Condenas a muerte aumentaron 28 % en 2014, alerta AI

Amnistía Internacional denuncia en su informe anual que el número de penas de muerte aumentaron para combatir "la delincuencia, el terrorismo y la inestabilidad interna", como en Egipto y Nigeria.
Zulkipli Abdullah (c), en el tribunal de Kuching (Malasia), que le condenó hoy a muerte por asesinar a dos estudiantes de medicina británicos
Zulkipli Abdullah (c), en el tribunal de Kuching (Malasia), que le condenó hoy a muerte por asesinar a dos estudiantes de medicina británicos (EFE)

Londres

Las condenas a muerte en el mundo aumentaron en 2014 un 28 % con respecto al año anterior como medida para presuntamente combatir "la delincuencia, el terrorismo y la inestabilidad interna", alertó hoy Amnistía Internacional (AI).

Al presentar su informe anual, AI señaló que el número de penas de muerte registradas el año pasado aumentó debido a países como Egipto y Nigeria, que declararon "condenas colectivas" en "un contexto de conflicto interno e inestabilidad política".

De esta forma, el número de condenas a muerte a nivel mundial fue en 2014 de 2,466, un 28 % más que en 2013, en parte por sentencias ejemplares en casos de terrorismo y otros delitos graves.

El secretario general de la organización, Salil Shetty, advirtió de que los países que utilizan la pena de muerte como herramienta para disuadir la comisión de crímenes o actos de terrorismo "se engañan así mismos".

"No hay ninguna prueba que demuestre que la amenaza de la pena de muerte sea un elemento disuasorio contra el crimen más poderoso que cualquier otro castigo", afirmó.

Disuasión, premisa errónea

Shetty también consideró que es "vergonzoso" que "tantos países en el mundo jueguen con las vidas de las personas, ejecutándolas por terrorismo o para sofocar la inestabilidad interna, basándose en la premisa errónea de la disuasión".

En base a los resultados del informe, que apunta a un descenso de las ejecuciones a nivel mundial, existen "buenas" noticias, pues "la pena de muerte empieza a ser una cosa del pasado", señaló el secretario general.

Sin tener en cuenta a China, país del que no se tienen datos fiables, aunque AI calcula que hubo más de mil ejecuciones el año pasado, en 2014 se ejecutó al menos a 607 personas en 22 países, lo que supone una reducción del 22 % con respecto a 2013, cuando las muertes ascendieron a 778.

Según Amnistía, China condena y ejecuta a muerte a multitud de personas cada año, pero como "las cifras de la pena capital se consideran secreto de Estado, resulta imposible determinar el número exacto".

Tras China, Irán

Después de China, Irán fue el segundo país que más personas ejecutó en 2014, con 289 muertes confirmadas oficialmente y al menos 454 no reconocidas, seguido de Arabia Saudí, con al menos 90 ejecuciones, Irak, con alrededor de 61, y Estados Unidos, que ejecutó a 35 personas.

Solo siete estados de Estados Unidos ejecutaron en 2014, por nueve el año anterior. Cuatro de ellos -Texas, Missouri, Florida y Oklahoma- acumularon el 89% de las ejecuciones. Las sentencias de muerte también cayeron en Estados Unidos, de 95 en 2013 a 77 en 2014.

En el caso de Latinoamérica, la experta en pena de muerte de AI Chiara Sangiorgio dijo a Efe que es una región "muy interesante", ya que, "por un lado están los países que primero eliminaron la pena de muerte, como Venezuela, y por otro algunos que la siguen aplicando como medida correctiva", como Trinidad y Tobago en el Caribe.

A pesar de ello, se han realizado notables progresos, como la abolición de esta pena en Cuba y en Guatemala, apuntó. Sangiorgio dijo que "confía" en conocer un mundo donde la pena de muerte sea abolida y apeló a que en los últimos 20 años se han hecho grandes avances, siendo Fiji el país número 99 en derogar dicha condena el pasado mes de marzo.

Además, el número total de países que ejecutan las condenas ha disminuido de 41 en 1995 a 22 en 2014. Como Shetty, Sangiorgio lamentó que la pena de muerte se siga aplicando en muchos países como castigo ejemplar para disuadir la comisión de delitos, incluidos de presunto terrorismo, como fue el caso en 2014 en Pakistán, Indonesia o Egipto.

La experta reconoció asimismo que "no hay una única respuesta para acabar con la pena de muerte, ya que depende de la zona y del país que la aplique", pero señaló que "en este momento la gran meta es reducir las ejecuciones", lo que se está consiguiendo.

La pena de muerte no es más disuasoria

"Cuando los gobiernos dicen que usan la pena de muerte en respuesta al delito y al terrorismo, se equivocan; la pena de muerte no es la solución", dijo Audrey Gaughran, dirigente de AI. "La pena de muerte no es más disuasoria de delitos graves que otras formas de castigo", añadió la activista.

Y además, un error es fatal, dijo la organización, destacando que 113 personas erróneamente condenadas fueron liberadas en 2014. Esta cifra, "es muy perturbadora, porque revela la frecuencia con la que se condena a inocentes", sostuvo Gaughran.

"Nos preocupa enormemente Egipto, porque las sentencias de muerte en grupo fueron el resultado de juicios muy injustos, y en Nigeria nos preocupa el modo en que las cortes militares han impuesto las sentencias", dijo a la AFP.

Entre los métodos usados en las ejecuciones, hubo: decapitación (Arabia Saudí), ahorcamiento (Afganistán, Bangladesh, Egipto, Irak, Irán, Japón, Jordania, Malaisia, Pakistán, Territorios palestinos, Singapur, Sudán), inyección letal (China, Estados Unidos de América, Vietnam) y arma de fuego (Arabia Saudí, Bielorrusia, China, Corea del Norte, Emiratos Árabes Unidos, Guinea Ecuatorial, Palestina, Somalia, Taiwán, Yemen).

Amnistía Internacional no tuvo noticia de ejecuciones judiciales por lapidación, aunque una mujer fue condenada a morir lapidada por "adulterio" en Emiratos Árabes Unidos.