Colombia acude hoy a las urnas para revalorar la paz

Casi 35 millones están convocados al plebiscito que busca terminar con más de medio siglo de conflicto con las FARC.
De acuerdo a las encuestas, el ‘sí’ al acuerdo con la guerrilla lleva una amplia ventaja.
De acuerdo a las encuestas, el ‘sí’ al acuerdo con la guerrilla lleva una amplia ventaja. (Ariana Cubillos)

Bogotá

La noche del viernes 30 de septiembre, en el Chateau Bristot, restaurante de un pequeño hotel de esta ciudad, la dueña va mesa por mesa, pide un momento de la atención de sus clientes y hace un pequeño discurso sobre la paz.

“Entiendo —dice— que algunos de ustedes, si no que todos, han sido tocados por décadas de violencia en este país, pero es el momento de decir ‘ya basta’ y aprovechar esta oportunidad. Les pido que voten por el ‘sí’”.

Conversaciones similares se repiten con los conductores de taxi, los recepcionistas del hotel, los periodistas colombianos.

Algunos se dicen convencidos de que el perdón para las FARC es demasiado, otros creen, por algunos puntos del acuerdo firmado el lunes por el presidente Juan Manuel Santos y la guerrilla, que tantas facilidades para los rebeldes “es el principio para terminar como Venezuela”.

Otros simplemente dicen no estar listos para perdonar a quienes han secuestrado, asesinado, violado.

Ayer, durante una entrevista para MILENIO Tv con una víctima de la violencia de la guerrilla que ha decidido votar por el ‘sí’, su mejor amiga la interrumpió para decir con toda claridad que no entendía cómo es que alguien podía perdonar atrocidades. Que ella votaría por el ‘no’.

En uno de los videos más populares que circulan en las redes sociales, el escritor y profesor de la Universidad de los Andes, Mario Mendoza, que votará por el ‘sí’, se pregunta: “¿Aquellos que votarán ‘no’, que es votar por la guerra, están dispuestos a mandar a sus hijos a la guerra, a ir ellos mismos?”

La mayoría, sin embargo, según las encuestas, votará hoy a favor de terminar la guerra más larga de América Latina.

34 millones 899 mil 945 colombianos están habilitados para emitir este domingo su voto en 80 mil mesas de votación.

Para que el plebiscito sea válido tendrán que acudir a las urnas 13% de los votantes, es decir, cuatro millones y medio de colombianos.

El Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, negociado a lo largo de cuatro años, es un documento de casi 300 páginas, que incluye no solo el compromiso de las FARC de dejar las armas y del gobierno de perseguirlas, sino que incluye una reforma agraria, las condiciones de participación política de las guerrillas desmovilizadas, principios para una “solución” al problema de la siembra y distribución de drogas ilícitas y un “Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición”, es decir, un mecanismo de justicia transicional que implica la confesión de los crímenes cometidos por ambas partes ante tribunales especiales para obtener sentencias que no impliquen prisión y que se centra en la reparación del daño a las víctimas.

El acuerdo dice a la letra que para acceder a cualquier beneficio se tendrá que “aportar verdad. Aportar verdad plena significa relatar, cuando se disponga de los elementos para ello, de manera exhaustiva y detallada las conductas cometidas y las circunstancias de su comisión, así como las informaciones necesarias y suficientes para atribuir responsabilidades, para así garantizar la satisfacción de los derechos de las víctimas, la reparación y la no repetición”.

El sistema incluye la creación de una Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición; la Unidad Especial para la Búsqueda de Personas dadas por desaparecidas en el contexto y en razón del conflicto armado; la Jurisdicción Especial para la Paz; las Medidas de reparación integral para la construcción de la paz, y las Garantías de No Repetición.

El líder de la oposición al acuerdo es el ex presidente colombiano Álvaro Uribe, quien ha acusado al presidente Santos de entregar a las FARC todo lo que han pedido sin mayores exigencias ni pleno reconocimiento y respeto a las víctimas.

En los últimos días, Uribe ha centrado sus críticas en la reforma agraria —rural, le llama el acuerdo—, en la que, según él, se confisca propiedad privada y se abandonan los intereses de agricultores y campesinos colombianos.

El presidente Santos, por su parte, ha apostado buena parte de su capital político al acuerdo y su ratificación en el plebiscito. Y no solo eso: necesita una victoria amplia que le dé la legitimidad para en los próximos meses enviar al Congreso las leyes y normas que se desprenden del acuerdo y sin las cuales sería inoperable.

El ‘no’ gana de muchas maneras: no solo ganando la votación hoy. Si no se cumple el umbral de 13% o si la votación se empata, el acuerdo no pasa. Y políticamente, si la ventaja del ‘sí’ es muy pequeña, podría imposibilitar lo mucho que queda por hacer.

Ayer a las cinco de la tarde comenzó la ley seca, las urnas abren a las ocho de la mañana y cierran a las cuatro.

Para las cinco de la tarde, este país ya tendrá una idea clara de su futuro después de 52 años de violencia.

Se dice fácil. No lo es.