Crece el temor a una intervención militar rusa en Ucrania

El secretario general de la OTAN llega este jueves a Kiev, mientras se intensifican los combates entre las fuerzas ucranianas y las prorrusas a las puertas de Donetsk.
Tropas ucranianas paran un coche en un puesto de control en la ciudad de Debaltseve, en el este de Ucrania
Tropas ucranianas paran un coche en un puesto de control en la ciudad de Debaltseve, en el este de Ucrania (AFP)

Moscú

El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, llega este jueves a Ucrania cuando se acentúan los temores de intervención rusa en el este de Ucrania con la intensificación de los combates a las puertas de Donetsk, bastión de los rebeldes, y declaraciones alarmistas de Moscú.

El presidente ruso Vladimir Putin replicó a las sanciones occidentales ordenando "prohibir o limitar por un año" las importaciones de productos agroalimentarios provenientes de países que adoptaron sanciones. La Alianza Atlántica dijo que teme que Moscú "pretexte una misión humanitaria o de mantenimiento de la paz para mandar soldados al este de Ucrania".

En una conversación telefónica mantenida la noche del miércoles, el vicepresidente estadunidense, Joe Biden, y el presidente ucraniano, Petro Poroshenko, expresaron su inquietud por las declaraciones de Moscú que "sugieren" un papel posible en Ucrania para las "fuerzas de mantenimiento de la paz" y la persistencia del envío de armamento a los prorrusos, indicó la Casa Blanca en un comunicado.

Poroshenko reafirmó "su compromiso de evitar bajas civiles y minimizar los daños colaterales al tratar de restaurar la ley y el orden en el este de Ucrania", una situación sobre la que ambos líderes también discutieron las posibilidades para una solución diplomática.

El ministro ruso de Defensa, Serguei Choigu, pidió por su parte a los militares encargados de misiones de mantenimiento de la paz que estén listos para el combate en todo momento. En Kiev, un portavoz militar indicó que las autoridades examinaban "todos los escenarios posibles"de una intervención rusa. Rusia reclama medidas urgentes en Ucrania, donde la situación no deja de deteriorarse sobre el terreno.

Donetsk, la plaza fuerte de los separatistas prorrusos en el este, sufrió un bombardeo aéreo no lejos del centro, la primera desde los bombardeos del ejército ucraniano en mayo para expulsar a los rebeldes del aeropuerto internacional de la ciudad. Una periodista de la AFP en el lugar vio profundos cráteres en el asfalto de los lugares donde, según los habitantes, se encuentra una base de los rebeldes.

Este bombardeo aéreo, con el que las fuerzas armadas ucranianas dicen que no tienen nada que ver, "no ha causado víctimas civiles", declaró el Ayuntamiento, que señaló tres civiles muertos en 24 horas en disparos de artillería que alcanzaron otros barrios. El Ejército ucraniano ha perdido 18 soldados en 24 horas.

"Las tropas se reagrupan y consolidan las barreras. Nos preparamos para liberar las ciudades" en manos de los separatistas como Donetsk, Lugansk y Gorlivka, declaró a la AFP Oleksii Dmytrachkivski, portavoz del Ejército ucraniano. Las fuerzas ucranianas acentúan su asedio de Donetsk para cortar la ciudad de la frontera rusa por que, según Ucrabia y los occidentales, transitan armas y combatientes, que han motivado las sanciones sin precedentes a Rusia.

Putin ha respondido ordenando "prohibir o limitar por un año" las importaciones de productos agroalimentarios provenientes de países que tomaron sanciones económicas contra su país. La agencia rusa encargada de los productos agrícolas dijo que dará a conocer antes del jueves por la noche sus recomendaciones sobre la lista de productos afectados.

Fuentes internas de la agencia explicaron a la prensa rusa que se incluirá toda la fruta y verduras de los 28 Estados miembros de la Unión Europea, así como el pollo estadunidense. La agencia veterinaria rusa Rosselkhoznadzor informó sobre sus planes de negociar un aumento de las importaciones procedentes de países de América Latina.

"Se llevarán a cabo consultas el 7 de agosto con los embajadores de Ecuador, Brasil, Chile y con el encargado de negocios de Argentina en Rusia" para discutir de un "eventual aumento de la importación de productos alimenticios de estos países al mercado ruso", indicó Rosselkhoznadzor en un comunicado.

Según esta misma fuente, Brasil ya ha manifestado su interés, y Rusia, que restringió en 2013 la importación de carne y productos lácteos de Brasil, debido a "violaciones de las normas sanitarias", aceptó levantar estas restricciones tras recibir "garantías" de los productores brasileños.

