Cómputo del referendo en Bolivia, al rojo vivo en tramo final

A pesar de que el "No" a la reelección de Evo Morales sigue llevando una ajustada ventaja de 51.56% frente a 48.44 del "Sí", sigue existiendo la incertidumbre ante los resultados finales.
Evo Morales (c), mientras baila en un acto con indígenas hoy, martes 23 de febrero de 2016, en el pueblo de Sica Sica
Evo Morales (c), mientras baila en un acto con indígenas hoy, martes 23 de febrero de 2016, en el pueblo de Sica Sica (EFE)

La Paz

El cómputo oficial del referendo por la reelección del presidente boliviano Evo Morales estaba al rojo vivo en un tramo final de infarto que podría inclinar la balanza hacia cualquier opción, aunque el No continuaba llevando una ajustada ventaja.

El registro oficial al 97.57% ponía arriba al No a la reforma constitucional con un 51.56% frente al 48.44% del Sí, en una ajustada ventaja desfavorable a Morales.

Aunque existe una enorme incertidumbre por el resultado, que ha dado lugar a sospechas de la oposición de que se estaría fraguando un fraude, la misión de observadores de la OEA llamó a "las fuerzas políticas a aceptar los resultados que entrega el Órgano Electoral Plurinacional, única autoridad competente para esta tarea".

También resaltó que el escrutinio "está llevándose a cabo con la presencia de delegados del Sí y del No, lo que garantiza la transparencia de los procedimientos". Morales había expresado hoy temprano su esperanza de que los votos de comunidades indígenas apartadas, que estaban siendo contabilizados a última hora, pudieran revertir la tendencia de los resultados.

Morales presagió más tarde que "si ganamos será por pocos votitos, si perdemos será por pocos votitos", pero "después de diez años (en el poder), la mayoría sigue apoyando el proceso".

Aunque la tendencia de los resultados seguía siéndole adversa, Morales -que gobierna desde 2006 con el apoyo de una gran base social de indígenas y sectores populares- se mostró distendido esta tarde jugando un partido de fútbol en una comunidad rural de La Paz.

La víspera, el presidente aseguró que respetará los resultados definitivos. Una victoria en este referendo permitiría a Morales postularse a un cuarto mandato, hasta 2025. En la antesala de conocerse el resultado final del referendo del domingo, las ciudades bolivianas estaban hoy en calma y las actividades cotidianas eran normales.

Salvo un pequeño grupo de activistas que la noche del lunes hizo un plantón de pocas horas frente al centro de cómputo electoral, no hubo ningún otro incidente.

Según el analista independiente Andrés Torres, en entrevista con la AFP, por más que Morales triunfe ajustadamente, el resultado lo deja "vulnerable a los ataques de la oposición, que buscará que su gestión (que concluye en 2020) no termine en los mejores términos, para que no pueda volver" a postularse.

El politólogo Jorge Lazarte, ex vocal del Tribunal Electoral, consideró que el resultado corrobora que "una parte del país (...) le dijo basta" a Morales, lo que le obligará a consensuar sus políticas en adelante.

Si se confirma la tendencia del voto, sería la primera derrota electoral directa de Morales en sus diez años en el poder, aunque en 2015 su partido, el Movimiento Al Socialismo (MAS), perdió plazas clave en los comicios municipales.

Corrupción vs economía

En las últimas semanas la situación se complicó para el mandatario indígena de 56 años, afectado por un escándalo de supuesto tráfico de influencias en favor de la empresa china CAMC, en la que su ex pareja Gabriela Zapata trabaja como gerente comercial.

La firma logró contratos públicos por unos 560 millones de dólares en Bolivia y el caso es investigado en el Congreso. Morales rechazó las acusaciones. La imagen de Morales empezó a desgastarse progresivamente desde el año pasado, salpicada además por un escándalo que involucra a decenas de líderes campesinos, algunos cercanos a él, investigados por un fraude de 2,5 millones de dólares a un fondo de fomento.

Según la consultora internacional de riesgo político Eurasia Group, es "poco probable" que una eventual derrota de Morales provoque "inmediatamente una radicalización de posiciones en el país".

"Tanto desde el punto de vista político y económico, es probable que la trayectoria de Bolivia sea de estabilidad en el corto plazo (...). Tampoco se ve una Bolivia afectada por crisis económica", dijo.

Esto se debe en buena medida a que Morales impulsó el crecimiento del país, tras nacionalizar los hidrocarburos en mayo de 2006, en manos hasta entonces de una docena de compañías extranjeras, y logró así abultar ostensiblemente los ingresos del fisco.