Congreso da primer paso para juicio contra Rousseff

El instructor de la comisión de 'impeachment' de la Cámara baja, Jovair Arantes, considera que la presidenta debe ser sometida a un proceso de destitución por 'maquillar' las cuentas públicas.
La presidenta Dilma Rousseff es acusada de favorecer en forma amañada su reelección electoral.
La presidenta Dilma Rousseff es acusada de favorecer en forma amañada su reelección electoral. (Fernando Bizerra Jr./EFE)

Brasilia

El Congreso brasileño dio el primer paso hacia un juicio político contra la presidenta Dilma Rousseff, con la presentación de un informe en el que se recomienda avanzar hacia un proceso con miras a su destitución.

El informe, redactado por el diputado Jovair Arantes, quien actúa como instructor de una comisión especial de la Cámara baja, supone apenas el primero de los escalones del engorroso proceso que definirá si Rousseff responderá a un juicio político.

"Como la denuncia contiene todas las condiciones jurídicas y políticas necesarias para su admisión, concluye el instructor por la aceptación jurídica y política de la acusación y por la consecuente autorización para la instauración, en el Senado, del proceso por crimen de responsabilidad" contra la mandataria, indicó Arantes.

Las acusaciones formuladas por la oposición dicen que Rousseff incurrió en maniobras contables para maquillar los resultados del gobierno en 2014 y 2015 con miras a su reelección, modificar presupuestos mediante decretos y acumular deudas y contratar créditos con la banca pública, pese a que la legislación lo prohíbe.

Todo eso, según la parte acusadora, constituye "delitos de responsabilidad", que la Constitución brasileña contempla entre las causas que pueden llevar a la destitución de un mandatario.

El gobierno ha rechazado eso a rajatabla y tanto Rousseff como sus seguidores insisten en que un proceso con miras a su destitución en ausencia de un "delito de responsabilidad" es un "golpe".

Pero el propio instructor insistió ayer que "un proceso de impeachment no es un golpe de Estado", pues es realizado por el parlamento, según las normas establecidas en la Constitución y ratificadas en diciembre por el Tribunal Supremo.

Según el instructor, las maniobras mediante las cuales el gobierno contrajo deudas con los bancos públicos para financiar sus gastos corrientes sin reflejarlas en los balances fiscales sí constituyen un "delito de responsabilidad".

Tras la presentación de Arantes, los 65 miembros de la comisión tendrán otras dos sesiones para debates y el próximo lunes, según el calendario establecido, deberán votar el informe.

Si la comisión respalda por mayoría simple el informe, tomará la palabra el pleno de la Cámara de Diputados, en el que la oposición necesitará de una mayoría calificada de 342 votos, sobre un total de 513, para aprobarlo.

En caso de que reciba el visto bueno de los diputados, el informe seguirá al Senado, cuyos miembros decidirán por mayoría simple si se debe iniciar un juicio.

Si la iniciativa es aprobada también en esa instancia, Rousseff deberá dejar el cargo durante 180 días, tiempo durante el cual el Senado deberá culminar el proceso.

En ese caso, Rousseff será sustituida en ese lapso por el vicepresidente Michel Temer, miembro del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que la semana pasada rompió con el gobierno.

Pero el martes, el juez Marco Mello de la Corte Suprema ordenó a la Cámara baja iniciar el trámite para llevar a Temer a un juicio similar, ya que como vicepresidente firmó algunos de los decretos que sustentan la acusación contra Rousseff.

Ayer, Temer se dijo agredido "profesional y moralmente" por la orden del juez Marco Mello de que le se le abra juicio porque él siempre se comportó "en obediencia absoluta al orden jurídico".

Calificó el pedido de "una campaña nítida y deliberada" en su contra, para llevarlo a una "pelea callejera" en la que aseguró que no se quiere meter. Según Temer, el Tribunal de Cuentas dictaminó que los decretos que él firmó están "dentro de la ley presupuestaria".

Temer, primero en la línea de sucesión y quien asumiría el poder en caso de salida de Dilma Rousseff, congeló sus lazos con la mandataria, sobre todo después de que el PMDB, que él preside, anunció la semana pasada su salida el gobierno.