Crece la presión sobre Pedro Sánchez: O Podemos o Ciudadanos

Los dos posibles socios del líder socialista y aspirante a la presidencia del gobierno español le urgieron a decir con cuál de ellos está dispuesto a pactar para formar su gabinete.
El portavoz parlamentario de Ciudadanos, Juan Carlos Girauta, durante la rueda de prensa que ha ofrecido en el Congreso de los Diputados
El portavoz parlamentario de Ciudadanos, Juan Carlos Girauta, durante la rueda de prensa que ha ofrecido en el Congreso de los Diputados (EFE)

Madrid

Con la cuenta atrás para la sesión de investidura en marcha, crece la presión sobre el socialista Pedro Sánchez para que se decida entre el partido izquierdista Podemos y el liberal Ciudadanos de cara a formar un Ejecutivo en España.

Los dos posibles socios urgieron hoy al aspirante a la jefatura del Ejecutivo a fijar con cuál de ellos está dispuesto a mirar hacia un horizonte gubernamental. La opción de pactar con los dos, que es lo que más convendría aritméticamente a Sánchez, la vetan ambos.

"La fruta está madura", dijo el portavoz parlamentario de Ciudadanos, Juan Carlos Girauta, tras una semana en la que su formación y el PSOE han acercado posturas. Un pacto PSOE-Ciudadanos necesitará además de la abstención del Partido Popular (PP) de Rajoy, algo a lo que el líder conservador se niega, pero la formación liberal confía en poder lograrlo.

"Las posibilidades de contacto son infinitas pero la aritmética de votos no es infinita. No dejemos las cosas para última hora", manifestó por su parte el "número dos" de Podemos, Íñigo Errejón.

El líder socialista tiene plazo hasta el 2 de marzo, cuando se inicia el pleno de investidura, para lograr los apoyos suficientes para convertirse esa semana en jefe del Gobierno español, según la fecha fijada el lunes por el presidente del Congreso de los Diputados.

La primera votación en la Cámara será el 3 de marzo. Si no la gana por mayoría absoluta, como todo apunta que sucederá, dos días después le bastará con tener más síes que noes.

Por esa constelación es por la que trabaja desde que el rey Felipe le encargó el día 2 que intente formar un Ejecutivo y aleje el escenario de nuevas elecciones en junio, lo que sucedería si dos meses después de la primera votación de investidura no hay aún presidente del Gobierno. 

A día de hoy, Sánchez tiene asegurado solo el apoyo de los 90 diputados del PSOE, la segunda fuerza en el Congreso tras el Partido Popular de Mariano Rajoy, que pese a haber sido la fuerza más votada en los comicios de diciembre, declinó la tarea de intentar formar Gobierno por no poder reunir los apoyos necesarios.

Las opciones de Sánchez, que descarta la gran coalición que le propone Rajoy, pasan inevitablemente por pactar con Podemos, tercera fuerza con 69 diputados, o Ciudadanos, cuarta con 40.

La primera opción precisaría además del apoyo del Partido Nacionalista Vasco (PNV) e incluso la facilitación mediante la abstención de dos partidos secesionistas catalanes, que hoy aseguraron que jamás la darán si el PSOE sigue rechazando un referéndum de autodeterminación en Cataluña.

Esa consulta es una línea roja que Sánchez no quiere -ni puede- traspasar: su partido la fijó como infranqueable en un documento oficial. Y aun así, Podemos la situó este lunes de nuevo como "imprescindible", en una propuesta de Gobierno conjunto que presentó al PSOE y que dejó perplejos a los socialistas por el fondo y las formas.

No solo insiste en el referéndum catalán, sino que divide a España en "naciones" y "comunidades", aumenta el gasto público en casi cien mil millones de euros y organiza a Sánchez un Gobierno con 15 Ministerios (la mitad de los socialistas) y con Iglesias como vicepresidente, con el control de los servicios de inteligencia y la comunicación política.

"Es evidente que el partido de Pablo Iglesias conmina a los socialistas no para facilitar la constitución de un Gobierno, sino para mantener intacta la moral de sus seguidores, en la perspectiva de una repetición de elecciones que será difícil de evitar si nadie cede en sus intransigencias", sostuvo hoy el diario progresista El País en su editorial.

A dos semanas del debate de investidura, PSOE y Podemos dejaron correr hoy el día discutiendo sobre cómo sentarse a dialogar. "No entendería que alguien que quiere hacer un Gobierno con nosotros tuviera problemas para reunirse conmigo. Si Pedro Sánchez va a ser presidente y yo voy a ser su vicepresidente creo que deberíamos reunirnos con más frecuencia", dijo Pablo Iglesias.

