Conflictos en Siria e Irak afectan a 14 millones de niños

Unicef denunció hoy el sufrimiento de los menores en Oriente Medio por las guerras que hoy devastan a los dos países árabes, siendo "desesperada" la situación de 5.6 millones de ellos en Siria.
Niños refugiados sirios posan en el campo de refugiados de Bednayel, en el Valle Bekaa de Líbano
Niños refugiados sirios posan en el campo de refugiados de Bednayel, en el Valle Bekaa de Líbano (EFE)

El Cairo

Unos 14 millones de niños de Oriente Medio se han visto afectados por los conflictos que devastan Siria y parte de Irak y que han obligado a muchos de ellos al desplazamiento interno o a otros países, denunció hoy Unicef.

En un comunicado, la organización de la ONU para la infancia aseguró que la situación de 5.6 millones de niños de Siria, que entra en el quinto año de conflicto, es "desesperada". De esta cifra, unos dos millones viven sitiados en zonas a las que no se tiene acceso a la ayuda humanitaria debido a los combates.

Unicef agregó que 2.6 millones de niños sirios no pueden acudir a la escuela y que otros dos millones viven en campos de refugiados del Líbano, Turquía y Jordania, así como en otros países.

A estos datos hay que sumar la difícil situación que atraviesan otros 3.6 millones de menores procedentes de comunidades vulnerables de los estados de acogida, que también están sufriendo el deterioro de los servicios educativos y sanitarios en sus países a causa de la llegada masiva de refugiados.

En cuanto a la crisis en Irak, la escalada de la violencia ha forzado a unos 2.8 millones de niños a abandonar sus hogares, mientras que muchos otros están atrapados en zonas controladas por grupos armados, según Unicef.

"Para los niños más pequeños, la crisis es todo lo que han conocido. Para los adolescentes en etapa de formación, la violencia y el sufrimiento no solo han aterrorizado su pasado, sino que determinan su futuro", lamentó el director ejecutivo de Unicef, Anthony Lake.

En opinión de Lake, al cumplir el cuarto año de conflicto en Siria, que empezó en marzo de 2011, "la juventud está en peligro de perderse en el ciclo de violencia".

Unicef menciona, sin embargo, algunos ejemplos positivos de cómo los niños están decididos a seguir con sus vidas, como el del sirio Alaa, de 16 años, que huyó de la ciudad de Homs y ha continuado sus estudios y da cursos de formación a otros menores.

También se refiere al caso de Christina, de 10 años, que vive en un campamento en el norte de Irak y que ayuda a niños más pequeños desplazados con sus estudios. Con el fin de construir un futuro más estable y cubrir las necesidades de los niños, Unicef solicita que se de oportunidades para que puedan continuar su educación y formación.

La ayuda psicológica y el refuerzo de los sistemas educativos y sanitarios de los países de acogida son otros dos asuntos que Unicef pide mejorar para atender a los menores de la región.