Consulta catalana amenaza la democracia en España: Vargas Llosa

El escritor hispanoperuano, la escritora catalana Núria Amat y la diputada del PP Cayetana Álvarez de Toledo denuncian en The New York Times la consulta soberanista del domingo en Cataluña, ...
Independentistas catalanes toman parte en el mitin final organizado en Barcelona por la Asamblea Nacional de Cataluña y Omnium Cultural
Independentistas catalanes toman parte en el mitin final organizado en Barcelona por la Asamblea Nacional de Cataluña y Omnium Cultural (AFP)

Nueva York, Barcelona

Los escritores Mario Vargas Llosa y Núria Amat y la diputada del Partido Popular (PP) español Cayetana Álvarez de Toledo defienden hoy en el diario The New York Times que la consulta soberanista convocada en Cataluña para el próximo domingo supone una "amenaza" para la democracia en España.

"La democracia está en juego y con ella el principio de que todos los ciudadanos españoles, sin importar su origen, sexo, raza o credo, deben ser iguales ante la ley", señalan en un artículo de opinión publicado en la edición digital del citado diario.

El texto, que el sábado aparecerá en la versión impresa, critica la celebración de la consulta por hacerse "sin respeto del estado de derecho y de los verdaderos deseos de la gente", y por no reconocer la "gravedad de las consecuencias que la secesión de Cataluña ocasionaría".

"Este supuesto referéndum -ahora renombrado como una 'consulta no vinculante'- y la cínica postura victimista que lo ha acompañado representan otra estratagema por parte del Gobierno catalán y sus aliados para fomentar el apoyo a la causa separatista", señala el artículo.

Vargas Llosa, Amat y Álvarez de Toledo consideran que los separatistas catalanes han "mostrado una notable indiferencia hacia la verdad histórica" y recuerdan que "Cataluña nunca ha sido un estado independiente" y "no es víctima de un régimen autoritario".

"Los separatistas catalanes ofrecen una imagen engañosa del futuro. Pintan un retrato idílico de una Cataluña emancipada y esconden las dolorosas consecuencias de la secesión", señalan. En este sentido, aseguran que excluida de la Unión Europea, empobrecida y dividida socialmente, la población catalana "sería sometida a una forma extrema de nacionalismo".

Según subrayan, el nacionalismo "divide y discrimina" y "desafía la esencia de la democracia: el respeto por la diversidad". "Las identidades complejas son un rasgo clave de la sociedad moderna. España no es una excepción", insisten en el texto, titulado "Una amenaza a la democracia española".

Para Vargas Llosa, Amat y Álvarez de Toledo, el separatismo "no está defendiendo el derecho de los catalanes a decidir su futuro", sino que está "dividiendo a la sociedad catalana en dos y negando al resto de españoles su derecho a decidir un futuro que pertenece a la nación en su conjunto".

En Barcelona, en el acto final de campaña, los independentistas catalanes llamaron hoy a participar masivamente en la simbólica votación del domingo sobre la secesión de España que el gobierno regional celebrará pese a estar suspendida por la justicia.

"Votaremos sí porque no queremos ser nunca más independentistas, queremos ser independientes. Y lo haremos en contra del gobierno español que no nos quiere dejar votar", aseveró la líder de la campaña, Carme Forcadell, presidenta de la Asamblea Nacional de Cataluña.

"Llamad a vuestros familiares, amigos y vecinos y decidles que el domingo tenemos que ir a votar. Hacedlos participar en el proyecto más bonito: construir de cero el país que siempre hemos soñado", añadió Muriel Casal, también al frente de esta campaña.

A dos días de la consulta simbólica vetada por la justicia, los partidarios de la separación llenaron de banderas independentistas y del color amarillo característico del movimiento una amplia avenida al pie de la montaña de Montjuic, epicentro de los Juegos Olímpicos de 1992.

"Tenemos que cambiar radicalmente esta dependencia de España. Somos un país preparadísimo para ser independientes y hacer nuestro camino", opinaba Nuria Bassa, de 50 años.

Detrás del escenario, donde también subieron representantes de los partidos nacionalistas, el monumental museo nacional de arte y una gran fuente estaban iluminadas de amarillo y, en medio, se levantaba un monumento formado por cuatro columnas que representan las franjas rojas de la bandera catalana.

Liderada por las asociaciones civiles que han coordinado las multitudinarias manifestaciones independentistas de los últimos años, la campaña, bautizada "Ara és l'hora" (Ahora es la hora), no tuvo oposición ya que los contrarios a la secesión decidieron boicotear una consulta que entienden ilegal y antidemocrática.

