Cien soldados ucranianos, rodeados por insurgentes prorrusos en Lugansk

Los combates se recrudecen en Ucrania en víspera de la reunión en Milán el viernes del presidente ucraniano Poroshenko y su par ruso, Vladimir Putin.
El primer ministro ucraniano, Arseni Yatseniuk (d) toca una parte de la puerta instalada en la nueva frontera ruso-ucraniana, al norte de Kharkiv
El primer ministro ucraniano, Arseni Yatseniuk (d) toca una parte de la puerta instalada en la nueva frontera ruso-ucraniana, al norte de Kharkiv (AFP)

Kiev

Unos cien soldados ucranianos estaban rodeados hoy por rebeldes prorrusos en la región separatista de Lugansk, en el este de Ucrania, indicaron las autoridades ucranianas. El gobernador pro Kiev de la región de Lugansk, Guenadi Moskal, anunció que 112 soldados ucranianos estaban "rodeados" en la localidad de Bajmutka, junto a una ruta que parte de Lugansk hacia el oeste.

"La situación puede ser calificada de crítica", advirtió Moskal. "Algunos soldados heridos cayeron prisioneros, incluyendo a un comandante del batallón", agregó, señalando "disparos permanentes con armas pesadas". El gobernador ya había indicado el martes intensos combates en la zona y un muerto en filas de las fuerzas ucranianas.

"Muere gente cada día. No hay paz. En su mayoría es artillería de largo alcance, pero en algunos lugares tienen lugar combates cuerpo a cuerpo", dijo Boris Litvínov, presidente del Soviet Supremo de la autoproclamada república popular de Donetsk.

Por su parte, el estado mayor ucraniano confirmó una situación "difícil pero controlable" y un portavoz militar desmintió que estuvieran "totalmente rodeados". "Es posible enviar refuerzos y armas adicionales", explicó Andri Lysenko durante una conferencia de prensa en Kiev.

La situación hace temer que se repita lo que sucedió durante la batalla de Ilovaisk, una localidad estratégica de la región de Donetsk, donde las fuerzas ucranianas fueron asediadas por los insurgentes prorrusos. Esa batalla terminó con más de cien muertos, según un balance oficial, pero ciertas fuentes señalaron 200 muertos.

Este revés fue citado por la prensa ucraniana y los expertos como la principal razón de la destitución el fin de semana pasado del ministro de Defensa Valeri Gueletei, reemplazado el martes por Stepan Poltorak, jefe de la Guardia Nacional, una organización integrada fundamentalmente por voluntarios procedentes del movimiento constestatario proeuropeo de Maidan.

Luego de una conversación el martes con su homólogo ruso Serguei Lavrov en París, el secretario de Estado estadunidense John Kerry exigió el fin de los disparos alrededor del aeropuerto internacional de Donetsk, que había sido totalmente reconstruido para la Eurocopa de Fútbol en 2012, pero luego fue devastado por meses de intensos combates.

Los combates también se han reanudado en los alrededores de la ciudad costera de Mariupol (mar de Azov), la segunda en importancia de Donetsk y sede del gobierno provisional leal a Kiev. Precisamente, cerca de Mariúpol siete civiles murieron ayer durante una procesión fúnebre al ser alcanzados por cohetes lanzados supuestamente por insurgentes prorrusos.

Kiev comunicó a la OSCE esta nueva violación del alto el fuego que fue declarado por ambos bandos el pasado 5 de septiembre, y que fue acuñado dos semanas después en el Memorándum de Minsk.

Esta nueva escalada de tensión ensombrece las perspectivas de la reunión que mantendrán en Milán los líderes de Ucrania y Rusia, en lo que será su tercer encuentro desde el estallido del conflicto y que se espera al margen de la reunión entre países de Asia y de la UE que se desarrollará mañana y el viernes en esa ciudad italiana.

"Conduciremos negociaciones extremadamente importantes con los líderes rusos sobre asuntos como la instauración de la paz, garantizar el proceso de paz, la puesta en marcha de un proceso político y la distensión en el este de Ucrania", dijo Poroshenko.

El presidente ucraniano subrayó que no sólo Ucrania, sino toda la comunidad internacional, tiene grandes esperanzas en que la cumbre eurasiática de Milán impulse el arreglo del conflicto en el este de Ucrania.

Poroshenko aseguró esta semana que no espera "negociaciones fáciles", pero se mostró optimista sobre la implementación del Memorándum de Minsk, que estipula, entre otras cosas, la retirada del armamento pesado de una zona de seguridad de 30 kilómetros entre ambos bandos.

Al respecto, el Kremlin informó hoy que ambos mandatarios acordaron anoche en una conversación telefónica abordar en Milán las medidas para el arreglo pacífico del conflicto. En vísperas de dicha reunión, Putin ordenó el inicio de la retirada de las tropas rusas desplegadas en la frontera con Ucrania, aún cuando los ejercicios militares no concluían hasta el 30 de noviembre.

El repliegue ruso ha sido constatado por el Consejo de Seguridad Nacional y de Defensa de Ucrania y por el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, quien, no obstante, llamó ayer a garantizar el control sobre la frontera ruso-ucraniana.

Ucrania se encuentra en medio de la campaña para las elecciones parlamentarias del 26 de octubre que los separatistas quieren boicotear en las zonas bajo su control, donde han convocado sus propios comicios para el 2 de noviembre.

La reunión  se iniciará el viernes a las 08:00 locales (06:00 hora GMT), precisó el primer ministro italiano, Matteo Renzi, quien presidirá el encuentro en Milán. La canciller alemana Angela Merkel, el presidente francés François Hollande, el primer ministro británico David Cameron, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, y el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, también asistirán al encuentro.

Putin y Poroshenko se reunieron por última vez en agosto durante un encuentro a solas, al margen de la cumbre regional de Minsk, en Bielorrusia. Después de aquel encuentro, Kiev anunció un alto el fuego con los rebeldes prorrusos que no ha sido respetado.