Clinton y Sanders, a favor de frenar deportaciones

En el debate que tuvo lugar esta noche ambos candidatos prometieron frenar las deportaciones de niños y adultos indocumentados sin prontuario criminal y una reforma migratoria que incluya ...
El senador Bernie Sanders (i) y Hillary Clinton (d) se dan la mano antes del inicio del debate del pasado 9 de marzo en Miami, Florida
El senador Bernie Sanders (i) y Hillary Clinton (d) se dan la mano antes del inicio del debate esta noche en Miami, Florida (AFP)

Miami

Los rivales por la nominación demócrata para las presidenciales de noviembre en Estados Unidos, Hillary Clinton y Bernie Sanders, prometieron esta noche frenar las deportaciones de niños y adultos indocumentados sin prontuario criminal y aprobar una reforma migratoria que incluya regularizar a los sin papeles.

Hillary Clinton y Bernie Sanders compitieron este miércoles por demostrar cuál de los dos sería más amigable con los inmigrantes de llegar a la Casa Blanca, en un duro debate en la carrera hacia la nominación demócrata para las presidenciales de noviembre en Estados Unidos.

Ambos candidatos dedicaron gran parte del tiempo a discutir el tema migratorio durante un debate televisado al mismo tiempo en inglés, por la cadena CNN, y en español, por Univisión, que se realizó en Miami, Florida (sureste de EU), una ciudad donde dos tercios de la población son de origen hispano.

Tanto Clinton como Sanders garantizaron que no deportarán niños indocumentados ni adultos sin papeles que no hayan cometido crímenes, una promesa que marcó un paso más hacia la izquierda de estos dos candidatos que apoyan reformas migratorias que incluyan la regularización de los más de once millones de indocumentados, en su mayoría latinoamericanos.

La ex secretaria de Estado de 68 años aseguró que sus posturas son más progresistas que las del presidente Barack Obama, sobre todo porque un gobierno suyo pondría fin a la expulsión "de personas que viven su vida y trabajan" en el país.

"No deportaré niños. Tampoco quiero deportar a miembros de una familia", dijo Clinton, ante insistentes preguntas sobre si pararía la deportación de menores, muchos de los cuales han huido de la violencia en América Central. La prioridad será "deportar criminales violentos, terroristas y cualquiera que sea una amenaza para nuestra seguridad", aseveró.

El senador de Vermont de 74 años adoptó la misma posición. Pero los candidatos también se reprocharon haber tenido en el pasado posturas menos favorables a los inmigrantes, dentro de la lucha por ganarse la simpatía del clave electorado hispano.

Los moderadores del debate colocaron audios de palabras de ambos candidatos de años pasados en los que parecían tener posturas menos favorables hacia los inmigrantes, mientras que personas del público hicieron preguntas en español, una de ellas una mujer cuyo marido había sido deportado.

Clinton y Sanders defendieron sus historiales de lucha a favor de los inmigrantes y garantizaron que una reforma migratoria que contemple una vía hacia la regularización de los sin papeles sería prioridad en sus gobiernos.

"Espero discutir una reforma migratoria integral que incluya una vía hacia la ciudadanía, que será una de las prioridades de mis primeros 100 días como presidente", dijo Clinton. Sanders también hizo votos por una reforma migratoria que saque de las sombras a los indocumentados.

El presidente Barack Obama ha sido fustigado por grupos proinmigrantes por no haber cumplido con su promesa de aprobar una reforma migratoria. Recientemente recibió críticas de sectores de su propio Partido Demócrata y de Clinton después de una reciente ola de arrestos de inmigrantes ilegales originarios de Centroamérica para su posterior expulsión.





Cuba y Puerto Rico

Otro momento de consenso entre los candidatos llegó cuando coincidieron en que continuarían avanzando la política de acercamiento con Cuba iniciada en diciembre de 2014 por Obama, que visitará la isla en dos semanas.

"Los cubanos merecen que se respeten sus derechos humanos e ir hacia una democracia en la que elijan a sus líderes. Ambos hermanos Castro deben ser considerados autoritarios y dictatoriales", dijo Clinton, que aboga por desmontar el embargo contra la isla.

Sanders matizó su respuesta. "Espero que pronto sea un país democrático, pero por otro lado, sería errado obviar que Cuba ha hecho avances en materia de salud pública", dijo el senador que se autodenomina socialista, en palabras que podrían no sentar bien en Miami, donde reside una buena parte de los exiliados cubanos anticastristas.

En cuanto a Puerto Rico, Clinton y Sanders dijeron que de ganar la presidencia ayudarían al estado libre asociado de Estados Unidos, ahogado por una enorme deuda de 70 mil millones de dólares.

Clinton y Trump, favoritos

Al igual que en ediciones anteriores, en este octavo debate demócrata los candidatos chocaron en ásperos temas sobre diversos temas, desde la relación de Clinton con Wall Street y el financiamiento de las campañas, hasta la ley de salud y el cambio climático.

Sanders había llegado a este debate envalentonado por la sorpresiva victoria que logró el martes en Michigan, pese a que los sondeos previos le auguraban una derrota.

Su campaña estima que si Sanders ganó Michigan, podrá hacerlo también en estados similares o vecinos como Ohio, Illinois y Missouri, que votarán en las primarias el martes próximo, cuando también lo hará Florida.

Pero la campaña de Clinton, calculadora en mano, señala que la investidura se gana acumulando delegados y no victorias simbólicas. Con trece triunfos en 22 primarias, Clinton amasa más de la mitad de los delegados necesarios para adjudicarse la nominación en la convención partidista de Filadelfia en julio, según un conteo de CNN.

En el campo republicano, Donald Trump confirmó su posición de favorito en las primarias de su partido con una triple victoria el martes (Mississippi, Michigan y Hawai), que representó un duro golpe para las fuerzas "antiTrump" que congregan a altas figuras del Partido Republicano y dedican millones de dólares en propaganda.

El grandilocuente multimillonario tiene los ojos puestos en Florida y Ohio, que podrían terminar de dar al traste con las aspiraciones de sus rivales, sobre todo el senador de Florida de origen cubano Marco Rubio y el gobernador de Ohio, John Kasich, que se jugarán la vida en las primarias del martes próximo.

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afp

Ambos candidatos dedicaron gran parte del tiempo a discutir el tema migratorio durante un debate televisado al mismo tiempo en inglés, por la cadena CNN, y en español, por Univisión, que tuvo lugar en Miami, Florida (sureste de EU), una ciudad con un alto porcentaje de población hispana.

"No deportaré niños. Tampoco quiero deportar a miembros de una familia", dijo Clinton, al recibir insistentes preguntas sobre si estaría dispuesta a parar la deportaciones de menores, muchos de los cuales han huido de la violencia en América Central.

En cuanto a los más de once millones de inmigrantes indocumentados en el país, muchos de ellos latinoamericanos, la exsecretaria de Estado dijo que su prioridad sería "deportar criminales violentos, terroristas y cualquiera que sea una amenaza para nuestra seguridad". El senador por Vermont también se comprometió a "no deportar niños de Estados Unidos".