Nueva Comisión Europea toma posesión

El luxemburgués Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, prometió un programa de inversiones de 300 mil millones de euros.
Algunos legisladores alzaron carteles pidiendo el fin de la austeridad, durante el discurso del nuevo presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.
Algunos legisladores alzaron carteles pidiendo el fin de la austeridad, durante el discurso del nuevo presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. (Reuters)

Estrasburgo, Francia

La nueva Comisión Europea, "la de la última oportunidad", presidida por Jean-Claude Juncker, obtuvo el aval de la Eurocámara tras escuchar la propuesta del luxemburgués de darle vigor y un nuevo impulso a la estancada economía europea.

En total 423 diputados, principalmente de la gran coalición de conservadores, socialistas y liberales, votaron a favor del nuevo equipo de 28 comisarios, 209 se pronunciaron en contra y 67 se abstuvieron.

En un discurso pronunciado antes del voto, Juncker indicó que presentará antes de fin de año un programa de inversiones por 300 mil millones de euros. Con este ambicioso paquete quiere afianzar el crecimiento económico en la Unión Europea (UE), que tiembla actualmente por la amenaza de una nueva crisis económica.

Juncker, que presentó su Comisión como "la de la última oportunidad", aquella que debe reconciliar a la ciudadanía del bloque con el criticado y a veces incomprendido proyecto europeo, se propone revertir la curva de las inversiones que desde 2007, dijo, cayeron un 20 por ciento.

En los próximos cinco años Juncker buscará poner en práctica el mandato que le han dado los dirigentes de la UE, que fijaron un programa que el nuevo presidente de la Comisión desglosó en tres objetivos: las "reformas estructurales, la credibilidad fiscal y las inversiones".

La Comisión Europea es el organismo ejecutivo de la UE, encargado casi por completo de la iniciativa legislativa y de la aplicación de las leyes. Está compuesta por 28 comisarios, uno por Estado miembro de este bloque de 500 millones de personas que constituye la primera economía mundial.

Los últimos 10 años, la Comisión estuvo dirigida por el ex primer ministro portugués José Manuel Durao Barroso, criticado por su falta de visión y de independencia frente a los grandes Estados de la UE.

Los mandatarios de la UE esperan con ansias el plan de inversiones con el que Juncker piensa sacar a la UE del marasmo, aunque no se conozca aún su contenido, prioridades o formas de financiamiento.

La cifra de 300 mil millones de euros sin embargo hace soñar, en particular en la zona euro, nuevamente enfrentada a un riesgo de recesión y en donde el crecimiento, según las estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), será de apenas 0,8% en 2014.

"Les pido sólo que tengan suficiente confianza en mí. Tienen mi palabra de que los miembros de mi Comisión y yo mismo trabajaremos día y noche" sobre el plan de inversiones destinado a relanzar "el empleo, el crecimiento y la competitividad", arengó.

Aunque aplaudido por numerosos diputados, no todo fue de color de rosa para Juncker.

Durante su discurso, algunos legisladores alzaron carteles pidiendo el fin de la austeridad. Desde la crisis las autoridades europeas impulsaron políticas de rigor fiscal e impartieron recetas que incorporaban fuertes recortes presupuestarios en los Estados miembros.

El debate sigue abierto en la arena europea, entre Alemania y sus aliados por un lado, que defienden el rigor fiscal, y Francia e Italia por el otro que sostienen que por el contexto desfavorable se debe relanzar el crecimiento a través del gasto público.

"Seremos duros cuando tengamos que serlo", prometió Juncker. Una de las primeras tareas de su Comisión será la de evaluar los presupuestos nacionales que enviaron los Estados miembros, y pedir rectificaciones si se alejan de lo que estipulan las reglas comunitarias -un déficit de 3 por ciento y una deuda de un máximo de 60 por ciento del PIB- con Francia y su ley fiscal para 2015 en la picota.

"Nos esperan inmensos desafíos. Debemos darles forma. Si queremos tener un papel en el futuro, es ahora cuando debemos actuar", agregó Juncker, que defendió un "modelo social europeo" que debe expresarse en "cada acción que emprendamos".

"Pongamos nuevamente a Europa en movimiento", alentó.