Cierran cumbre con un llamado a la renovación

Enrique Peña Nieto pide actualizar el foro iberoamericano en su última jornada realizada en Panamá y en el contexto de las ausencias de la gran mayoría de mandatarios sudamericanos.
Solo acudieron a la cita once jefes de Gobierno y Estado, quienes acordaron un nuevo financiamiento de la Secretaría General Iberoamericana.
Solo acudieron a la cita once jefes de Gobierno y Estado, quienes acordaron un nuevo financiamiento de la Secretaría General Iberoamericana. (Jorge Cabrera/Reuters)

Ciudad de Panamá

En un encuentro marcado por la ausencia de la mitad de los presidentes latinoamericanos, la Cumbre Iberoamericana de Panamá dio ayer luz verde a la refundación de este foro para adaptarlo al nuevo escenario mundial, 22 años después de su creación.

“Este mecanismo de diálogo y colaboración está llamado a renovarse para que pueda responder a los desafíos de nuestro tiempo”, aseguró Enrique Peña Nieto, en la plenaria de la XXIII Cumbre Iberoamericana, en un lujoso balneario de las afueras de Ciudad de Panamá.

Peña Nieto, que será anfitrión de la XXIV Cumbre en 2014 en el puerto de Veracruz, destacó la necesidad de modernizar el foro dando prioridad a la calidad educativa y la innovación tecnológica como ejes “de la productividad y competitividad” de las economías de América Latina, España y Portugal.

“Necesitamos más Iberoamérica, y eso no solo implica más acción de gobierno sino de sus sociedades que comparten un idioma. Se sugiere una reforma política e institucional del sistema”, expresó por su parte el presidente panameño, Ricardo Martinelli, en su discurso.

Las normas que relanzan el sistema están incluidas en la Declaración de Panamá y en una resolución que, sin acuerdos sustanciales, adoptaron los once gobernantes y los delegados de los otros once países que participaron a nivel de ministros.

A la cumbre asistieron los mandatarios de Colombia, Paraguay, El Salvador, Honduras, Costa Rica, República Dominicana, el presidente del gobierno español Mariano Rajoy y los líderes de Portugal y Andorra, además de Peña Nieto y Martinelli.

Pero es la ausencia de los presidentes de Brasil, Argentina, Uruguay, Chile, Bolivia, Perú, Cuba, Ecuador, Venezuela, Nicaragua y Guatemala, lo que centró la atención de la reunión, vista como muestra del desinterés que despiertan en América Latina estas citas anuales.

Las bajas en Panamá igualan el récord que tenía la Cumbre de Asunción de 2011. Un año después, en Cádiz, España, ya se hablaba de la urgencia de cambios en el sistema para evitar su desaparición.

Los jefes de Estado y de Gobierno aprobaron la reforma de la organización y contenido de las cumbres, que pasarán de ser anuales a celebrarse cada dos años.

Aprobaron además la reestructuración de la Secretaria General Iberoamericana (SEGIB) y su financiamiento, pasando la proporción de cuotas que aportan los países gradualmente en tres años de 70 por ciento que asumen España y Portugal a 60 por ciento, y de 30 a 40 por ciento América Latina.

Los mandatarios dieron también una cariñosa despedida al hasta ahora jefe de la SEGIB, el veterano político uruguayo Enrique Iglesias, quien a los 83 años se despide de ese organismo coordinador de las cumbres, al frente del cual estuvo ocho años.

Los mandatarios también expresaron su respaldo al diálogo de paz en Colombia, a la eliminación del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, y a Argentina en su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas.

Tras la cumbre se inaugurará hoy el VI Congreso Internacional de la Lengua Española, que durante cuatro días reunirá a escritores y académicos de las letras de Iberoamérica, entre ellos el Premio Nobel peruano Mario Vargas Llosa.