Comicios históricos para poner fin a la era Karzai

Hoy, los afganos elegirán a su presidente para un mandato que deje atrás violencia e intervenciones occidentales.
Una mujer afgana muestra su dedo con tinta, como prueba de haber depositado ya su voto en la ciudad de Herat
Una mujer afgana muestra su dedo con tinta, como prueba de haber depositado ya su voto en la ciudad de Herat (AFP)

Kabul

Desde la caída del régimen talibán, a finales de 2001, Afganistán ha estado gobernado por Hamid Karzai. Pero esa era terminará hoy, cuando se escoja en elecciones a su sucesor, ya que la Constitución le prohíbe presentarse por tercera vez. Los comicios se esperan con expectación, y también con preocupación, ya que los extremistas islámicos quieren torpedearlos a toda costa.

En su discurso de despedida ante el Parlamento afgano, Karzai no perdió la oportunidad de dar una nueva bofetada retórica a Occidente. "A nuestra nación se le impuso la guerra", afirmó con la vista puesta en la intervención militar internacional, pese a que esa medida contribuyó a que él se mantuviera doce años en el poder.

El sucesor de Karzai se enfrentará a difíciles tareas, pues a pesar de la misión militar internacional, la situación dista mucho de haberse estabilizado.

Afganistán es uno de los países más corruptos del mundo y el mayor productor de opio, la materia prima para la heroína. El estado de la seguridad es deplorable y los talibanes —a los que se llegó a considerar casi derrotados— perpetran atentados de manera regular.

Estas elecciones, en las que podrán votar 12 millones de afganos, son las últimas antes de que concluya la misión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), a finales de año. Y todavía no está claro si después se establecerá una misión de apoyo y formación para las fuerzas de seguridad locales.

Dicha incertidumbre se debe a las decisiones de Karzai, un presidente impredecible al que casi nadie echará de menos ni en Washington ni en las demás capitales occidentales.

Karzai criticó cada vez más la intervención estadunidense en el país, y no siempre falto de razones. Desde hace meses impide además que se firme con EU un acuerdo que se considera imprescindible para establecer la nueva misión de la OTAN, a partir de 2015. Ni siquiera se sintió presionado cuando la Loya Yirga —asamblea de ancianos tribales, políticos y religiosos— que él mismo había convocado, le instó en noviembre pasado a firmar el acuerdo.

Aun así, es probable que a finales de año no se lleve a cabo una retirada total de las tropas extranjeras. Los tres candidatos con más opciones de ganar han prometido que firmarán el acuerdo con Estados Unidos.

Todos ellos son conocidos en Occidente: por un lado está el ex canciller Abulá Abdulá, quien perdió frente a Karzai en las elecciones de 2009, que se vieron ensombrecidas por las acusaciones de un fraude masivo. También vuelve a presentarse el ex ministro de Finanzas Ashraf Ghani, un tecnócrata y ex funcionario del Banco Mundial.

Y entre los favoritos está otro ex canciller, Zalmai Rassul, estrecho aliado de Karzai al que se considera el favorito del presidente, aunque éste no mostró su apoyo a ninguno de los candidatos.

El hermano de Karzai, Qayyum Karzai, retiró finalmente su candidatura y pidió el voto para Rassul. Y se cree que si el ex ministro llega al poder, el todavía presidente podría seguir moviendo los hilos.

En Afganistán, los vencedores de las elecciones dependen más de las etnias y las alianzas que de los programas y promesas electorales. Los candidatos acuden a las urnas con dos postulantes prefijados para el cargo de vicepresidente que son elegidos para concentrar las voces del mayor número posible de grupos de población relevantes.

Pero la principal atracción siguen siendo los candidatos presidenciales. Tanto Rassul como Ghani pertenecen a los pastunes, el mayor grupo de población, con lo que podrían arrebatarse votos mutuamente.

El potencial de Abdulá reside en los tayikos, el segundo grupo más numeroso, aunque sus votos en solitario no son suficientes para vencer con mayoría absoluta en una primera vuelta. Así que el 28 de mayo podría llevarse a cabo una segunda ronda entre los más votados de hoy.

En el resultado podría influir también la violencia, pues los talibanes anunciaron que quieren entorpecer los comicios con todas sus fuerzas. Sus amenazas podrían disuadir a los ciudadanos de acudir a las urnas sobre todo en las volátiles zonas pastunes en el sur y este del país.