Crimea, dos siglos rusa

A lo largo de su historia, la península de Crimea y Ucrania fueron conquistadas y dominadas en varias ocasiones por distintos imperios. La región representa grandes intereses para Rusia gracias a ...

Ciudad de México

La península de Crimea, la mayor del mar Negro, en su costa norte, con poco más de 26 mil km2, fue hasta el lunes una "región autónoma de Ucrania" y desde ayer parte incorporada a la Federación rusa junto a la ciudad-puerto de Sebastopol, ambos con un pasado lleno de historia. Su nombre, Crimea, se deriva de Kymeria o Cimeria (país de los cimerios), y era conocida por los griegos como Chersonesus Taurika, derivado de los tauri, una tribu descendiente de los cimerios.

Llamada Bósforo Cimerio entre los siglos VII y V a.C., fue colonizada por los griegos en 438 a.C. para formar el reino del Bósforo. En los siguientes tres siglos, estaría bajo soberanía nominal de Roma hasta la conquista de los godos en 250 d.C., quienes durante la Edad Media establecieron su capital, Gotnia, cerca de Sebastopol, que los tártaros llamarían Eski Kermen. Hunos, alanos, ávaros, jazaros, pechehengas, varengos, romanos de oriente y genoveses... durante mil años el entonces reino de Gotnia conoció una sucesión de invasiones que lo devastaron todo, excepto el cristianismo con el Principado de Teodoro, ocupado desde 1475 y durante tres siglos, hasta 1777 por el kanato de Crimea, musulmán y tártaro, vencido finalmente por el Imperio ruso, que en 1783 se anexó Crimea.

Un siglo después, ansiosa como estaba la dinastía de Nicolás Románov de asegurarse una salida autónoma desde el mar Negro al Mediterráneo, al que tenía acceso solo con permiso del Imperio otomano, el zar ruso invade los principados otomanos de Moldavia y Valaquia so pretexto de "la defensa de los lugares sagrados cristianos" y de la misma la iglesia cristiana ortodoxa. El resultado fue la Guerra de Crimea de 1853-1856 y la derrota del Imperio ruso y su millón 200 mil soldados frente a las fuerzas aliadas del Imperio turco-otomano, el Imperio Británico, el Segundo Imperio francés y el Reino de Piamonte-Cerdeña, decididos a impedir la expansión rusa. El 9 de septiembre de 1855, Sebastopol cae en manos de las tropas franco-británicas tras 11 meses de asedio, lo que obliga a Rusia a pedir la paz. Ésta se concreta en marzo de 1856 con el Tratado de París, que marca la supremacía de Gran Bretaña y Francia como potencias europeas, el declive del Imperio Otomano, el retroceso de Rusia como "gendarme de Europa" y la neutralidad del mar Negro con la prohibición de mantener en esa zona navíos de guerra.

Pero la importancia geoestratégica y económica que para el Imperio ruso siempre tuvo Crimea no desapareció con la derrota militar; de hecho, desde 1682, cuando asumió el control de Rusia a los 17 años y hasta 1725, el zar Pedro el Grande se empeñó en lograr más salidas al mar y la construcción de una gran armada, buscando además el control del mar Báltico.

Entre Europa y Asia

Tras la Revolución rusa de 1917 y la victoria de los comunistas en 1921, Crimea, al igual que Ucrania —hoy con 46.2 millones de habitantes, cuyos primeros asentamientos se remontan a 4 mil 500 años a.C. bajo control sucesivo de escitas, griegos, romanos, godos, búlgaros, jázaros, tártaros—, se convirtió en república autónoma de la recién creada Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), aunque más tarde Stalin la "abolió" como nación acusando a los tártaros de colaborar con la ocupación nazi de 1945.

En 1954 el líder soviético Nikita Kruschov (1894-1971), que gobernó la URSS durante una parte de la guerra fría (1945-1991) con Estados Unidos, cedió Crimea a Ucrania. Jrushchov había nacido en una aldea rusa (Kalínovka) cerca de la frontera actual entre Rusia y Ucrania y, de hecho, gobernó Ucrania por designación de Stalin a quien respaldó en sus grandes purgas, aprobando Kruschov en Kiev miles de capturas antes de ser llamado a Moscú como uno de los asesores más cercanos del sangriento georgiano.

