'Charlie Hebdo' festeja su nuevo estatus

Tras el terrible atentado sufrido en enero, el semanario satírico será ahora una “empresa solidaria de prensa”.
La publicación fue atacada por extremistas musulmanes.
La publicación fue atacada por extremistas musulmanes. (Andy Rain/EFE)

París

El martes 21 de julio, la ministra de cultura de Francia, Fleur Pellerin, reunió a la redacción del semanario satírico Charlie Hebdo para festejar un hecho anunciado el 24 de junio en la Gaceta Oficial del Elíseo, según la cual, los socios de las Ediciones Rotativas —la casa matriz de Charlie— "decidieron adoptar el estatus de empresa solidaria de prensa".

Charlie, fuertemente golpeado por el atentado del 7 de enero pasado —cuando dos sicarios asesinaron a tiros en el local a casi toda la plana mayor del semanario— es el primero en escoger la nueva regulación, creada por la ley del 17 de abril de 2015. "Ustedes son los pioneros", lanzó la ministra, cerveza en mano.

Inspirado en la economía social y solidaria, la medida dispone reinvertir al menos 70% de los beneficios en la empresa, y reserva a los colaboradores de la misma el derecho a tener acciones.

A los ojos del Ministerio de Cultura, la creación del estatuto viene a completar la reciente "enmienda Charb", que permite a todo ciudadano beneficiarse de una reducción de impuestos si invierte en un título de prensa hasta por dos mil euros.

Adoptada en el invierno, la enmienda fue el resultado de un combate emprendido por el difundo director de la publicación, el dibujante satírico Stéphane Charbonnier, más conocido como Charb (uno de los 12 asesinados en enero, N. de la T.).

Con los fondos Prensa y pluralismo, que permite hacer donativos deducibles de impuestos, y la reforma de las ayudas a la prensa ampliando el apoyo a los diarios con menos recursos publicitarios a otros medios además de los periódicos, las medidas son parte de un conjunto pensado para reforzar a los medios más frágiles, y con ello el pluralismo.

Así es como Charlie (atacado supuestamente por yihadistas, por sus habituales burlas sobre el islam y el profeta Mahoma) se ha erigido en emblema de las nuevas formas de financiamiento de la prensa.

En 2015 la totalidad de las ganancias serán reinvertidas, ya que este ha sido un año fuera de lo común, con 10 a 15 millones de euros de excedentes previstos, y actualmente 100 mil ejemplares vendidos y 210 mil abonados (tras la masacre).

Para el equipo de Charlie, la adopción del estatuto viene a aliviar una situación marcada en los últimos meses por tensiones sobre la conducción del semanario.

Las disensiones se hicieron públicas en marzo, cuando una parte del equipo reprochó a la dirección su falta de transparencia (el número siguiente al atentado recaudó unos 30 millones de euros, según el propio Charlie) y pidió una "refundación", bajo la forma de cooperativa.

Pero "hacer el diario" sigue siendo el desafío semanal reivindicado por el equipo, cuyos retos resultan colosales: hallar una nueva generación de dibujantes (los asesinados estaban entre los más destacados de Francia), relanzar el proyecto, mudarse en octubre... A cambio, un comité de personalidades independientes será quien defina cómo repartir, entre las familias de las víctimas, los más de cuatro millones de euros en donaciones recibidas. Una carga menos sobre las espaldas.