Ordena Santos suspender aspersiones con glifosato sobre cultivos ilícitos

El país del sur da un giro a su política antidrogas y cesa el uso del potente herbicida que, según la OMS, es cancerígeno.
El presidente Juan Manuel Santos.
El presidente Juan Manuel Santos. (Omar Franco/Archivo)

Bogotá

El gobierno colombiano dio un giro de 180 grados en su política antidrogas, al anunciar que suspenderá las aspersiones con glifosato, un potente herbicida químico usado para erradicar los cultivos ilícitos, aunque la lucha se intensificará en "otros eslabones" de la cadena del narcotráfico.

La suspensión, que se hará oficial este jueves 14, cuando se reúna el Consejo Nacional de Estupefacientes, llega tras un fallo de la Corte Constitucional que ordenó el año pasado dar seguimiento a los posibles efectos de la aspersión sobre la salud humana y, en caso de ser perjudicial, aplicar el principio de precaución y suspenderla.

"Los estudios concluyeron que sí existe un riesgo para la salud y esa es una evidencia suficiente para aplicar lo que la Corte denomina el principio de precaución", explicó ayer el presidente Juan Manuel Santos.

Los estudios proceden de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que clasificó al glifosato entre los plaguicidas que pueden causar cáncer en humanos, lo que abrió el debate sobre la conveniencia de seguir usándolo.

Tras el estudio, el Ministerio de Salud recomendó en un informe suspender la aspersión, a lo que se unió el representante en Colombia del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Todd Howland.

Frente a esta decisión se han posicionado dos de los grandes oponentes al gobierno de Santos, el ex presidente ultraderechista Álvaro Uribe y el procurador general, Alejandro Ordóñez.

En su cuenta Twitter, Uribe criticó que "sin reemplazo para el glifosato, suspenden fumigación y avanzan cultivos ilícitos", mientras que Ordóñez, cercano a Uribe —este último vinculado en denuncias al paramilitarismo que aún subsiste en el país— dijo que la suspensión del uso del herbicida para aspersiones, ya que en principio podrá ser comercializado para el uso de los campesinos, "es un compromiso del gobierno con (la guerrilla de) las FARC" y añadió que "los narcos están de fiesta".

"El gobierno nacional está de culipronto (apresurado) porque es un compromiso que tiene con la mesa de las FARC en La Habana", dijo Ordóñez en alusión a las negociaciones de paz que el gobierno de Santos mantiene en Cuba, desde noviembre de 2012, con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), para poner fin a más de 50 años de guerra interna.

Tanto la Defensoría del Pueblo como la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA) respaldaron la suspensión de las aspersiones e incluso la AIDA promovió una colecta de firmas a través de la plataforma Change.org.

En su anuncio, Santos dijo que habrá un "periodo de transición que no puede ir más allá del 1 de octubre", en el que se deben buscar mecanismos para reemplazar las aspersiones con glifosato y hallar otros mecanismos para erradicar esos cultivos; como por ejemplo "intensificar la erradicación manual".

También destacó que la decisión no supone un "debilitamiento de la política contra el narcotráfico" y dijo que dio instrucciones al Ministerio de Defensa para que se intensifique el trabajo del Estado contra "los otros eslabones" de la cadena del narcotráfico.

Las aspersiones en la franja sur de Colombia ya se habían suspendido en 2013, como parte del acuerdo alcanzado con Ecuador para que retirara la demanda en su contra presentada en 2008 ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) por los daños a la salud y el ambiente causados por el herbicida que era llevado por el viento al otro lado de la frontera.