El líder de Podemos exige un encuentro cara a cara con Pedro Sánchez pero el PSOE argumenta que son las comisiones negociadoras las que deben hablar. La situación de bloqueo entre ellos sigue: no se ponen de acuerdo ni para sentarse a la mesa a negociar.

Independentistas catalanes ponen condiciones

Los partidos que impulsan el proceso independentista de Cataluña con representación en el Congreso español condicionan su apoyo al candidato socialista Pedro Sánchez, encargado de formar Gobierno en España, a que éste incluya en su programa de legislatura un referéndum de independencia de la región.

El candidato socialista se reunió hoy con los portavoces en el Congreso de los partidos ERC, los portavoces Joan Tarda y Gabriel Rufián, y el de CiL, Francesc Homs, como parte de su ronda de contactos para reunir el apoyo parlamentario de cara a la investidura del 2 y 3 de marzo.

Aunque no les ha pedido su apoyo, ya que rechaza de plano el desafío soberanista que impulsan estos partidos y otras formaciones en el parlamento regional catalán, los socialistas ven oportuno reunirse con estas formaciones ya que consideran "útil" entablar una vía de diálogo para resolver la crisis política que afecta a la región.

No obstante, la posición de los socialistas pasa por rechazar de plano las aspiraciones independentistas en Cataluña, explicó hoy el portavoz de los socialistas españoles en el Congreso, Antonio Hernando.

Las elecciones del pasado 20 de diciembre dieron como ganador al PP (centroderecha, en el poder) con 123 diputados, seguido por el socialista PSOE con noventa, y los emergentes Podemos (izquierda, 69 escaños); y Ciudadanos (liberales, 40), mientras que el resto se reparten entre fuerzas nacionalistas, de los que los catalanes cuentan con 17.

El portavoz de ERC (izquierda republicana) en el Congreso, Gabriel Rufián, señaló hoy que podrían estudiar facilitar la investidura de Sánchez con la abstención de sus diputados, si el PSOE apoyara la celebración de un referéndum en Cataluña, aunque cree que este es un escenario "fantasioso" y es hablar de "política ficción".

Rufián cree que el PSOE "se vanagloria" de no atender las demandas del pueblo catalán y, por su posición contraria al referendo, y algunos de sus dirigentes consideran la consulta como "golpe de Estado civil".

De igual modo, el líder de Democràcia i Llibertat (DiL, centroderecha), Francesc Homs, advirtió hoy al candidato a la presidencia socialista de que si no ofrece un referéndum de autodeterminación en Cataluña sus diputados no favorecerán su investidura. "A favor no votaremos seguro, y si -Pedro Sánchez- quiere nuestra abstención debe comprometerse a que Cataluña pueda votar en un referéndum", señaló.

A la negativa de estos dos partidos independentistas se añade el documento presentado ayer por Podemos, cuyo apoyo es decisivo para la investidura de Sánchez y que considera la celebración de un referéndum sobre la independencia de Cataluña como condición "imprescindible" para sentarse a negociar.

Podemos reclama esa consulta para la primera etapa de gobierno con formato de pregunta "única y clara", aunque este grupo de izquierdas asegura que defiende la permanencia de Cataluña en España.

Aunque estas fueron las palabras de ayer de Pablo Iglesias, líder de la formación, la número tres de Podemos, Carolina Bescansa, dijo hoy que el documento presentado es "una línea de salida, no de llegada" y dijo que si el PSOE tiene alguna propuesta sobre Cataluña, están dispuestos a escucharla.

La propuesta de los socialistas para solucionar la crisis política de Cataluña se enmarcaría dentro una amplia reforma constitucional que se han comprometido a consensuar con todos los partidos políticos, una vía que según Bescansa es una "herramienta" y no una opción, cuando lo necesario es plantear soluciones que estén a la altura del problema, recalcó.

La mejor forma de garantizar la unidad de España para Podemos es la convocatoria de este referéndum, con carácter vinculante y con una pregunta "clara, nítida, inequívoca y sencilla", en la que "todo el mundo entienda con mucha claridad qué significa decir sí y qué significa decir no".

Sánchez cerró hoy con los dos partidos catalanes su ronda de reuniones con los líderes de los grupos parlamentarios de cara a la sesión de investidura de marzo, en la que en una primera votación requeriría mayoría absoluta para alcanzar la presidencia. En caso contrario se producirá una segunda votación en el plazo de 48 horas en la que le bastaría más síes que noes.