Comunistas portugueses confirman intención de apoyar gobierno de izquierda

El secretario general del PC, Jeronimo de Sousa, reafirmó su apoyo a un gobierno del socialista Antonio Costa, y anunció que boicotearía un gobierno conservador, mientras el presidente Cavaco se ...
El presidente de Portugal, Aníbal Cavaco Silva, debe decidir entre un primer ministro conservador, Passos Coelho, o de izquierda, Antonio Costa
El presidente de Portugal, Aníbal Cavaco Silva, debe decidir entre un primer ministro conservador, Passos Coelho, o de izquierda, Antonio Costa (AP)

Lisboa

El Partido Comunista portugués está dispuesto a apoyar "un gobierno dirigido por el Partido Socialista", declaró el miércoles el secretario general de esta formación, Jeronimo de Sousa, confirmando así que la izquierda planea obstaculizar la formación de un gabinete de derecha.

"Hay una mayoría de diputados suficiente para formar un gobierno dirigido por el Partido Socialista", indicó el dirigente comunista, tras entrevistarse con el presidente Anibal Cavaco Silva.

El PS portugués, segundo en las elecciones legislativas del pasado 4 de octubre, "está en condiciones de formar un gobierno" con el apoyo de la izquierda radical, había afirmado el martes su secretario general, Antonio Costa.

"Tras los contactos mantenidos con el Partido Comunista (PC) y el Bloque de izquierda, podemos decir que estamos en condiciones de formar un gobierno con el apoyo de una mayoría en el Parlamento", declaró Costa, también al salir de una entrevista con el presidente Cavaco Silva.

La coalición de derecha saliente, que ganó las elecciones pero perdió la mayoría absoluta que tenía desde 2011, "no es capaz de formar un gobierno mayoritario", subrayó Costa. Este ex alcalde de Lisboa aboga por el fin de la política de austeridad presupuestaria aplicada durante cuatro años por la coalición gubernamental de derecha.

El PS, el PC y el Bloque de izquierda, formación política similar a Syriza, que gobierna en Grecia, cuentan con un total de 122 bancas sobre las 230 que tiene el parlamento.

Cavaco Silva se enfrenta al escenario poselectoral que menos deseaba: nombrar un Gobierno conservador de Pedro Passos Coelho en minoría o un inédito tripartito entre la izquierda moderada y la marxista.

No obstante, según la mayoría de los expertos, el presidente portugués respetará la tradición constitucional del país y designará jefe de gobierno al líder de la formación que ganó las elecciones, es decir el primer ministro saliente Pedro Passos Coelho. El comunista Jeronimo De Sousa reafirmó hoy que presentará una moción contra el programa del gobierno de derecha, con el fin de provocar su caída.

Resultado fragmentado

Es una situación derivada del fragmentado resultado de las elecciones del 4 de octubre y de las frustradas negociaciones entre el centro-derecha, ganador de los comicios con mayoría relativa, y el moderado Partido Socialista (PS), principal de la oposición.

Se espera que Cavaco Silva, de 76 años y a punto de finalizar su segundo y último mandato, nombre primer ministro a Passos Coelho, cuya formación obtuvo el 39 % del total -seis puntos más que el PS-, por ser el líder de la formación más votada, en detrimento de un tripartito de izquierdas.

Una decisión que algunos analistas ya han calificado de arriesgada teniendo en cuenta que, legalmente, los conservadores deberán luego obtener la aprobación de una mayoría del Parlamento para poder empezar a gobernar.

Y en la Asamblea portuguesa, la alianza de centro-derecha del PSD (Partido Social Demócrata) y el CDS-PP (Centro Democrático y Social) suma 107 escaños, frente a los 86 del PS que, unidos al Bloque (19) y a los comunistas (17), podrían impedir que el nuevo Gobierno tomase posesión, al contar con 122 parlamentarios, seis más de los de la mayoría absoluta (116).

Si una anunciada moción de rechazo contra el PSD y el CDS-PP prosperase con los votos de la izquierda, Cavaco Silva volvería a tener que decidir entre dos opciones: aceptar como segunda opción a un tripartito liderado por el PS o dejar en funciones al Ejecutivo de Passos Coelho hasta junio de 2016, cuando legalmente sería posible convocar otras elecciones.

Debido al perfil conservador del presidente de la República, no parece muy factible que un tripartito de izquierdas tenga luz verde. Dos días después de las legislativas del pasado día 4, Cavaco Silva ya se dirigió al país para explicar por qué quería a los conservadores liderando una "solución de Gobierno" y no a los socialistas junto a dos partidos más escorados a la izquierda.

"Debe haber garantías de que se respeten las obligaciones en organizaciones como la OTAN, así como las resultantes de la adhesión plena a la UE y la zona euro", alertó entonces Cavaco Silva.

El PCP pidió en su programa una salida de la OTAN y cuestionó la pertenencia de Portugal a la moneda única, mientras que el Bloque de Izquierda (BE, por sus siglas en portugués) solicitó una auditoría a la deuda pública para saber qué es legítimo devolver y qué no.

Los tres partidos de izquierda, que aún no han firmado un acuerdo para gobernar, han asegurado que, si finalmente pactan, se centrarán en cuestiones domésticas como la protección de los salarios, las pensiones y el trabajo, antes que en temas esos temas en los que guardan profundas discrepancias.

Si se cerrase este pacto, sería un hecho inédito en los 40 años de democracia portuguesa. El PS, que se ha alternado en el poder en Portugal con el PSD de Passos Coelho, ha estado históricamente enfrentado con el Bloque y aún más con el PCP, sobre todo por asuntos macroeconómicos e internacionales.

En cualquier caso, el PS de António Costa ha insistido en que, si lidera un Ejecutivo con la izquierda marxista, mantendrá el compromiso con Bruselas de mantener controlado el déficit portugués.