Clinton y Sanders se disputan el voto negro en Carolina del Sur

Los aspirantes a la nominación del Partido Demócrata a la presidencia han puesto su mirada en el electorado afroamericano de este estado en busca de atraer su voto.
La ex primera dama sigue siendo favorita entre la comunidad negra.
La ex primera dama sigue siendo favorita entre la comunidad negra. (Brian Snyder/Reuters)

Washington

En el campo demócrata, las próximas eliminatorias tendrán lugar en Nevada (20 de febrero) y en Carolina del Sur (27 de febrero). En Nevada, 30% del electorado demócrata es afroamericano o hispano, recuerda The Washington Post. En Carolina del Sur, 55% del electorado demócrata también es negro.

En enero, un sondeo de NBC-Wall Street Journal-Marist mostró un apoyo masivo (74%), que algunos llaman “the firewall” (“el cortafuego”), a la ex secretaria de Estado en el seno del electorado afroamericano, que dio 17% al senador socialista Bernie Sanders. El campo de Clinton cuenta con los votos para contrarrestar la dinámica creada por Sanders, pero anticipa que habrá que ir a buscar a los jóvenes afroamericanos.

Ayer, los representantes del caucus negro del Congreso (el Congressional Black Caucus), uno de los grupos parlamentarios del órgano legislativo, debían dar oficialmente su apoyo a la ex primera dama. Sin embargo, son muchos los que recuerdan que ni Clinton ni Sanders son propietarios de los votos de los electores hispanos o negros.

Michelle Alexander, la autora de The New Jim Crow: Mass Incarceration in the Age of Colorblindness (sobre el encarcelamiento masivo de jóvenes afroamericanos) es una de ellas. En un artículo publicado en The Nation, ella evoca la presidencia de Bill Clinton con el “Crime Bill” de 1994 para luchar contra la criminalidad, que incluye la creación de puestos en la policía, el reforzamiento de la aplicación de la pena de muerte, la continuación de esfuerzos para controlar las ventas de los fusiles de asalto y la reforma al Welfare de 1996, que contribuyó a desmantelar el Estado de Bienestar, todas medidas apoyadas por Hillary Clinton, entre otras políticas.

Pero ella no llama sin embargo a apoyar a Sanders o al Partido Demócrata, sino que pregunta cuánto tiempo los electores negros aceptarán jugar el juego de los demócratas y se interroga sobre la capacidad para comenzar una nueva aventura política.

Ta-Nehisi Coates, periodista del The Atlantic y autor de Between The World and Me sobre las relaciones raciales en EU anunció que votará por Sanders, de quien espera más que de Hillary Clinton.

Charles M. Blow, editorialista de The New York Times explica a su vez que si Sanders es un candidato sólido, íntegro, serio, etc., sus partidarios harían bien en detenerse a registrar a los afroamericanos que deberían votar por el senador de Vermont, cuyas promesas parecen demasiado bellas como para ser ciertas. Cita un pasaje de James Baldwin que resume el punto de vista de los negros en una parte de Notes of a Native Son (1955): “De todos los estadunidenses, de quien más se protegen los negros es de los políticos o, más precisamente, ellos han aprendido a no esperar nada de ellos. Más que ningún otro estadunidense, ellos han tomado conciencia del abismo entre las promesas electorales y su cotidiano”.

Erica Garner, hija de Eric Garner, quien se comprometió en la lucha por la defensa de los derechos civiles, firmó un artículo respondiente a los que en la comunidad afroamericana se niegan a creer en el sistema o en sus líderes. Pide a los electores dar una segunda oportunidad al programa de Sanders, que prevé, en particular, una reforma del sistema judicial.

Syreeta McFadden, explica en el sitio del periódico Guardian, “que hay un malentendido entre los afroamericanos y la izquierda (blanca) de EU que considera que la lucha contra el racismo es menos esencial que la lucha de clases, como si el tema del racismo no actuara como telón de fondo de todos los aspectos de la vida de los norteamericanos”.

En The Huffington Post también han quienes critican un eventual tercer mandato para el clan Clinton, recordando el encarcelamiento masivo de jóvenes negros, o la manera en la cual los Clinton se comportaron frente a Barack Obama en 2008.