Consulta independentista catalana es "una estafa", denuncia experto

Joaquim Brugué, catedrático de ciencias políticas que dimitió de la comisión electoral creada para supervisar la consulta soberanista, destaca la falta de "garantías democráticas" de la votación ...
Una joven con la cara pintada con la bandera independentista catalana, en una manifestación contra el Tribunal Constitucional en Barcelona
Una joven con la cara pintada con la bandera independentista catalana, en una manifestación contra el Tribunal Constitucional en Barcelona (AFP)

Barcelona

Un catedrático que dimitió de la comisión electoral creada en Cataluña para supervisar la consulta sobre la independencia denunció este escrutinio, suspendido por la justicia, como "una estafa para los ciudadanos".

Esta votación prevista para el 9 de noviembre está tan mal organizada "que si viniera un observador internacional y lo viera, creería que Cataluña es Guinea", declaró el catedrático de ciencias políticas Joaquim Brugué en una entrevista que publicó hoy el diario español El País.

Propuesto por el pequeño partido proconsulta Iniciativa por Cataluña-Verdes, Brugué dimitió de su puesto el domingo, sólo dos días después de la creación de esta suerte de junta electoral de siete miembros argumentando la falta de "garantías democráticas" de la votación.

"La democracia requiere unas reglas claras y transparentes", explicó Brugué, denunciando que "no se está haciendo una campaña informativa para explicar todas las opciones y da la sensación de que lo importante no es poder votar, sino lograr la independencia".

"Todo esto es un juego muy peligroso y una estafa al ciudadano", advierte. El gobierno español se opone a esta consulta no vinculante que quiere preguntar a los catalanes si quieren formar un Estado y si éste debería ser independiente.

El ejecutivo central recurrió el proyecto ante el Tribunal Constitucional alegando que no se ajusta a la Carta Magna de 1978, pero, aunque los magistrados lo suspendieron hasta dictar sentencia, el gobierno catalán continúa adelante con los preparativos.

"En cuestiones de logística se está al límite del calendario para que la consulta pueda celebrarse, la custodia de las papeletas no es posible si los Mossos d'Esquadra (la policía catalana) no se involucran, y sin los secretarios municipales para poner en marcha toda la maquinaria legal, es imposible que el 9 de noviembre tenga garantías democráticas", dice Brugué.

Tanto los agentes como los funcionarios, que en última instancia dependen del Estado español, se arriesgan a una inhabilitación si desobedecen la ley. Brugué espera que finalmente se renuncie al referéndum aunque no descarta que se acabe celebrando un sucedáneo de consulta, como ya hicieron muchos municipios catalanes hace unos años.

"Si ocurre eso, provocaremos la risa de la comunidad internacional", afirma. Orgullosa de su identidad y su idioma propio, esta rica región del noreste de España vive un auge del independentismo alimentado por la crisis económica y el rechazo a dialogar del Partido Popular en el poder en Madrid.