Conservadores ganan en UE, pero deberán negociar para gobernar

En medio de una abstención del 60%, el Partido Popular Europeo ganó las elecciones al Parlamento Europeo al lograr 212 escaños, convirtiéndose en el primer grupo de la cámara de 751 ...
Jean-Claude Juncker, candidato de los conservadores europeos, da un discurso en el Parlamento Europeo en Bruselas al conocerse los resultados
Jean-Claude Juncker, candidato de los conservadores europeos, da un discurso en el Parlamento Europeo en Bruselas al conocerse los resultados (AFP)

Bruselas

El Partido Popular Europeo (PPE) ganó hoy las elecciones al Parlamento Europeo (PE) al obtener 212 escaños, lo que le obligará a negociar con otras formaciones políticas para que su candidato pueda presidir la próxima Comisión Europea (CE).

En medio de una alta abstención, pues solo cuatro de cada diez europeos fueron a las urnas para elegir a los 751 eurodiputados del PE y al presidente del Ejecutivo comunitario, los dos grandes partidos dominantes en la Eurocámara perdieron representación en favor de las fuerzas euroescépticas, que sumaron un centenar de parlamentarios.

Los conservadores del Partido Popular Europeo (PPE) totalizan 212 bancas en los comicios para el Parlamento Europeo que finalizaron este domingo, seguidos por los socialdemócratas con 185 y los liberales que suman 71 escaños, según una nueva proyección del Parlamento Europeo. En este nuevo Parlamento de 751 escaños, los partidos antisistema, antieuropeos y de extrema derecha que figuraban como no inscritos en la legislatura saliente o no tenían representantes, suman 143 bancas, según la proyección.

Entre estos figuran el Frente Nacional francés, el Partido de la Libertad de Austria (FPÖ) o el Partido de la Libertad (PVV) holandés, que ya tenían eurodiputados pero que no formaban parte de ningún grupo político, para lo que se necesita como mínimo 25 eurodiputados de 7 nacionalidades. Estos representan 40 bancas.

Los que no estaban representados, como el movimiento antisistema italiano Cinco Estrellas de Beppe Grillo, el partido Alternativa por Alemania (AfD, antieuro) o Amanecer Dorado de Grecia, fueron colocados por el Parlamento bajo la etiqueta "otros", que suman 67 escaños. El grupo de los conservadores británicos y polacos (ECR, Grupo de los Conservadores y Reformistas Europeos) obtendría 40 escaños.

Por su parte el grupo EFD (Europa de la Libertad y la Democracia) que cuenta entre sus filas a los antieuropeos del Partido para la Independencia del Reino Unido (UKIP) logró 36 escaños. Los Verdes alcanzan 55 bancas mientras que el grupo de la izquierda radical (GUE/NGL, Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea / Izquierda Verde Nórdica) suma 45.

Jean-Claude Juncker, el candidato del PPE, se mostró dispuesto a pactar con los socialistas y con otras fuerzas políticas, especialmente verdes y liberales de la Eurocámara para conseguir su respaldo y lograr ese puesto. Los resultados, aunque ganadores obligan al centroderecha europeo a ir a un "gran coalición", ya que necesita el respaldo de 376 de los 751 diputados de la Eurocámara, pero fuentes parlamentarias advierten de que "una coalición estable necesita al menos de 400 diputados".

Los socialistas de Martin Schulz, lograron 185, seguidos por la tercera fuerza, los liberales de ALDE (71); los Verdes (55); conservadores y reformistas (40); la izquierda (45) y el grupo europeo de Libertad y Democracia (36). En los no inscritos hay otros 40 diputados y 67 en "otros". En el actual grupo de los No Inscritos está el gran ganador de las elecciones en Francia, el Frente Nacional de Marie Le Pen, que logró el 25 % de los sufragios y aumentará de 33 a 40 su representación.

"Quiero ser el presidente de la próxima Comisión Europea porque es el PPE (el partido) que ha ganado claramente las elecciones", afirmó el ex primer ministro luxemburgués. Juncker expresó su disposición al pacto "pero en ningún caso con partidos de extrema derecha", al tiempo que afirmó que "si tengo que ser presidente de la CE con las voces de la extrema derecha, rechazaré inmediatamente el mandato".

Con esos resultados preliminares de las elecciones europeas, los partidos de izquierda ganaron en Rumanía, Portugal, Grecia, Eslovaquía y Suecia. En Francia, Marine Le Pen y su Frente Nacional, ha sido un "sunami político, un sismo", en palabras del primer ministro francés, Manuel Valls. También ha provocado que el presidente de Francia, François Hollande, convoque para mañana una reunión de urgencia de su gabinete para examinar la nueva situación política del país.

Sin embargo, esa subida tan importante en su país no permitirá a Le Pen la creación del grupo parlamentario que esperaba, ya que en sus cálculos entraba contar con el escaño que presumía obtener el Partido Nacionalista Eslovaco, que no consiguió representación. Le Pen, que tiene la aspiración de formar el grupo de la Alianza Europa con la Libertad, necesita al menos lograr 25 escaños de siete países distintos y los partidos dispuestos a sumarse al grupo son el PVV holandés de Geert Wilders, los italianos de la Liga Norte, el SN demócrata sueco, el FPO austríaco y el Vlaams Belang belga.

Por su parte, el candidato a la presidencia de la CE y presidente de la Eurocámara saliente, el alemán Martín Schulz, dijo que ese resultado supone que esta jornada "es un mal día para la UE". "El que haya ganado el Frente Nacional en Francia... No es el único país", lamentó Schulz, durante una breve intervención ante la prensa tras conocerse los primeros resultados oficiales, en los que también disputó el resultado del PPE.

Las fuerzas euroescépticas han avanzado asimismo en Holanda, aunque menos de lo esperado, en Dinamarca, Austria y Reino Unido, en donde el líder de UKIP y presidente del EFD, Nigel Farage, vio en el ascenso de los euroescepticismos la constatación por parte de los electores de "los dos grandes errores de la UE". "Se ha demostrado que la eurozona no sirve y se han abierto las fronteras a países ex soviéticos donde el sueldo es nueve veces inferior que en Reino Unido", lamentó el eurodiputado británico.

Los sondeos también habían pronosticado un descenso de la participación ciudadana en estos comicios, los primeros que se celebran después de las medidas de austeridad adoptadas por los países de la Unión Europea para afrontar la crisis económica. Sin embargo, aunque de forma muy ligera, subió una décima, y la participación se situó en el 43.1 % frente al 43 % de las elecciones de 2009.