases a miles de niños, poniendo en riesgo los beneficios de los ancianos, negando tratamientos contra el cáncer a los niños y poniendo un alto a las inspecciones de los alimentos”, señala un aviso de televisión de 30 segundos.

El anuncio es uno de los diez creados recientemente por la organización Estadunidenses Unidos por el Cambio (AUC, por sus siglas en inglés) para resaltar el alineamiento de los legisladores republicanos con la facción ultraconservadora del Tea Party, a la que muchos culpan de la parálisis del gobierno federal.

Las encuestas revelan que los estadunidenses responsabilizan más a los republicanos que a los demócratas por el cierre del gobierno.

Un sondeo del Pew Research revela que 38 por ciento de los consultados responsabiliza a los republicanos, contra 30 por ciento que responsabiliza a los demócratas y 19 por ciento que culpa a ambos partidos.

Una encuesta de ABC News/Washington Post arroja que 70 por ciento desaprueba la forma en que los republicanos manejan las negociaciones sobre el presupuesto federal en el Congreso.

“Los demócratas quieren hacernos tragar el Obamacare”, dice un aviso del Fondo de Conservadores del Senado, en alusión a la reforma de salud del presidente Barack Obama, promulgada en 2010 y refrendada por la Suprema Corte, a la que los republicanos quieren desfinanciar o demorar en su aplicación.

Los republicanos han bajado los decibeles a su argumento de que cualquier acuerdo de presupuesto debe de estar atado a un desmantelamiento de la reforma de salud, afirmando que el debate se ha trasladado al aumento del techo de la deuda.

No obstante, señalan que el Obamacare seguirá siendo un tema de campaña, pese a que insisten en que están más enfocados en la actual crisis fiscal que en las elecciones de 2014.

“Estoy menos preocupado por las ramificaciones políticas que en bajar el gasto”, asegura el congresista republicano Thomas Massie, quien añadió que desea ver importantes recortes de gastos en cualquier acuerdo de presupuesto.

Massie reconoció que los republicanos “podrían verse afectados” en los comicios de 2014 por una prolongación del cierre del gobierno.

Los demócratas necesitan ganar 17 bancas para recuperar la mayoría en la Cámara baja, y la encuestadora PPP, que se inclina hacia los liberales, indicó que “suficientes bancas del GOP (republicanos) estarán sobre la mesa” para que ello sea posible.

Daniel Scarpinato, del Comité Nacional Republicano del Congreso, descartó los sondeos que muestran a su partido en problemas.

“Lo que sistemáticamente encontramos es que la reforma de salud es muy impopular, y que los votantes están muy preocupados por el gasto y la deuda, y que Barack Obama se ha vuelto cada vez más impopular en los distritos más disputados”, señaló.

Mientras tanto, ambos partidos se aprontan para un duelo de recaudación de fondos, y el cierre del gobierno parece haber sido el disparo de salida para esa guerra por dinero. El Comité Nacional Demócrata recaudó, según trascendidos, casi 850 mil dólares de 30 mil donantes en las primeras 24 horas de la parálisis de gobierno.