Congreso aprueba oleoducto Keystone, que Obama amenazó vetar

La Cámara de Representantes, de mayoría republicana, adoptó en última lectura por 270 votos contra 152 una ley que autoriza al constructor TransCanada a comenzar la discutida obra de inmediato.
Legisladores republicanos participan en un acto en favor del oleoducto de Keystone en el Congreso en Washington
Legisladores republicanos participan en un acto en favor del oleoducto de Keystone en el Congreso en Washington (AFP)

Washington

La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó hoy por una amplia mayoría el polémico proyecto de construcción del oleoducto Keystone XL, lo que confirma el desafío de la oposición republicana al enviar la propuesta al presidente Barack Obama, que ya había advertido de que usaría su poder de veto.

La votación se saldó con 270 votos a favor y 152 votos en contra, respaldada por la cómoda mayoría republicana en la Cámara baja del Congreso. La propuesta ya había sido aprobada previamente por el Senado.

De este modo, los republicanos, que lograron el control en ambas cámaras del Congreso tras su contundente victoria en las legislativas de noviembre pasado, dan un paso adelante en su estrategia de oposición frontal al presidente Obama.

Todos los legisladores republicanos votaron a favor, excepto el congresista por Michigan, Justin Amash; mientras que 29 demócratas se sumaron al apoyo del oleoducto.

El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, ha insistido en su presión con el argumento de que la mayoría de los estadunidenses se muestran a favor del proyecto y los beneficios económicos que generará, especialmente en términos de creación de empleo.

"El presidente necesita escuchar al pueblo estadunidense y decir: 'Sí, construyamos el oleoducto'", aseguró a los periodistas Boehner. En su lugar, afirmó, "el presidente se encuentra del lado de un grupo de extremistas de la izquierda y anarquistas".

"Los hechos están, en este caso, cerrados. Keystone es bueno para el empleo. Es bueno para el medio ambiente. Es seguro. Nos hace más seguros en materia energética", dijo luego de votar el jefe del Comité de Energía de la Cámara, Fred Upton.

Como consecuencia de este choque frontal, solo resta saber el momento en el que Obama vetará la propuesta, como ha apuntado en varias ocasiones, ya que la ley le da un margen de diez días después de la aprobación en el Congreso.

El oleoducto Keystone XL podrá transportar unos 830 mil barriles diarios de petróleo crudo sintético y bituminoso diluido a través de 1,900 kilómetros desde la provincia canadiense de Alberta a diferentes lugares del país, incluidas refinerías de Texas en el golfo de México y un centro de distribución en Oklahoma.

TransCanada Corp., la empresa constructora canadiense, ya solicitó el permiso para la construcción en 2008, pero desde entonces no ha logrado avanzar el proyecto, que requiere la luz verde de la Casa Blanca, ya que atraviesa la frontera de Estados Unidos y Canadá.

Por su parte, los grupos y activistas medioambientales han respaldado el veto al asegurar que su construcción tendrá un impacto medioambiental y conlleva riesgos en caso de ruptura y vertido de crudo.

"No lo queremos ver solo rechazado. Nuestro trabajo no acaba con el veto, necesitamos que haya votos para sostener ese veto", dijo Melinda Pierce, directora legislativa del grupo medioambiental Sierra Club.

"Petróleo sucio"

Durante el debate, el legislador por Nueva Jersey, Frank Pallone Jr., el demócrata de mayor rango en el comité de Energía y Comercio de la Cámara, afirmó que EU "no necesita este petróleo sucio" al defender su voto en contra.

Obama ha insistido en que está esperando a que sean emitidas todas las revisiones y evaluaciones de impacto medioambiental que lleva a cabo el Departamento de Estado, puesto que su apoyo dependerá fundamentalmente de los efectos climáticos y ambientales de la construcción del oleoducto.

El Departamento de Estado había detenido su estudio a la espera de la decisión del Tribunal Supremo de Nebraska, por donde pasa una de las secciones del oleoducto.

Después de meses de litigios en instancias inferiores, a comienzos de enero el máximo tribunal de Nebraska dio la razón a los promotores del proyecto al rechazar las denuncias de propietarios de tierras por las que transitaría esta importante infraestructura, lo que supuso levantar uno de los últimos obstáculos legales a su construcción.

La administración Obama pasó años revisando el proyecto, a punto tal que los republicanos se refirieron a él en tono burlón como el oleoducto más estudiado en la historia del país.

"El único motivo por el cual luego de seis años de revisiones continuamos teniendo este debate es porque el presidente simplemente no ha tomado una decisión", dijo el republicano Upton.

La representante republicana Cynthia Lummis describió la amenaza de veto por parte de Obama como "una explicación más allá de lo racional" y urgió a que reconsiderara su postura.

El propio gobierno canadiense del conservador, Stephen Harper, exhortó varias veces a Washington a aprobar este controvertido proyecto. Canadá es el quinto producto mundial de crudo y busca llevar su petróleo a otros mercados.

Junto a los ambientalistas, los demócratas advierten contra los riesgos de fugas, y denuncian la extracción enérgica de crudo de las arenas bituminosas. También denuncian un favor concedido a una empresa extranjera.

"El sólo asunto apoyado por los republicanos con su voto es de haber demostrado su lealtad determinada hacia los grandes donantes del sector petrolero que han puesto a este oleoducto a la cabeza de su lista para Navidad", dijo la directora de la importante ONG ambientalista Sierra Club, Michael Brune.

Pero los republicanos, apoyados por el gobierno de Harper, presentaron tres argumentos a favor: el transporte de tuberías es más seguro que el de ferrocarril; la de independencia energética: mejor importar crudo de Canadá que desde el Golfo pérsico, Venezuela y de otros países menos amigables, y además generará unos 42 mil empleos directos e indirectos, cifra calculada por el Departamento de Estado.