Suspendida por el Tribunal Constitucional, que ya bloqueó el referéndum inicial, la consulta será organizada por voluntarios, no tendrá censo electoral ni un órgano de supervisión, lo que despierta recelos de los contrarios a este movimiento.

Sin valor jurídico, el presidente del gobierno regional catalán, Artur Mas, los partidos nacionalistas y las organizaciones independentistas esperan una gran participación que refuerce sus peticiones de celebrar un referéndum oficial que el gobierno español no permite.

Desde el miércoles, voluntarios, políticos y personajes públicos de la región realizaron más de 800 mil llamadas a hogares catalanes para informarles de cómo votar en una iniciativa que se alargará hasta el sábado.

La cita fue suspendida por el Tribunal Constitucional, pero el líder catalán, Artur Mas, asegura que se celebrará. El gobierno de Mariano Rajoy no ha dicho si tomará medidas contra él por desobediencia.

"La prudencia no es mala consejera", advirtió hoy la número dos del gobierno español, Soraya Sáenz de Santamaría. Mas "está forzando a los ciudadanos catalanes al incumplimiento de la ley", aseguró.

El líder catalán, por su parte, llamó esta semana a los catalanes a "votar sin miedo".

El proceso independentista catalán, cocinado al calor de la crisis económica, es la mayor amenaza a la unidad de España que ha vivido el país en sus casi 40 años de democracia, pero perdió intensidad temporalmente después de que el jefe del Ejecutivo catalán renunciara al referéndum de autodeterminación que convocó inicialmente en la región para el 9 de noviembre.

Lo había vetado el Tribunal Constitucional tras la impugnación de Rajoy y lo sustituyó por una consulta alternativa y simbólica sobre la independencia, es decir, por una cita no oficial, sin censo previo, controlada por voluntarios y sin garantías de supervisión institucionales que bautizó como "proceso participativo".

Pero la fecha y las preguntas son las mismas y las papeletas y las urnas las pagó el gobierno regional. El Ejecutivo de Rajoy acudió de nuevo al Tribunal Constitucional y, también como con el referéndum, este la suspendió.

Ahora nadie se atreve a anticipar con seguridad qué ocurrirá el domingo 9 de noviembre, una vez se consume el desafío. El gobierno español ha dejado la puerta abierta a no actuar contra Mas y su gobierno si se desvinculan de la gestión de la consulta y la dejan en manos de entidades ciudadanas.

El líder catalán, sin embargo, ha optado por un camino a medias. "Habrá liderazgo del gobierno catalán", dijo hoy el portavoz del llamado Pacto Nacional por el Derecho a Decidir, en el que se sientan el Ejecutivo de Mas, los partidos que apoyan la consulta y entidades ciudadanas que también lo hacen. Pero "serán los voluntarios los que harán el recuento y los que lo transmitirán".

Es decir, el gobierno de Mas ha diluido sus responsabilidades entre los voluntarios con la intención de eludir el veto. El responsable de Interior del gobierno catalán admitió esta semana que si el domingo existiera un pronunciamiento fiscal o judicial en ese sentido, los Mossos d'Esquadra, la policía regional catalana, tendrían que desplegarse para evitar la consulta.

El independentismo en Cataluña creció en los últimos años. El punto de partida fue la anulación en 2010 por parte del Tribunal Constitucional de algunos puntos del nuevo Estatuto de Autonomía, la norma básica de la región, que la definía como una "nación". Muchos catalanes lo entendieron como una humillación.

Luego llegó la crisis económica y el discurso, defendido por Mas y por las fuerzas independentistas, de que a Cataluña le iría mejor sin España. Es la región económicamente más fuerte. Aporta una quinta parte al PIB español. Aunque también está muy endeudada.

Rajoy sostiene por su parte que la independencia llevaría "pobreza y recesión" a la región, de 7.5 millones de habitantes. Y los estudios están divididos. Los hay que apuntan una estrepitosa caída del PIB catalán y los hay que dicen que el saldo fiscal favorable compensaría los costes iniciales de la independencia.

Más allá de cómo se celebre la consulta este domingo, Rajoy seguirá teniendo el problema catalán sobre la mesa el 10 de noviembre. Mas enviará ese día una carta a Rajoy emplazándole a hablar de un "referéndum definitivo", pero también negociar sobre otros temas del día a día de Cataluña.