Continúan las revueltas en Francia a solo 12 días de la Eurocopa 2016

La protesta contra la reforma laboral cumple su cuarto mex mientras la preocupación crece en el sector turístico ante nuevas huelgas en el sector de transportes, incluyendo a Air France.
Una bandera del sindicato CGT ondea a la entrada de la refinería Feyzin, cerca de Lyon, en el centro de Francia
Una bandera del sindicato CGT ondea a la entrada de la refinería Feyzin, cerca de Lyon, en el centro de Francia (AP)

París

A tan solo doce días del comienzo de la Eurocopa 2016, el malestar social continúa en Francia y la preocupación aumenta entre los profesionales del turismo, con nuevas huelgas previstas esta semana en el sector de transportes. Las protestas contra la reforma laboral, que el gobierno socialista quiere llevar hasta el final pese a la oposición de una parte de sus propios parlamentarios, cumplen hoy su cuarto mes.

El comité de turismo de París y su región se preocupaba por las consecuencias de estos "acontecimientos sociales", como las constantes manifestaciones, las violencias de las marchas y los bloqueos en gasolineras o en las carreteras, por la imagen que dan del país.

"Las escenas de guerrilla en pleno París, retransmitidas en el mundo entero, refuerzan el sentimiento de miedo e incomprensión de los visitantes en un contexto lleno de angustia", señaló su presidente Frédéric Valletoux.

Para él, después de un inicio de año lastrado por los atentados de noviembre en París, "ya es hora de salvar la temporada turística poniendo fin a los bloqueos" antes de la Eurocopa 2016 (del 10 de junio al 10 de julio). Después de una semana marcada por las dificultades de abastecimiento de carburantes, la revuelta social se concentra en el sector de transporte, que se sumará a las protestas contra el proyecto de ley de reforma laboral.

En el sector ferroviario, donde las negociaciones internas sobre los horarios de trabajo de los ferroviarios entran en su fase final, se prevé una huelga prorrogable a partir del martes por la noche. Por su parte, los pilotos del sindicato mayoritario de Air France votaron hoy el principio de una o varias huelgas de al menos seis días, en protesta por la próxima reducción de sus salarios.

"Somos el único país que practica este fenómeno tan francés que consiste en provocar el caos cuando queremos que la gente nos visite", lamentó el diputado de la oposición de derecha Luc Chatel.

"Un buen texto"

El gobierno espera que las cosas mejoren antes de la Eurocopa. "No habrá huelga de trenes y de metro" durante la competición, aseguró el domingo el responsable del partido socialista, Jean-Christophe Cambadélis. "No me puedo creer ni por un segundo que secuestren así a toda Francia", dijo a propósito de los responsables del sindicato contestatario CGT, en cabeza de las revueltas.

Su líder, Philippe Martinez, lo deja en manos del gobierno. "No vamos a impedir que la gente vaya a ver los partidos de fútbol, pero es necesario que el gobierno quiera negociar. Todo está en (sus) manos".

Después de revisar su proyecto original para obtener el apoyo de los sindicatos reformadores, el gobierno no quiso hacer más concesiones y recurrió a un artículo constitucional para pasar por la fuerza la reforma en primera lectura en el Parlamento, sin el voto de los diputados.

La reforma es "un buen texto", volvió a decir hoy el primer ministro Manuel Valls que, junto con el presidente François Hollande, dice que irá "hasta el final", a pesar de la oposición de una parte de los diputados de izquierda.

Por primera vez desde hace dos meses, Manuel Valls llamó el sábado a Phillipe Martinez, quien vio en esta llamada una "buena señal" y sugirió que la retirada de uno de los artículos más polémicos de la reforma, podría calmar la situación.

Este artículo permitiría a las empresas negociar directamente con sus trabajadores las condiciones de trabajo, en lugar de las negociaciones generales por sector de actividad. Los detractores del proyecto de ley consideran que esta posibilidad pone en riesgo a los empleados y fomenta la precariedad.

Al contrario, para el gobierno esta ley debe permitir adaptar el código laboral a la realidad de la empresa y favorecer así la lucha contra un desempleo endémico (10%). A tan solo once meses de las elecciones presidenciales de 2017, el presidente Hollande, cada vez más impopular, puso como condición la mejora del empleo para presentarse a la reelección.

Pulso en los transportes

La presión se ha relajado en el aprovisionamiento de carburante, con muchas menos gasolineras hoy con tanques vacíos -la semana pasada llegaron a ser más de un tercio de las del país-, pero eso se debe al desbloqueo por las fuerzas del orden de los accesos a centros petroleros que habían ocupado algunos piquetes.

Sin embargo, en el sector petrolero las huelgas siguieron, con cuatro de las ocho refinerías francesas completamente paradas y dos más funcionando a medio gas, y una prolongación del paro en la terminal petrolera del puerto de Le Havre, a la que el Ejecutivo ha impuesto unos servicios mínimos.

Esa terminal gestionada por la Compañía Industrial y Marítima es una infraestructura clave por la que entra el 40 % del petróleo bruto a Francia y desde la que se suministran tres refinerías y se distribuye por oleoducto el queroseno para los dos aeropuertos de París, Charles de Gaulle y Orly.

Un nuevo frente se abrió hoy cuando un centenar de trabajadores municipales organizaron un piquete que impide el funcionamiento de la gran planta de tratamiento de residuos urbanos de la región de París -la mayor de Europa-, en Ivry sur Seine.

Baptiste Talbot, responsable en la CGT para servicios públicos, indicó que nada entraba ni salía del complejo de Ivry sur Seine, al tiempo que su sindicato lanzaba un llamamiento para paralizar la recogida y el tratamiento de basuras.

La actitud de esta central exaspera a la patronal Medef, que por boca de su presidente, Pierre Gattaz, denunció en una entrevista publicada hoy por "Le Monde" que sus bloqueos no son sólo "la mayor parte del tiempo ilegales", sino que además "van a crear paro".

Gattaz insistió en que el Gobierno no puede ceder con su proyecto de ley y, sobre todo, que no debe retocar el artículo más polémico, el que invierte la jerarquía de las normas sociales, al dar primacía a los acuerdos de empresa en detrimento de los convenios colectivos.

Aunque esta semana no hay manifestaciones, que se reservan para el 14 de junio una vez que el proyecto de ley llegue al Senado para su tramitación, desde mañana por la tarde la huelga llegará a los ferrocarriles, con una convocatoria prorrogable día a día.

Desde el jueves se sumarán los puertos y los transportes metropolitanos de París con un paro indefinido en el que, como en los trenes, las reivindicaciones específicas a la empresa se suman a las de la reforma laboral.

La situación corre el riesgo de empeorar el viernes, con la primera de tres jornadas consecutivas de paro convocado por todos los sindicatos de los controladores aéreos, que pretenden así aprovechar la coyuntura general para presionar en la negociación del convenio colectivo.

La Dirección General de la Aviación Civil (DGAC) ha organizado una reunión de conciliación mañana con los controladores -que piden que se rectifique la política de recortes de puestos emprendida desde hace años- pero en caso de que no se consiga, la consecuencia debería ser la supresión de varios cientos de vuelos el fin de semana.

A largo plazo, los pilotos de Air France se pronunciaron hoy muy mayoritariamente en favor de activar huelgas de larga duración para corregir la política de ajustes de la dirección de la aerolínea para hacer frente a la competencia de las compañías de bajo coste, algo que debería concretarse antes del final de junio.