Conocen mexicanos historias de antiguo cementerio de Chile

Tras la advertencia de apagar teléfonos móviles, no usar cámaras fotográficas con flash y no apartarse del grupo (como si alguien quisiera aventurarse en solitario por entre medio de los ...

Santiago

Para la mayoría de los chilenos, visitar un cementerio suele ser una experiencia poco frecuente ya que generalmente se limita al 1 de noviembre de cada año y a alguna fecha particular vinculada a un ser querido que murió.

Por ese motivo, visitar el principal y más antiguo cementerio de Chile en una primaveral y nublada noche de Santiago, un 1 de noviembre, sin luces en las calles, con una leve brisa meciendo los árboles y junto a un misterioso hombre vestido de “monje franciscano” que cuenta historias sobre el camposanto pasa a ser una experiencia especial.

En un recorrido organizado por la Asociación de Mexicanos en Chile en el marco de la celebración del Día de Muertos, un centenar de mexicanos acompañados por un puñado de chilenos recorrieron algunas de sus calles a la luz de velas para escuchar las historias del supuesto “religioso”, que sirve de guía del tour algunas noches de la semana.

Tras la advertencia de apagar teléfonos móviles, no usar cámaras fotográficas con flash y no apartarse del grupo (como si alguien quisiera aventurarse en solitario por entre medio de los tenebrosos mausoleos), las luces del lugar se apagaron para dar inicio al recorrido.

La aventura inicia en la entrada principal del camposanto, que cumplirá 193 años en diciembre y que está ubicado en la comuna de Recoleta, en la zona centro-norte de la capital chilena, donde se encuentran las tumbas de algunos de los políticos más notables de este país sudamericano.

A los pocos minutos aparece la primera construcción en altura del cementerio y varios mausoleos que resaltan por su original e imponente arquitectura, fruto de la riqueza que acumularon algunas familias a fines del Siglo XIX y comienzos del Siglo XX. Cada cierto tiempo, el “monje” golpea con su báculo algunas planchas metálicas, lo que asusta a algunos y silencia a otros que intercambian experiencias sobre hechos paranormales.

Los estilos góticos, griegos y egipcios, además de una especie de pirámide azteca (ubicada frente a la tumba del presidente Salvador Allende), resaltan en el recorrido por el camposanto, más aún cuando el “religioso” alumbra algunos de ellos con una pequeña linterna y cuenta sus particulares historias.

Un “ooohhh” general se escucha como un improvisado coro cuando relata la historia de una mujer que fue enterrada viva, lo que quedó al descubierto cuando se exhumó el cadáver y éste estaba en una extraña posición, a lo cual se sumó que la tapa del ataúd presentaba rasguños hechos por la supuesta difunta con sus uñas.

El clímax de la visita llega al momento de visitar el lugar donde se dice aparece el espíritu de “La llorona”, una madre que perdió a sus dos hijos en un accidente. Tras superar un estado de coma, se enteró que ellos fallecieron, luego de lo cual se suicidó en el Cementerio General tras buscar en forma incesante la tumba de sus retoños. Con su voz de ultratumba, el particular guía anuncia que varios la han visto o escuchado y que “esta noche puede ser especial”.

El “religioso” dice al final de la historia, con su voz de ultratumba, “síganme ” y la columna de mexicanos y chilenos, muchos de los cuales evitan caminar a la orilla de la fila, junto a las tumbas, enfila hacia un tenebroso mausoleo de columnas romanas en medio de negativas para entrar ahí.

Con entradas estrechas y con algunas velas en las manos, que contribuyen a crear un ambiente de misterio, los visitantes apuran el paso y tratan de recorrer el tenebroso mausoleo rápidamente, en medio de gritos de algunas asustadas visitantes que ruegan por no encontrarse con “La llorona” y el ruido inconfundible de cucarachas aplastadas por los calzados de los visitantes.

Superada esta visita, el resto del recorrido, a juicio de los propios visitantes, parece un “juego de niños”, con una historia de amor incondicional entre dos personas y la visita a una tumba que simula ser una pirámide egipcia.

Tras poco más de una hora de recorrido, los chilenos y mexicanos llegan al punto de partida, a metros de la muestra de Altares de Muertos organizada por la Asociación de Mexicanos en Chile. En donde algunos planifican repetir la visita nocturna al Cementerio General, la cual parece haber marcado la visita de la mayoría en una noche santiaguina que será difícil de olvidar.