China abolirá campos de trabajo y flexibilizará política del hijo único

En un giro radical a su política de derechos humanos, el gigante asiático reducirá también la aplicación de la pena de muerte, así como adoptará medidas de liberalización de la economía.
Un hombre juega con su hijo en un parque en Yichang, en la provincia central china de Hubei
Un hombre juega con su hijo en un parque en Yichang, en la provincia central china de Hubei (AFP)

Pekín

China abolirá el sistema de campos de "reeducación a través del trabajo", reducirá la aplicación de la pena de muerte y permitirá a muchas familias tener más de un hijo, en un giro radical en su política de derechos humanos. Tres días después de terminado el plenario del PCCh, día en el que emitió un vago comunicado que despistó a los observadores, la agencia Xinhua desveló hoy finalmente las ambiciosas reformas, contenidas en un extenso documento (22 mil palabras) elaborado por el PCC, el cual también detalla una serie de medidas previstas para liberalizar la economía.

Todo el mundo esperaba expectante esta reunión plenaria, la tercera después del congreso del PCC. Las dos primeras sesiones plenarias tras un congreso sirven tradicionalmente para designar a los dirigentes del Partido y del Estado, mientras que la tercera fija las grandes líneas políticas y económicas. En 1978, en una ocasión como ésta, Deng Xiaoping había impulsado una liberalización de la economía china.

Así, China flexibilizará un poco más la política de control de la natalidad o del hijo único lanzada en 1979, según este documento. Los matrimonios en los que uno de los miembros es hijo único estarán autorizados a tener dos hijos, afirmó la agencia estatal, que menciona una "reforma muy importante".

Actualmente, la legislación china no autoriza a los matrimonios a tener más de un hijo, aunque existen excepciones para las parejas en las que los dos miembros son hijos únicos. "La política de la natalidad se ajustará y mejorará progresivamente para promover el crecimiento equilibrado a largo plazo de la población de China", señala Xinhua, refiriéndose a la decisión adoptada esta semana por los dirigentes del Partido.

Pese a los crecientes llamamientos a flexibilizar las reglas de planificación familiar, los dirigentes chinos repetían hasta ahora que la política del hijo único seguía siendo necesaria y que un desarrollo demográfico excesivo amenazaría al crecimiento económico del país.

Por otra parte, la abolición del sistema de "reeducación a través del trabajo" que permite enviar a personas a campos por simple decisión policial o la disminución "por etapas" del número de delitos sancionables con la pena de muerte constituyen "esfuerzos por mejorar los derechos humanos y las prácticas judiciales" en el país, precisó Xinhua, que no brindó mayores precisiones sobre la limitación de la pena capital. Según estimaciones occidentales, unas cuatro mil personas al año mueren ejecutadas en China.

El sistema de campos de reeducación a través del trabajo (laojiao en chino) es utilizado por la policía contra los delincuentes, pero también por las autoridades locales, por ejemplo para deshacerse de un opositor. Por simple decisión policial, este sistema permite enviar a campos a personas por una duración de hasta cuatro años sin pasar por los tribunales. El fundador de la China comunista, Mao Zedong, introdujo en 1957 los campos de reeducación para castigar los delitos menores.

Según un informe de las Naciones Unidas publicado en 2009, alrededor de 190 mil personas estaban detenidas en este tipo de campos en China. En los últimos años se habían multiplicado los llamamientos a reformar o abolir el sistema. Además, el país "trabajará para prohibir la obtención de confesiones mediante la tortura y el abuso físico" y se pedirá a los tribunales que sean estrictos y no acepten evidencias obtenidas ilegalmente.

En un país donde muchos abogados suelen ser perseguidos por su defensa de los derechos humanos, el PCCh señala que los letrados "jugarán un importante papel en la protección de los derechos legales y los intereses de los ciudadanos" y sus derechos a la práctica legal "serán protegidos".

Otro aspecto muy criticado al régimen comunista de China, la censura (especialmente en internet), no parece sin embargo que experimentará grandes cambios, ya que el comunicado anuncia "un fortalecimiento de la política de control de la opinión pública y las campañas contra los crímenes en la red".

China también detalló hoy las reformas previstas en los próximos años para reducir el control del Estado sobre la segunda economía mundial, donde se promete ampliar la entrada de capital privado en su sector bancario y construir un sistema de seguridad social "más imparcial y sostenible" que aumente "gradualmente" la edad de jubilación.

El Partido asegura que permitirá la creación de bancos "pequeños y medianos" de "capital privado cualificado", si bien no especifica si esto incluye también capital extranjero, de momento sólo representado en China por grandes entidades financieras y bajo un alto coste de apertura de las sucursales.

Entre los planes desvelados en el documento figura un aumento de los dividendos que las compañías públicas pagan al gobierno y también un incremento del papel de las compañías privadas en la economía. Para 2020, el gobierno requerirá el 30% de los beneficios obtenidos por las empresas de capital público, para alimentar mejor los fondos de seguridad social. Actualmente, las 113 mayores empresas públicas, bajo control directo del gobierno central, suelen pagar en dividendos al ejecutivo entre un 5 y un 20% de sus ganancias.

China también permitirá que empresas con capital privado adquieran participaciones en proyectos financiados por el gobierno y que se creen pequeños bancos privados. También promoverá la liberalización de sus tasas de interés y la convertibilidad de la divisa nacional, el yuan.

Por otro lado, con el fin de impulsar la urbanización del país, el documento subraya que China "acelerará la reforma del sistema del hukou", que desde la época maoísta restringe el movimiento de la población rural a las grandes ciudades chinas. Para "ayudar a los campesinos a convertirse en ciudadanos urbanos", se pondrán en marcha "requisitos razonables" para los residentes rurales que quieran obtener el "hukou" en las ciudades, aunque se controlará "estrictamente", añade, el tamaño de la población en las grandes metrópolis.

El "hukou", una especie de carné de ciudadano urbano que sólo se da a los nacidos en grandes poblaciones (y que impide a los campesinos que emigran el acceso a servicios de educación o sanitarios) fue introducido por Mao Zedong en 1958 para evitar un masivo éxodo rural y aún se mantiene en vigor, pese a las muchas llamadas a que sea abolido.