Rusia es un importador neto de productos alimenticios. El monto total de sus importaciones en este sector fue de 16,900 millones de dólares de enero a mayo de 2014, y sus exportaciones representan 7,100 millones de dólares, según las últimas estadísticas oficiales. Estas cifras se refieren al comercio entre Rusia y el resto del mundo, más allá de los países que han impuesto sanciones.

Entre los productos alimentarios que más importa Rusia figuran frutas como manzanas, plátanos o tomates, y también patatas, carne y pescado, según la misma fuente. Moscú decidió hoy limitar sus importaciones de carne de Rumanía y de animales de Italia, Bulgaria y Grecia debido al descubrimiento de enfermedades, después de decretar un embargo de frutas y verduras provenientes de Polonia debido a "repetidas violaciones" de la validez de los certificados.

Preguntado hoy por el efecto de dichas sanciones en una rueda de prensa, el presidente estadunidense Barack Obama dijo que aún no se puede valorar cuáles han sido los efectos de dichos castigos.

"Las sanciones están funcionando según lo previsto, para poner una enorme presión y tensión en la economía rusa. (...) Si nos fijamos en los mercados y nos fijamos en las estimaciones en términos de fuga de capitales, si nos fijamos en las proyecciones de crecimiento de Rusia, lo que estamos viendo es que la economía se ha paralizado", explicó el presidente.

"Y se le ha presentado la opción al presidente Putin sobre tratar de resolver los problemas en el este de Ucrania a través de la diplomacia y los medios pacíficos, reconociendo que Ucrania es un país soberano", agregó el mandatario.

"Y en ese sentido, estamos haciendo exactamente lo que deberíamos estar haciendo", reiteró Obama, que aseguró que Estados Unidos se alegra de que sus socios europeos se unieran en este proceso, así como otros países de todo el mundo. "Habiendo dicho todo esto, el problema no se resuelve todavía. Todavía hay enfrentamientos en el este de Ucrania. Los civiles siguen muriendo", añadió.

Rusia aumentó la presión en la frontera el lunes al arrancar allí unas maniobras militares que Kiev y Washington calificaron como "provocaciones", con participación de un centenar de aviones de combate. Según la OTAN, el número de soldados rusos en la frontera ucraniana pasó de doce mil a mediados de julio a veinte mil actualmente, lo que crea una "situación peligrosa".

El primer ministro polaco, Donald Tusk, estimó por su lado que "la amenaza de una intervención directa rusa" es "más importante que hace unos días". La canciller alemana, Angela Merkel, habló por teléfono con Putin esta noche para pedirle que actúe en favor de la "estabilización" de Ucrania.

"Los éxitos del Ejército ucraniano y la consiguiente acumulación de tropas rusas refuerzan las posibilidades de una invasión rusa", estimó Cliff Kupchan, experto del centro de análisis Eurasia Group. Ucrania recordó a Francia que sería inoportuno, en su opinión, respetar su contrato de venta a Rusia de buques de guerra Mistral.

"Nosotros estimamos que el precio de la seguridad internacional, de los valores democráticos y de las vidas humanas es mucho más alto que los mil millones de dólares" pagados por Rusia por la compra de esos porta-helicópteros anfibios de asalto en el marco de un contrato firmado en 2010.

El distanciamiento entre occidentales y Moscú aumentó desde la destrucción en vuelo por un misil, el 17 de julio encima de una zona rebelde, de un avión malasio con 298 personas a bordo, incluyendo 193 holandeses. La búsqueda de restos de las víctimas fue suspendida el miércoles hasta nueva orden por razones de seguridad, anunció el primer ministro holandés, Mark Rutte.

"No tiene sentido continuar la misión en estas condiciones", declaró Rutte en una conferencia de prensa. "La situación se degrada día tras día en el este de Ucrania", en donde se enfrentan tropas ucranianas y separatistas prorrusos, añadió. "Hicimos lo que pudimos en las circunstancias actuales", aseguró el primer ministro.

Un centenar de expertos holandeses, australianos y malasios buscan desde hace algunos días restos de las víctimas, así como sus efectos personales, en el lugar del siniestro, en medio de los combates. Un Boeing de Malaysia Airlines que iba de Amsterdam en dirección de Kuala Lumpur fue derribado el 17 de julio cuando sobrevolaba el este de Ucrania.

En la catástrofe aérea murieron 298 personas, entre ellas 193 holandeses, 44 malasios y 28 australianos. Kiev y los occidentales acusan a los insurgentes prorrusos de haber derribado el aparato, mientras que Moscú y los separatistas ucranianos acusan al gobierno central de Kiev.