Para el último líder de la URSS, Mijail Gorbachov, el referendo del pasado domingo en Crimea, donde 95.5 por ciento de 1.5 millones de votantes dijo sí a volver a ser parte de la Federación de Rusia —que emergió tras la desintegración soviética de 1991— fue la "corrección" de un "error histórico" que se cometió cuando Crimea fue anexada a Ucrania "en virtud de leyes soviéticas, es decir, las leyes del partido (comunista), sin preguntar a la población", en su mayoría rusa y rusohablante. "El pueblo mismo ha decidido corregir ese error" y eso "debe ser apoyado y no sancionado", añadió Gorvachov, al fustigar las sanciones de Estados Unidos contra Rusia por la fulminante y sorpresiva anexión de Crimea y de Sebastopol.

En 1992, el gobierno de Ucrania le otorgó a la península de Crimea cierta autonomía, aunque en 2010 acordó extenderle a Moscú el arriendo de la zona militar del puerto de Sebastopol hasta 2042, donde está la base de la flora rusa del mar Negro.

Ante el estallido, en noviembre pasado, de la revuelta pro europeísta contra el presidente ucraniano Viktor Yanukóvich, que a última hora anuló la firma de un acuerdo de cooperación comercial con La Unión Europea, el presidente ruso Vladimir Putin empujó la incorporación de Crimea, alentando el llamado a un referendo en la casi isla. Así, poco más de 1.5 millones (95%) de los cerca de 1.8 millones de ciudadanos habilitados para votar optaron por la anexión de Rusia, y solo una minoría pidió restituir la validez de la Constitución de Crimea de 1992 y que la región sea parte de Ucrania. A diferencia del texto actual de la Carta Magna de Ucrania, en la Constitución de 1992 no dice que Crimea es parte inalienable de Ucrania.

Ni la Unión Europea ni Estados Unidos, lo mismo que el nuevo gobierno interino en Ucrania —tras el derrocamiento de Yanukóvich en febrero— reconocen el referendo, al considerar que viola el derecho internacional y la Constitución y el lunes anunciaron una serie de sanciones para castigar a Putin por la incorporación de la península, que quedó formalmente anexada ayer con la firma de los líderes de Crimea y de Sebastopol. Por un acuerdo de 2010 Ucrania extendió hasta 2042 el arriendo de la zona militar del puerto de Sebastopol, en Crimea, a Rusia, donde este país tiene su base de operaciones para el Mar Negro.

El acuerdo también autoriza a Moscú a tener hasta 161 aviones en las bases aéreas de Kacha y Gvardeyskaya, en Crimea; hasta 388 naves de guerra y otros buques en aguas ucranianas, y hasta 25 mil tropas en los puertos de Sebastopol y Fedosia, en Crimea.

¿Riesgo de guerra?

Según el experto Ewald Böhlke, de la Sociedad Alemana para Política Exterior, sí existe el riesgo de una guerra y una ampliación del conflicto a otras regiones, por lo que "nadie debe hacerse ilusiones y creer que tiene el control sobre esto". Añade que "este tipo de procesos son en parte irracionales, son espontáneos, no se pueden planear, y lo hemos visto en Maidán [la revuelta en la plaza de la Independencia en Kiev] y en otros sitios... a veces alcanza una chispa para que forme una enorme llama".

Al menos, agrega, hay que partir de la base que en el este y sur de Ucrania, con predominio de población rusa y rusoparlante, otras regiones serán "arrastradas" por el referendo en Crimea. Además, por ejemplo en la república vecina de Moldavia muchas personas tienen miedo de que se produzca un escenario similar, añadió.

Expertos rusos citados por el periódico Komersant, sin embargo, estiman que es "imposible" que las potencias occidentales quieran alentar una guerra regional, en especial Francia y Alemania, aunque tal vez Estados Unidos pudiera decidirse a tomar parte en un conflicto armado detrás de Polonia y los países bálticos cuando para Occidente lo que está en juego en la batalla por Ucrania es "su influencia y alcance en el mundo", aunque hace mil años, según los mapas de la época, Rusia llegaba hasta Kiev, ahí nació el Estado ruso y también la Iglesia ortodoxa rusa.

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